“Campana sobre campana…”

Debe ser que me voy haciendo viejo o, tal vez, que ya entramos en invierno y se acerca la Navidad y con ella los entrañables villancicos y uno se pone nostálgico, pero nunca me había sentido tan feliz al oír un repique de campanas como el que el pueblo de Altsasu hizo tañer el pasado domingo para regocijo de sus vecinas y vecinos. Hasta los siete jóvenes del pueblo que siguen secuestrados por la justicia española las deben haber oído y celebrado en sus celdas.

Yo que, años atrás, tanto me quejaba del estrépito del campanario de la catedral de Iruña, lo que son las cosas, ahora agradezco y aplaudo la música celestial de la iglesia de Altsasu.

Campana sobre campana y sobre campana una… y otra, y otra, y otra, y otra más… Campanas festivas, vigorosas, campanas divinas que se llevaron del pueblo las indeseables visitas de unos cuantos violentos que han hecho de la provocación su oficio y que campan a sus anchas por esa negra y triste España en la que las campanas no repican, solo doblan. A campanazos los echó el pueblo.

No sé si será verdad ese viejo dicho de que la música amansa a las fieras pero lo que se pudo confirmar el domingo en Altsasu es que la música sí ahuyenta a las ratas.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

La noticia no tiene sexo

Decía Patricia Ansola, feminista colombiana, que las noticias no tienen sexo, su tratamiento sí, y no pasa un día sin que un periódico confirme la aseveración.

Desde seguir calificando de pasionales los crímenes machistas, como si el amor fuera una enfermedad y el asesinato de una mujer disculpable por dejarse llevar el feminicida por algo tan común y comprensible como la pasión, hasta crónicas en las que el periodista llama la atención sobre cómo vestía la mujer asesinada o el tipo de vida que llevaba.

Días atrás, un militar mataba a su esposa “accidentalmente” en San Francisco de Macorís (República Dominicana) al disparársele la escopeta que portaba.

Según la crónica del corresponsal, el militar, que andaba de patrulla con otro compañero, entró un momento en el local de la empresa en el que trabajaba su esposa para conversar con ella, tras lo cual, al despedirse y recoger su escopeta, luego de haber sostenido ambos una “amena conversación en la que acordaron salir a bailar por la noche”, se le escapó un único tiro que impactó en el pecho de la mujer acabando con su vida. Acto seguido, sigue diciendo la crónica, el militar sacó un revólver y se suicidó.

Añadía el periodista que vecinos de la pareja definían al militar y a su esposa como “dos personas tranquilas, que siempre estaban sonrientes y nunca habían tenido problemas”, lo que agregaba más pesar al caso por lo insólito de encontrar una pareja que no sabía lo que era una discusión, un mal gesto o una mala palabra.

Cuando leí la crónica me llamó la atención la insistencia del periodista en decorar la relación de la pareja y el accidente, para nada supuesto, con tantos apuntes y testimonios.

¿Cómo dedujo el periodista que había sido “amena” la privada conversación que sostuvieran dos personas que resultaron muertas y en la que, obviamente, él no estuvo presente? Y si aventurado es considerar “amena” la supuesta conversación, aún más lo es resolver en accidente, sin comillas que lo amparen, lo que el mismo periodista informaba “esta investigando una comisión formada por dos coroneles”.

Me llamó la atención también, sin pretender presentarme como un estudioso de la conducta humana, la inmediata decisión del militar, tras el “accidente” que costó la vida a su esposa, de dispararse en la cabeza, porque tal parece que una reacción más lógica y común hubiera sido, en medio del estupor por la repentina desgracia de una bala que se pierde y un pecho que la encuentra, el tratar de reanimar a la mujer, pedir ayuda, taponarle la herida o pensar en trasladarla a un centro médico, en medio de la absoluta desolación por lo ocurrido. Generalmente, el suicidio, como respuesta inmediata, sólo ocurre si ya estaba previsto de antemano y en cuyo caso no podría verse como accidental la muerte de la mujer porque estaríamos hablando de un crimen machista y de la habitual cobertura de los medios que, así sea por inconsciencia, son cómplices del crimen.

