Siempre nos quedarán los geranios

Hoy me he hecho amigo de una mosca. La conocí ayer por la noche en el baño de casa. Ahí fue que la maté. Yo estaba lavándome la cara y ella insistía en zumbarme los oídos a vueltas por mi cabeza. Casi sin pretenderlo solté un manotazo al aire y la mosca cayó en el lavabo. La infeliz había quedado de espaldas, con las alas pegadas a la loza y sacudía sin éxito sus tres pares de patas tratando de incorporarse. Antes de que lo consiguiera yo abrí el grifo. A punto de desaparecer por el desagüe quedó atrapada entre el abismo y la válvula de cierre del lavabo, esas que desde que jubilaron a los tapones de goma se ocupan de rescatar a los moscas del desagüe. Tenía tres patas dentro y tres fuera. Yo abrí y cerré el grifo repetidamente, a cortos intervalos, y cuando vi que la resistencia de la mosca se limitaba a una pata, volví a abrir la compuerta. No me quedé a ver el resultado. Apagué la luz y salí del baño. Después me acosté.

Pero eso era ayer, cuando maté a la mosca. Hoy, al entrar en el baño por la mañana me he encontrado con ella. Y sé que era la misma mosca porque ni se movió cuando la tomé en mis manos. Se había pasado la noche empapada, peleando con la válvula hasta lograr escapar de su destino. Sobre sus seis maltrechas patas se había ido arrastrando hasta el borde del lavabo donde se detuvo, tal vez para descansar y donde la acabo de encontrar. Toda la noche en esa lucha, en ese afán. Me conmovió su constancia, su fuerza, su espíritu de mosca. La trasladé al balcón, la encomendé a sus alas y la deposité sobre unos geranios. Confiaba en que el sol la ayudara a recuperarse en cuanto dejara de llover.

Estoy escribiendo la breve historia de mi amistad con la mosca. Y sí, me he preguntado si no estuvo de más el manotazo, si tal vez fue excesivo, si no hubiera sido mejor un aspaviento, una voz, un grito, pero mis respuestas de hoy no las puedo repetir ayer. Las consecuencias están sobre un tiesto de geranios esperando volver a volar.

Lamento el manotazo, sí, lo siento, como lamento que teniendo el sofá para posarse, la mesa, las tres sillas, la nevera… tuviera que seguirme al baño. Y en el baño no podía equivocarse. Era la ducha, el inodoro o el lavabo. Eligió mi cabeza. Concretamente, la deforestada parte superior donde los paseos capilares de las moscas nunca pasan desapercibidos. Y no estoy tratando de justificarme porque insisto en que lo siento pero, también podía haber elegido otra ventana, otra casa, otros geranios. Mañana pienso ir a verla al tiesto con la esperanza de no encontrarla.

Lo que ahora me inquieta es cómo concluir esta prosaica elegía in memoriam de mi amiga la mosca, compromiso moral que asumo, sin que me desconcierte la impertinencia de una mosca yendo y viniendo por la pantalla del ordenador. Ya le he dado dos avisos y va y viene, sube y baja, parece que se va y vuelve, arriba y abajo… ¡Y ya no aviso más, me tiene harto, se va p´al carajo!

Tomo con discreción el periódico enrollado que uso para estos casos y que siempre tengo a mano sobre la mesa, levanto sigiloso el brazo y… sí, justo cuando me dispongo a asestar el golpe, la duda, esa simple interrogante que le abre la puerta a la razón y quedo con el brazo en alto y la amenaza del golpe suspendida. No sé qué hacer. ¿La estampo contra la pantalla? Luego tendría que limpiarla. ¿Espero que se vaya? ¿Qué hago? ¿Le leo sus derechos? ¿La mato o no la mato? Y de improviso, a punto de dar respuesta al primer enigma, de nuevo la duda, la más loca, la más cruel. ¿Y si esta mosca fuera mi amiga? Sí, mi amiga la mosca que, recuperadas las fuerzas y antes de partir ha venido a despedirse. Quizás a ello se deba el que la siga teniendo delante, su empeño por pararse en medio de la pantalla. Y sin embargo, cuanto más la observo más me parece otra, otra mosca. Creo que no es la misma. Ahora se desplaza unos centímetros, en zigzag , se detiene, sigue, se da la vuelta como si me invitara a acompañarla. Tengo la impresión de que esta mosca es más grande que mi amiga y hay una forma de comprobarlo. Solo tengo que ir al balcón y ver si mi amiga sigue sobre los geranios. Es una buena idea pero temo que al levantarme de la silla, tal vez, la mosca podría asustarse y salir por alas, aunque si así fuera confirmaría que esta mosca no es mi amiga porque mi amiga sé que no se movería… ¿o sí?

