Euskaraz bizi nahi dut

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Una de las patrañas más insistentemente repetidas contra el euskara es que no te lleva a ninguna parte.

Así como, desde el Estado español,  siempre han tenido a mano un amplio surtido de embustes para desalentar la independencia de quien se niega a aceptar su yugo, también han dispuesto siempre de un generoso repertorio de mentiras para desamimar el uso de cualquier otra lengua que no sea el castellano.

“Con el euskara no vas a ninguna parte” es una vieja sentencia que quienes aprendemos euskara hemos oído más de una vez.

Y no es verdad. Los españoles no tuvieron necesidad de aprender guaraní, ni quechua, ni aimara, ni araucano, para saquear América. No se vieron obligados a un intensivo curso de neerlandés antes de ocupar los Países Bajos o de tálago como requisito para invadir Filipinas. Tampoco les fue preciso hablar hassania para conquistar el desierto del Sahara. De hecho, tampoco hablaban euskara cuando invadieron este país. Habrían tenido que ser políglotas y bastante trabajo les sigue dando hablar mal castellano.

Ocurre que el pueblo vasco nunca ha tenido veleidades de imperio en el que no se ponga el sol,  ni ha buscado erigirse en reserva espiritual de occidente. Sospecho que ni siquiera pretenda ir a ninguna parte. Sólo vivir en paz en Euskalherria. Y quienes en este país estamos aprendiendo euskara lo hacemos para andar por casa, para poder hablar con los vecinos sin obligar a nadie, desde nuestra ignorancia, a tener que hacer uso de otra lengua que no sea la propia, para hacer realidad ese hermoso sueño de “Euskaraz bizi nahi dut”.