(Esta columna y este asesinato ocurrió en el 2002. Se publicó en El Nacional, periódico en el que yo trabajaba entonces como columnista diario y corrector de estilo. El corresponsal, a quien no quise citar por su nombre, me llamó indignado. Le remití a la lectura de su propia crónica que solo porque no cayó en mis manos acabó impresa. Ni era el único ni era la primera vez que desde la ignorancia o la inconsciencia se redactaban como accidentes asesinatos machistas. Desde seguir calificando de pasionales los crímenes machistas, como si el amor fuera una enfermedad y el asesinato de una mujer disculpable por dejarse llevar el feminicida por algo tan común y comprensible como la pasión, hasta crónicas en las que el periodista llama la atención sobre cómo vestía la mujer asesinada o el tipo de vida que llevaba, era habitual entonces en los medios lo que, lamentablemente, sigue siendo costumbre. Ha habido algunos avances en el tratamiento de la violencia machista pero resultaría desolador cuantificarlos. Lo prueba el hecho de que, probablemente, la mayoría de quienes han leído esta columna tampoco ha reparado en que la escribí hace 16 años).

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

Menores y medios

Si tiene a su cargo a menores de edad y le preocupa la perniciosa influencia que en ellos ejercen las llamadas redes sociales, tal vez sea hora de que les prohíba el acceso a Internet y les anime a ver más televisión, a seguir espacios como: “Crímenes pasionales”, “Mentes criminales”, “Asesinato en primera persona”, “Niños asesinos”, “Parejas asesinas”, “Crímenes imperfectos”, “Catástrofes aéreas” o “Crímenes en la red”.

Si tampoco le parece aconsejable la programación televisiva, bien puede orientarlos hacia sanos deportes como las artes marciales y el “Ultimate Fighting Championship” (UFC) en el que siempre gana el animal que más sangra o ponerlos a leer “Marca” con informaciones como: “¿Por qué se desnuda Cristina Pedroche?”, “El desnudo integral de Rita Ora que incendia Instagram”, “Aitana (OT): Son mis tetas y si hago topless no pasa nada”, “El topless de una patinadora al romperse su vestido”, “Kim Kardashian sorprende con su cuerpazo” o “A Paula Vázquez: ¿Qué tal si te echamos gasolina y te metemos fuego?”

Aunque, tal vez, sea mejor que los dejemos tranquilos y que se pongan a jugar, para eso son niños, a jugar en: Bwin, Sportium, 888 Sport, Bet 365, Suertia, William Hill, Betfair…

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

¿Cerramos la publicitaria?

Un día, de boca de Dolores Ripoll, abogada del Estado en el llamado caso Nóos, supimos que el viejo lema de que “Hacienda somos todos” era solo publicidad, un anuncio, nada más que eso.

Después supimos que la declaración del rey de que “todos somos iguales ante la ley” también era un anuncio, un simple comercial de un monarca “inviolable y no sujeto a responsabilidad” según reza el artículo 56,3 de la Constitución y que en lugar de emitirse entre el de la crema de caracol y el de la mortadela se hacía público durante el tradicional mensaje navideño real.

Ahora hemos confirmado que los tres independientes poderes del Estado no son independientes. Era un anuncio más, otro comercial, que la verdad es que son el ejecutivo, el legislativo y el bancario; y que los derechos humanos son la última joya que oferta la Galería del Coleccionista; y que el Estado tampoco es una “comunidad social con una organización política común y órganos de gobierno propios, soberana e independiente” como afirma el anuncio sino una cloaca.

Algún día vamos a acabar sabiendo que nosotros también éramos un anuncio, que no éramos personas sino excedentes, residuos, daños colaterales. ¿Cerramos la publicitaria?

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politic/Altsasukoak aske)

El teniente Colombo y Gasco

Ernesto Gasco acababa de presentar en el Palacio Miramar de Donosti su candidatura a la alcaldía de la ciudad y, antes de retirarse, el dirigente socialista intercambiaba elogios y parabienes con algunos invitados.