En cualquier caso no son las únicas moscas en la casa. El último censo registró siete y cualquiera de ellas podría ser la que ahora mismo está plantada en la pantalla. No voy a repetirle lo amplio que es el sofá o lo acogedora que puede ser la cama… y estoy levantando la voz para que me oiga y se avenga a… ¡gritos!

Pero me rindo. No voy a correr el riesgo de matar dos veces a mi amiga. Bajo el brazo enrollado hasta dejar la amenaza en la mesa sin que se mueva la mosca, apago el ordenador, me incorporo y, en ese preciso momento, sale volando y gira una y otra vez alrededor de mi cabeza para acabar zumbándome al oído su repelente aleteo. No hay cosa que más me moleste de una mosca. Se despejó la duda. También el brazo con afortunada precisión. La mosca cayó en la mesa, entre los cables del ordenador y los altavoces. No se movía. Tal vez se había quedado dormida. No quise despertarla, apagué la luz y me fui a acostar.

Pero eso era ayer, cuando maté a la mosca. Hoy, al sentarme frente al ordenador, me he encontrado con la mosca. Y sé que era la misma porque estaba entre los cables y pasaba de uno a otro como si jugara conmigo al escondite. Había dormido toda la noche, se había recuperado del impacto que supongo amortiguaron los cables y amanecía con ganas de vivir. Me conmovió su energía, su ánimo, su espíritu de mosca. La trasladé al balcón, la encomendé a sus alas y la deposité sobre unos geranios.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics/Altsasukoak aske)

El discreto encanto de la indiscreción

 

Era mediodía y en la cocina de la casa de Arlette Fernández yo trataba de salir airoso de la encomienda de una tortilla de patatas a pesar de la sartén. En la sala y alrededor de la mesa Arlette compartía café y conversación con dos elegantes señoras de regio abolengo. Muy cerca de la mesa, sentada en el suelo, Irene simulaba entretenerse con un rompecabezas mientras seguía, sin perderse detalle, lo que a tres metros se hablaba.

Como la puerta de la cocina estaba abierta y la abuela de Irene y las damas que la visitaban no estaban, precisamente, intercambiando secretas confidencias, yo las oía a pesar de la sartén.

Hacía tiempo que Arlette no se encontraba con las dos señoras y eso hacía que pasaran de un tema a otro con pasmosa facilidad. Media hora más tarde y a punto de agotarse el inventario, una de las dos señoras comenzó a hablar del cigarrillo, de “ese vicio tan malo de fumar”. Arlette reconoció haberlo dejado recientemente pero la dama que introdujera el tema quería saber más y se interesó entonces por los padres de la niña que armaba el rompecabezas en el suelo -¿Ellos fuman?

Antes de que Arlette asintiera, Irene concluyó el rompecabezas:

-¡Marihuana!

Pasado el estupor general, Arlette reaccionó: “¿Y qué se sabe de Sabrina? ¿Tuvo gemelos?

En la cocina, la sartén me ganaba la partida. Ya no habría tortilla. Mejor huevos revueltos con patatas.

Altsasukoak aske

Cuando septiembre traiga la fiesta al pueblo, los jóvenes de Altsasu llevarán dos años preventivamente presos por riesgo de fuga de quienes se entregaron, según dicta sentencia una magistrada civil, esposa de otro coronel civil, y a querella horneada y conducida por la benemérita civil.

Llegará la navidad y, con ella, el Olentzero, las cenas de familia… y los jóvenes de Altsasu llevarán dos años y tres meses preventivamente presos por constituirse en violenta turba y linchar un tobillo. La camisa del tobillo resultó ilesa. No así la camiseta de Adur Ramírez, identificada como roja siendo negra, en una causa verde que debió verse en el Juzgado de Iruña y que fue requisada por la Audiencia Nacional.

Entrará la primavera y en el frontón Burunda, Joseba Ezkurdia hará el primer saque… y los jóvenes de Altsasu llevarán dos años y siete meses preventivamente presos porque el segundo informe de la Guardia Civil contradijo su primer informe y lo que pudo ser odio, en manos de la Audiencia se transformó en terrorismo para, en otra honorable pirueta del tribunal, cerrar la farsa como atentado contra la autoridad. Cientos de casos semejantes en el Estado y solo en el de Altsasu se condena con cárcel el código postal. Se les acusa de vascos

Se abrirán las aulas de nuevo a la juventud que estudia, y los jóvenes de Altsasu llevarán tres años preventivamente presos porque en el mercado de la venganza y en el negocio de la provocación las condenas se cotizan al alza.

