Vidas y muertes

Hay vidas que, de muertas,

sólo son biografías,

ambiguos prontuarios

de cuentos y de cuentas,

acaso un mal habido patrimonio

y algunos herederos peor hallados,

un perro que les ladre

dolientes titulares,

un alcalde de encargo,

un cardenal de oficio

y un par de funerales.

Pero apenas la tierra

se sume al homenaje

y los gusanos rindan

honores al difunto,

de aquel ilustre muerto va a quedar,

si me apuran, la misa aniversario

con que la Iglesia reconforta el luto

mientras la viuda quiera pagar los honorarios

y una lápida triste que recuerde

un olvidado nombre

y un extraviado año.

Son vidas que se pierden en el tiempo

sin un beso en la espalda

 ni una mano en el pecho,

infelizmente muertas.

Hay muertes que, de vivas,

nos dan las buenas horas,

nos lustran la sonrisa,

nos atan los zapatos

con los que andar el día,

nos rondan y nos cantan

los sueños que aún amamos.

Son muertes tan poco moribundas

que siempre están naciendo

y así no tengan visa para el cielo

o el aval de la ley para la historia

van a seguir estando con nosotros,

memoria que respira

y pan que se comparte,

dichosamente vivas.

 

Ojos ciegos

De mirarte y no verte ya no me quedan ojos.

Todos los fui perdiendo por la casa, algunos por la calle,

ni sé cómo ni cuántos he venido extraviando.

Al principio, cuando los proscribí por alevosos

y los desalojé por miserables,

reconozco que, encontrarlos por ahí, de cualquier forma,

desparramados, sin brillo ni pestañas, 

mortificaba tanto mi vergüenza

que hasta llegué a pensar en recogerlos

y disculpar sus chanzas y desaires…

pero ya no les hablo, ya no saben mirarte.

Me hubiera conformado

con que volvieran a acogerte en sus retinas

y te guardaran a salvo de distancias

y ni siquiera eso se dignaron fingirme.

Ayer, uno lloraba inconsolable,

recostado sobre el tubo de la pasta dental,

enfermo de nostalgia,

y otro más encontré deambulando

entre el vaho del espejo, resignado a su suerte,

como si supiera el desenlace…

pero ya no me sirven, ya no saben mirarte.

Son tantos y tan ciegos

que casi es imposible no pisarlos,

donde quiera que voy me los encuentro

y, como si me vieran,

me guiñan acogidas y reencuentros,

desesperados por volver a ser mis ojos

y sin que mi desdén los acobarde…

pero ya no me importan, ya no saben mirarte.

Entras en la cocina y asomada

a la taza de café,

de improviso te asalta

una vieja pupila conocida

proponiéndote nuevos horizontes

y más y mejores perspectivas;

basta que abras una gaveta

buscando un par de medias

o una carta extraviada,

para que alguno de los ojos que tuve

me reproche tu ausencia,

mientras yo divago alianzas y descartes…

pero ya no me bastan, ya no saben mirarte.

Y en las noches,

insolentes se apostan debajo de mi insomnio

en el común afán de murmurarme desventuras

y prodigarme reproches y pesares…

pero ya no los oigo, ya no saben mirarte.

Si al menos, de soslayo,

los ojos que ayer fueran,

los mismos que hoy no son,

no te dieran del todo por perdida 

y encontrarte no fuera un acertijo

y saberte no costara la vida…

pero ya no los quiero, ya no saben mirarte.

¿El Caso Gürtel?

Increíble cuantos sustantivos y adjetivos y verbos puede esconder una sola palabra, a cuantos actos y discursos puede remitirnos un único concepto.

Pocos recuerdo tan fértiles, tan generosos en nombres y apellidos, como el Caso Gürtel, un caso con seis letras, con seis únicos signos capaces, si embargo, cuando abren y extienden sus fecundas y desmedidas alas, de cobijar casi medio diccionario, hasta ilustrado.

Supongo que será ese afán que, a veces, nos entra por querer etiquetar interminables y voluminosos expedientes, ese anhelo por hallar seis letras que resuman la historia universal, tal vez una habitual forma de pretender condensar en un solo culpable, en un maldito nombre, todas las complicidades encubiertas que, antes de que nos demos cuenta, ya habrán reeditado el siguiente Caso Filesa, y lo digo porque ese otro medio diccionario que todavía, incluso con sus votos, tolera tanto caso, sigue teniendo al pasado delante.

El Caso Gürtel también es el Caso Partido Popular, el Caso Partido Obrero Socialista Español, el Caso Rajoy y Zapatero, el Caso Aznar y González, el Caso Congreso, el Caso Senado, el Caso Justicia, el Caso Policía, el Caso Banca, el Caso Iglesia, el Caso Medios de Comunicación, el Caso Bolsa, el Caso Monarquía, el Caso Estado Español, el Caso Desvergüenza, el Caso Impunidad, el Caso Delincuencia, el Caso Corrupción, el Caso Fraude, el Caso Soborno, el Caso Comisiones, el Caso Estafa, el Caso Lavado, el Caso Gran Caimán, el Caso Malversaciones, el Caso Desfalco, el Caso Cohecho, el Caso Chorizos, el Caso de Siempre.