El teniente Colombo se acercó al grupo mientras desparramaba por los alrededores el humazo de su maloliente puro y, en cuanto se le hizo un hueco, que fue enseguida, se pasó el puro a la boca y extendió su mano para felicitar al candidato.

¡Es un placer conocerlo señor Gasco! Mi esposa no se pierde ninguno de sus discursos. No me lo va a creer cuando se lo cuente, cuando le diga que he estado con usted. Por cierto, y disculpe que no me haya presentado, soy el teniente Colombo y si no tiene inconveniente me gustaría compartir con usted una duda que tengo. Sí, ya sé que es usted un hombre muy ocupado pero si tuviera un minuto para hablar un asunto…

Cuando Colombo y el señor Gasco quedaron a solas, el candidato preguntó alarmado.

-Espero que no se trate de una infracción de tráfico o un master en entredicho o…

-No, que va, no es nada, solo algo que no termino de entender de su discurso. Usted ha dicho que quiere una San Sebastián de compras y comercio como Londres…

-Sí, así es, como Londres.

-Y también ha dicho que quiere una San Sebastián de cultura, como París -insistió Colombo.

-Exactamente. Veo que ha seguido con atención mi discurso.

Ahí es que yo quería llegar porque también ha dicho que quiere un proyecto propio para la ciudad… un proyecto propio.

-Sí, eso he dicho.

Y ese es el problema señor Gasco. Había algo que no me terminaba de encajar y ahora es que lo comprendo porque Donosti podría ser París, podría ser Londres y podría ser Donosti… pero no las tres a la vez.

El candidato no pareció inmutarse por la lógica deducción de Colombo y pasó a la ofensiva.

-¿Y qué piensa hacer? ¿Me va a detener por hacer demagogia?

-No, tranquilo. Yo ya estoy retirado y, en cualquier caso, la demagogia no es delito y, si lo fuera, tampoco sería problema porque el Ministerio del Interior se lo afina. Solo quería confirmarlo. Es que mi esposa está muy nerviosa con esta costumbre que les ha entrado a algunos políticos españoles de hacer de España la California de Europa y convertir Donosti en Londres o París mientras encarcelan a los que quieren hacer de Catalunya… Catalunya. Mi esposa dice que Donosti solo puede ser Donosti… y, por cierto, que como alcalde para la ciudad no le va a votar nunca pero como ilusionista para un circo… tampoco.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

 

 

El Estado cloaca

Generales golpistas, directores de la Policía procesados, condecorados torturadores, comisarios proxenetas, ultras convictos y confesos que asesoran a las fuerzas de seguridad del Estado, generales de la Guardia Civil condenados por secuestro y asesinato… Tejero, Billy el Niño, Villarejo, Rodríguez Galindo, Emilio Hellín… invitados a actos públicos, a impartir cursos de formación, a presentar tratados sobre ética, memorias en cal viva…

Audiencias de Orden Público, jueces prevaricadores, fiscales de paseo con menores, manadas que campan a sus anchas, tribunales venales, sentencias a la carta, ministros imputados por corrupción, sorprendidos de caza y sin licencia, presidentes del tribunal supremo de “semana caribeña” en Marbella, legionarios de Cristo, fiscales generales del Estado reprobados por el Congreso… Llarena, Lamela, Espejel, Carlos Dívar, Eloy Velasco, Manuel Maza, López Aguilar, Manuel Moix, Fernández Bermejo, Rafael Catalá, Ruiz-Gallardón, Michavilla, Cospedal…

Letrinas de comunicación con corresponsalías en las cloacas del Estado, correveidiles a sueldo de la Banca, contertulios que mienten, manipulan, distorsionan, ocultan… Cebrián, Ferreas, Inda, Losantos, Tertsch, Alfonso Rojo, Carlos Herrera, Sostres, Marhuenda, Merlos, Horcajo, Ana Pastor…

Empresarios ladrones que financian su impunidad, defraudadores de lujo que gobiernan sin pasar por las urnas, mercaderes mangantes, políticos corruptos, obispos pederastas, monarcas chorizos… Felipe, Botín, Amancio Ortega, Tomás Olivo, Rajoy, Felipe González, Rouco Varela, Juan Carlos, Costafreda…