A estas alturas del esperpento da igual quién empezó la reyerta de madrugada a las puertas de un bar en un pueblo en fiestas o cuál fuera el motivo. Lo que indigna, dos años más tarde, es que las víctimas estén en la cárcel, que la justicia hieda y que el Estado lo celebre.

Las multitudes que expresaran su indignación por la libertad de una manada de violadores gritaban: “Esta justicia es una mierda”. Los jueces y el Estado también.

(Altsasukoak aske/Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

El problema no es la monarquía

 

Antes de que las llamas se extiendan y arda el bosque, ya los grandes partidos del Estado español y los principales medios de comunicación parecen coincidir en que las confidencias grabadas entre el cortesano comisario y la cortesana real que tan mal parado han dejado al rey emérito, son viejos asuntos ya prescritos, que carecen de importancia, y que es mejor no remover las excreciones palaciegas no vaya a ser que salpiquen. El silencio pactado, sin embargo, entre partidos y medios para evitar que el incendio se propague no resuelve el problema porque no se trata de saber si el rey es un vulgar defraudador de Hacienda, que no lo es, o un notable contribuyente del erario público. El problema es la monarquía.

Si el rey tuviera, que no la tiene, la desgraciada muerte de su hermano bajo su conciencia y sí una familia en su memoria; si más que demandas y bastardos, que no los hay, hubiera procreado una descendencia reconocida; si no fuera inviolable su figura, que si así fuera lo es a su pesar, y sí sujeto de ley; si fuera un hipócrita, que tampoco, y sí un hombre sincero; si fuera un necio, que aún lo es menos, y sí un hombre cabal e inteligente; si fuera un canalla, que en absoluto, y sí un hombre decente; si fuera un putero, que para nada, y sí un hombre cristiano y virtuoso; si fuera un chorizo, que sería impensable, y sí un hombre honrado; si fuera un zángano, que no hay quien se lo crea, y sí un hombre laborioso; si fuera un Rey de Copas, o si acaso de Oros, de Bastos o de Espadas, y sí un Saboya, un Austria, un Oldemburgo… el problema es que, en cualquier caso, él seguiría siendo un rey y, en consecuencia, nosotros unos vasallos. Y en ello radica el problema, en que no tenemos vocación de súbditos sino de ciudadanos. Por ello es que no queremos reyes, ni príncipes, ni infantas, ni nobles de cuna, ni cuentos de hadas, ni linajes reales, ni tronos de mugre, ni estirpes de sangre.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

 

Festival Internacional de Poesía de Madrid

Que la poesía es un oficio en vías de extinción ya no lo duda nadie. Unos lo achacan a la falta de lectores, otros a la escasez de poetas, y algunos más a la combinación de esas dos carencias. Al margen de lo que de cierto pueda haber en estas tres proposiciones, soy de la opinión de que sí hay buenos poetas y lectores. Lo que en verdad falta son espacios en los que los lectores y los poetas perdidos se conozcan y se encuentren. De ello, se supone, se ocupan las instituciones culturales y las editoriales.

De ahí, también, mi júbilo, cuando leí que “la ciudad de Madrid, con el coauspicio de varias instituciones de esta urbe literaria, entre las que destacan la Universidad Complutense de Madrid, la Casa de América, la Casa Árabe, el Ayuntamiento de Madrid, librerías de Madrid, el Ayuntamiento de Arganda del Rey y la editorial Verbum” invitaba a todos los poetas interesados, a participar en el IV Festival Internacional de Poesía de Madrid a celebrarse a finales de octubre.

Los poetas invitados y el público asistente -agregaba la nota- podrán asistir a recitales, lecturas, charlas y conferencias.”

Inmediatamente les escribí haciéndoles saber mi interés en participar y, un día más tarde, ya tenía la respuesta. Debía enviarles mi “currículo y una selección de 5 poemas para confirmarme que podría acompañarles en el evento”, una vez abonase la cuota de participación de 270 euros y, obviamente, me hiciera cargo, además, de mi viaje (ida y vuelta desde Azkoitia a Madrid), de mi hospedaje durante los tres días que dura el festival y de los desayunos, comidas y cenas que tenga por costumbre hacer, así como el transporte por los “diferentes espacios culturales y educativos de Madrid”, de lectura en lectura.

