Las doce uvas de fin de año

No es que tenga nada contra las uvas de fin de año y el que haya que tragárselas a campanazos pero para este próximo 31 de diciembre en lugar de uvas les propongo juicios, citas maravillosas que aunque tampoco garantizan que nadie en la mesa se vaya a atragantar cuando las oiga (con ese fin se escogen) pueden ayudarnos a vivir el nuevo año de mejor manera.

1-“Nunca discutas con un imbécil porque te llevará a su terreno y te ganará por experiencia” (Anónimo)

2-“Me crié en uno de los barrios con más alto índice de delincuencia en mi ciudad. Por lo menos había doce bancos.” (Anónimo)

3-“El primer deber de una mujer escritora es matar al ángel del hogar.” (Virginia Wolf)

4- “Periodismo es publicar lo que el poder no quieres que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas.” (George Owell)

5-”No sé exactamente en qué consiste el feminismo; solo sé que la gente me llama feminista cada vez que expreso opiniones o sentimientos que me diferencian de un felpudo” (Rebecca West/Cecily Fairfield)

6-”Una mujer sin un hombre es como un pez sin bicicleta” (Gloria Steinem)

7-“El que ignora la verdad es un iluso pero el que conociéndola la llama mentira es un delincuente.” (Bertold Brech)

8-“El periodismo consiste en decir que Lord Jones ha muerto, a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo.” (Gilbert Keith Chesterton)

9-“Las palabras son baratas. La cosa más grande que puedes decir es elefante.” (Charles Chaplin)

10-”No puedo darte el secreto del éxito, pero sí el del fracaso: intenta gustarle a todo el mundo” (Kipling)

11-”La justicia es como las serpientes. Solo muerde a quienes van descalzos.” (Arnulfo Romero)

12-”Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana; y yo no estoy seguro sobre el universo” (Albert Einstein)

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/ Altsasukoak aske)

Crónicas de un urbano

Son los tres de siempre, a la misma hora y en la misma parada. Y no voy a aclarar en qué parada por si acaso es secreto de sumario. Solo puedo decir que suben al urbano en el mismo orden. El primero tose, el segundo recalca los buenos días por la mañana, y el tercero… mejor me callo.

Se sientan dispersos, como si no se conocieran o prefiriesen verse de reojo. El segundo, como acostumbra, comparte con los otros dos pasajeros y el chófer sus predicciones meteorológicas que para hoy tienen anunciadas lluvias incesantes que afectarán a la costa, a alguna costa, no sé a qué costa… ¿igual no es en la costa? Lo ha oído en la radio. Imanol sonríe y pone en marcha el autobús.

A dos toses de la avenida, el segundo también informa de sequías en alguna parte y de inundaciones cerca de algún sitio. Lo ha visto en la televisión. Imanol asiente y pone música.

La música termina por dispersar todas las catástrofes pendientes y el urbano prosigue la ruta a la izquierda del río buscando la parada de los tres. Nada más que reseñar cuando, el segundo, que se deja de verónicas y revoleras y cambia de tercio para entrar a matar:… “¡Qué barbaridad lo que está pasando en Cataluña!” Imanol sube el volumen.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

American way of life

Con 11 años Sandra Parks había obtenido un premio en la escuela de Milwaukee en la que estudiaba por un ensayo dedicado a Martin Luther King titulado “Nuestra verdad”. Escribía Sandra: “No podemos dejar que las mentiras de la violencia, el racismo y los prejuicios sean nuestra verdad”. También se lamentaba en su escrito de que en su ciudad los tiroteos fueran tan habituales como los cereales en el desayuno. “Oigo y veo muestras de caos a diario y niños pequeños son víctimas de la violencia sin sentido de las pistolas.”

El pasado mes, dos años más tarde de su laureada denuncia, Sandra moría de un balazo en su casa mientras veía televisión. Una bala perdida fue a entrar por la ventana de su dormitorio acabando con su vida. Cuando salió de la habitación solo tuvo tiempo de decir: “Mamá, me han disparado y la bala ni siquiera era para mi”.

Todavía no termina el año y ya son más de 13 mil las vidas asesinadas a balazos en Estados Unidos. Extraño estilo de vida el de un país en el que son más los estadounidenses que mueren en la paz de sus ciudades que sus muertos en las trincheras de sus guerras. Tan extraño como que no sean tantos sus soldados caídos en combate como el número de sus soldados que se suicidan.

Sandra también decía en su ensayo: “En lugar de pasar como barcos en la noche, debemos hacer que nuestras verdades se extiendan a los confines del mundo”.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

Soneto a la reconquista española

El Bigotes, Terelu, Marhuenda, Villarejo,

el Cachopo, El Pocero, las ranas de la charca

vilezas de un Estado que viene a ser la marca

de un agriado esplendor que beben por añejo.

Es la España Inmortal postrada ante un espejo

que delira pendones al aire de un monarca

y un tropel de pelayos, manadas, mucho carca,

exhibiendo miserias en fúnebre cortejo.