Del presupuesto general del Estado se pagan todos los años 7 millones de euros a la guardia mora de Franco por los servicios prestados, y mientras los restos del dictador presiden el Valle de los Caídos por Dios y por España y sus herederos retienen millonarios bienes públicos, el Diccionario de la Real Academia de la Historia de España lo confirma: “Franco fue un general valeroso y católico que participó en un golpe de Estado contra un gobierno caótico.” Ochenta años más tarde el dictador sigue siendo caudillo y los golpistas aún dan nombre a calles y plazas, para que la historia se nos llene de ecuánimes dictadores de objetivos procedimientos que nos legaron equitativos cadáveres de neutrales responsos.

Tenemos derecho a indignarnos pero no a sorprendernos. Cuando hablamos de las cloacas del Estado español estamos confirmando que el Estado español es una cloaca.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

Noticias que se dan la mano

A veces hay noticias que desde que se ven se dan la mano, porque son inseparables, porque juntas se explican aún con más hondura y contundencia.

Días atrás era asesinado y descuartizado el periodista saudí Yamal Khashogui en el interior del consulado que la monarquía saudí tiene en Estambul. El cónsul saudí huyó a su país al igual que los sicarios que asesinaron al periodista. Khashogui se había refugiado en Estados Unidos donde residía desde que un año antes tuviera que exiliarse. Había acudido al consulado a un simple trámite relacionado con su documentación. La policía turca cuenta con pruebas contundentes del atroz crimen, incluyendo una grabación de audio. Estados Unidos y Europa se dan por satisfechos con la promesa del rey Salmán de llevar a cabo una investigación completa y transparente. La monarquía saudí, sí, esa misma que bombardea Yemen con las armas que les vendemos y sin la prudencia que le sugerimos, la misma que vulnera todos los derechos humanos, va a investigar si el Estado saudí tuvo algo que ver en el asesinato, en su crimen. El gran jefe blanco, visto para sentencia el caso, pone en boca del acusado su derecho a elegir la sentencia que más sea de su gusto… con la venia del tribunal que aplaude, de Su Santidad que calla y de los grandes medios que miran para otro lado. Hasta es posible que dentro de unos días, en cuanto los saudíes terminen de investigarse, sean identificados seis oportunos autores y decapitados con más velocidad de lo que yo invierto en escribirlo y ellos en negarlo o enterarse.

Esa era la primera noticia de ese circunstancial encuentro en el mismo día y en el mismo informativo de dos noticias complementarias, hechas para encontrarse, inseparables.

También días atrás, y esta es la segunda noticia, el gobierno de los Estados Unidos utilizaba la sede de las Naciones para dar inicio a su campaña “Jailed for what” (¿Por qué encarcelados?) Estados Unidos acusa a Cuba de vulnerar los derechos humanos. La función tuvo que suspenderse porque la dignidad mostrada por la delegación cubana, que acusó a la ONU por prestarse a semejantes canalladas, terminó echando el telón a la farsa. Casi sesenta años lleva Estados Unidos bloqueando Cuba, una bendita isla cercada económica, financiera y comercialmente, permanentemente difamada y agredida y que, en las peores circunstancias, sin ayuda de nadie, en una tan convulsa América, sigue alentando y construyendo una sociedad con los mejores índices, en muchos aspectos, de vivienda, educación y sanidad del continente, de calidad de vida. Todos los años, el Consejo General de las Naciones Unidas falla a favor de Cuba en la exigencia de que Estados Unidos levante ya el bloqueo. Todos los años Estados Unidos pierde la resolución por goleada. El pasado año solo Estados Unidos e Israel votaron a favor del bloqueo contra 191 países que volvieron a condenarlo. Las resoluciones solo han servido para poner en evidencia a Estados Unidos, a Israel y a la propia ONU.

¿Y por qué no dejar que el gobierno cubano investigue si vulnera o no los derechos humanos y, ya de paso, bloqueamos a la monarquía saudí? Aquí es donde las noticias se dan la mano y uno apaga el televisor.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)