A cambio de mi labor y desembolso, que no todo lo va a aportar el Ayuntamiento de Madrid, la Universidad Complutense, la Casa de América, la Casa Árabe, el ayuntamiento de Arganda, las librerías y la editorial Verbum, mis poemas podrían formar parte de la antología del festival de la que se me obsequiaría un (1) libro así como el derecho de asistir a la comida de clausura cuya gratuidad no solo afectaría a mi asistencia sino, incluso, a la propia comida.

El 20 de julio termina el plazo para hacerles llegar mi satisfacción, los 5 poemas y los 270 euros como cuota de inscripción pero me temo que no voy a llegar a tiempo… ya me gasté la pensión.

(euskal presoak/euskal herrira-Llibertat presos politics)

¡Alarma!

A primeras horas de la mañana, aunque todavía no se ha confirmado el día, un hombre ha sido sorprendido en el interior de un banco cuando intentaba perpetrar un crédito sin que hasta el momento haya trascendido con qué intención. Según el responsable de la brigada de Salud Pública que fue alertada sobre las intenciones del sujeto, este se hallaba visiblemente perturbado por lo que tuvo que ser reducido cuando ya había accedido al interior de la sucursal y se disponía a acometer, alegadamente, un crédito hipotecario, amenazando al director de la entidad con asestarle dos avales y un pagaré. Fuentes no confirmadas aseguran que el sujeto ya había alertado sobre sus intenciones a través de Internet.

Un portavoz municipal ha declarado que fue la colaboración ciudadana la que permitió evitar el pretendido atentado contra la salud pública ya que otro usuario de la red, alarmado por los mensajes del individuo, todos en el mismo intimidatorio tono, les había llamado poniéndolos al corriente de sus febriles propósitos. La ciudad, de la que no se ha facilitado la identidad por estar el caso bajo secreto de sumario, ha amanecido consternada por el trágico suceso. Algunos vecinos del infeliz sujeto se han manifestado sorprendidos por la noticia ya que nunca habían advertido en el mismo nada extraño y, además, lo consideraban una persona normal y en absoluto capaz de una acción semejante. Rumores dignos de crédito afirman que el individuo pretendía avalar el crédito hipotecario con un salario que, presuntamente, habría adquirido trabajando. Es el primer caso en lo que va de año en el que una persona es detenida intentando gestionar un préstamo´ hipotecario y se teme que la acción del perturbado pueda provocar un efecto llamada y que en los próximos días se produzcan réplicas parecidas en otras sucursales por lo que brigadas de Salud Mental, a efecto de prevenirlas, ya han dispuesto un cordón de seguridad alrededor de todas las entidades bancarias y financieras.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

La letrina vasca

 

También le dicen “diario”. Hoy busqué en su portada la reseña de la más grande manifestación habida en Iruña. Alguna crónica de las decenas de miles de personas que ayer salieron a las calles de Iruña para manifestar su solidaridad con los 8 jóvenes de Altsasu que el Estado español mantiene presos y que también fue la mayor demostración popular ocurrida en las últimas semanas en todo el Estado… y me encontré con el Aquarius a la espera de entrar al puerto de Valencia; el crecimiento de la economía y de la brecha salarial; una entrevista con una víctima de ETA hace veinte años; declaraciones de Darpón sobre el concurso de la OPE de Osakidetza; declaraciones de Ignacio Asensio sobre la basura y la falta de infraestructuras en Gipuzkoa; el tirón de Anoeta que atraerá a más socios a la Real; los diez errores que han llevado a la cárcel a Urdangarin; los problemas de la cantera del Eibar para entrenar; la intención de Amal de acabar su odisea en Gipuzkoa; la condena en Gipuzkoa a un padre por usar a su hijo paa mandarle mensajes a su madre; el ciclista Valverde “un gorila entre la niebla”; Guillermo Dorronsoro y cómo se imagina a Gipuzkoa; Sabina se queda mudo a mitad de un concierto en Madrid; Iñigo Peña, bronce en K-2; un reportaje sobre Ondarreta; firma de mujeres en favor del alarde público de Irún; “los Gómez de Segura toman Segura”; se espera un verano con muchos mosquitos; “¿cuándo llegó la pizza a España?”; “¿Dónde comemos hoy?”; “Aprendices evoca muchos recuerdos”…

Si a alguien le interesa la noticia que mencioné arriba puede encontrar una reseña en la página 42. En la TVE, por cierto, ni siquiera existió.