Y que siga la fiesta y suenen las panderetas

Luis el Cabrón, Rivera, Losantos y Granados

en esta romería de hediondas cagarrutas

cubierta de monteras, tricornios y peinetas,

Arrimadas, Botellas, Barberás y Casados,

España para todos y “volquete de putas”.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

Eso es lo que hay

Desde que la elecciones andaluzas desmintieran las encuestas andan los medios preguntándose todos los días qué hay detrás de esos votos xenófobos, machistas y desclasados que han sido mayoría. Por si acaso les interesa mi opinión les tengo una respuesta: la ignorancia, la puta ignorancia que los grandes medios se ocupan de difundir y ante la que ahora muestran su estupor como si fueran ajenos a esos resultados. Malcolm X decía: “Si no estáis prevenidos ante los medios de comunicación, os harán amar al opresor y odiar al oprimido”. Antes que él, también lo advertía con sarcasmo Oscar Wilde: “Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos la opinión de los ignorantes nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad”.

Y como esto parece que va de citas, reitero por venir al caso aquella célebre sentencia de Antonio Machado: “De cada diez españoles, nueve usan la cabeza para embestir”. Desde que la escribiera, y han pasado muchos años, no recuerdo que haya habido en el Estado español una sola elección general en la que no se pusiera de manifiesto la ignorancia. Goethe también afirmaba que “no hay espectáculo más terrible que la ignorancia en acción” y Martin Luther King advertía: “Nada hay en el mundo más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda”.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

¿Dónde está Aurora Wiwonska?

El 7 de diciembre del 2001 la dominicana Aurora Wiwonska Marmolejos, de 22 años y madre de una niña de año y medio, en un arranque inesperado y a las puertas de un club de la capital dominicana en el que la empresa para la que trabajaba ofrecía una fiesta navideña a sus empleados, se quitó los zapatos y echó a correr por las proximidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Momentos antes había sostenido una discusión con su marido que, aunque no trabajaba en esa empresa, había sido invitado por ella. A la salida del local, él se dispuso a llamar por su celular a un taxi para regresar a casa, eran más de las diez de la noche, cuando Aurora Wiwonska, según declaró el esposo, se quitó los zapatos y echó a correr. Desde entonces, y ya han pasado 17 años, nadie ha vuelto a ver a Aurora Wiwonska Marmolejos. Tal vez porque, discreta, corría descalza para no hacer ruido. Una carrera urdida de improviso, como si fuera a detenerse a los tres pasos y no tuviera intención de prolongarla todos estos años. Nada se llevó en su frenética carrera, ni un pasaporte, ni dinero, ni una maleta con ropa, ni una fotografía de su hija, nada. Tampoco se despidió de nadie, ni siquiera de su marido. Simplemente, se quitó los zapatos y echó a correr cuesta abajo, por una calle a oscuras y vistiendo una elegante falda tubo, una de esas faldas que apenas sí te permiten mover los pies. Y corriendo ha cruzado, desde entonces, su menuda figura frente a todas las comisarías de policía de la ciudad que no la vieron nunca, que nunca la han sabido; corriendo ha ido dejando atrás pesquisas inconclusas y reportes a doble espacio; siempre corriendo, Aurora Wiwonska atravesó un original y tres copias, dio la vuelta a un formulario verde, recorrió sin detenerse cuatro informes anexos, dos sellos gomígrafos y algunas presunciones, incansable al desaliento, sin que la detuvieran los indicios, ni las legítimas sospechas. Corriendo le ha pasado por el lado a tres pruebas periciales, ha dejado atrás los esperticios, ha cruzado indagatorias y testigos que sirvieron, al menos, para saber que aún corre, que Aurora Wiwonska tiene 17 años corriendo. No la ha visto la jueza que dictaminó su olímpica odisea por calles y avenidas de Santo Domingo, como si desaparecer en la República Dominicana fuera un ejercicio común e impune que no requiere más averiguaciones. No la ha visto la Policía, nadie la ha vuelto a ver, ni siquiera su hija, 17 años después. Súbitamente, sin tiempo ni para despedirse, Aurora Wiwonska decidió emprender esa carrera en la que todavía persiste y de la que nadie es responsable, como si fuera una fatal ocurrencia de medianoche, como si súbitamente le asaltaran las ganas de correr el resto de sus días y se lanzara a tumba abierta por las calles de la ciudad, hasta ella misma olvidarse de sus pasos. Y me pregunto si esa impune carrera no altera, también, la paz ciudadana, si no pone en peligro la convivencia de la familia dominicana o si es que, en esta sociedad, ser mujer no vale absolutamente nada cuando, además, se carece de recursos y apellidos.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

Cumbre de mierda

Sí, cumbre de mierda que ha convocado a los más virtuosos declamadores de mierda para que retomaran y coordinasen la mierda que nos tienen reservada, por supuesto sostenida y sustentable, y que ha ido de boca en boca malbaratando ensalivada mierda por turnos y micrófonos hasta que, desbordados los horarios y agotadas las agendas, terminara finalmente remitiendo al futuro una próxima cumbre de mierda.

Y si doy la impresión de reiterarme en esta columna de mierda, me comprometo a no volver a mencionar de nuevo esa palabra que resume la cumbre de los veinte. Si no me creen, mejor confíen en el instinto natural de Mohamed Bin Salman, ese príncipe saudí que tanto se ha destacado últimamente entre ese selecto club de canallas y que se mostró muy satisfecho de que a su llegada a Buenos Aires ya estuviesen instalados para él y un séquito de cuatrocientas personas, (entre agentes, secretarios y descuartizadores) otros tantos inodoros de la marca “Kohler” que, a cuenta de su reino y para la ocasión, había mandado comprar en los Estados Unidos. Una cumbre de escatológica retórica y ponderados excrementos requería un inodoro de calidad y garantía: “¡Kohler!” Ni siquiera es preciso tirar de la cadena.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)