Conclusiones

 

Oigo a expertos analistas insistir en que cuanto más necias son las propuestas de Rivera y su España Ciudadana contra catalanes y vascos más votos pescan en los caladeros españoles. Tanto es así que el Partido Popular aún endurece más sus ya insensatas medidas contra catalanes y vascos para incrementar sus capturas en los mismos caladeros, provocando que el PSOE también apoye cualquier violenta medida contra catalanes y vascos si con ello aumenta su pesca electoral en España. Hasta Podemos, no vaya a ser que naufrague su flota en los bancos de pesca españoles, encuentra tiempo en su crisis inmobiliaria para mirar para otro lado ante la represión del Estado contra vascos y catalanes que solo aspiran a decidir lo que ya España decide y a disfrutar la independencia que también celebra España.

Si los analistas no se equivocan, y así lo creo, solo caben tres posibles conclusiones: que los partidos españoles son necios, insensatos y violentos, además de tener una pésima impresión de sus propios electores; que los necios, insensatos y violentos son los electores españoles, además de guardar una inmejorable opinión de sus propias letrinas de comunicación; o que las dos conclusiones anteriores vienen a ser la misma.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

Hasta la náusea

¿Se imaginan que el gobierno británico haga un llamado al Estado Islámico (ISIS) a la calma y a la moderación? ¿Imaginan al gobierno alemán instando a ISIS a respetar el principio de la proporcionalidad? ¿Imaginan que Naciones Unidas proponga al Estado Islámico y a sus víctimas poner fin a la violencia o que denuncie que ISIS mata de forma que parece indiscriminada? ¿Imaginan que Estados Unidos declare que ISIS está mostrando mucha contención?

Pues si les indignan semejantes supuestos estarán comprendiendo la indignación que siente uno luego de que el Estado israelí asesinara a 60 palestinos e hiriese a más de dos mil, cuando lee que la portavoz de la primera ministra británica hace un “llamado a la calma y a la moderación”, así, en abstracto; o cuando lee que el gobierno alemán demanda que se respete “el principio de la proporcionalidad”, o lo que es lo mismo, que resultaría más comprensible que Israel limitara su criminal canallada y matara un poco menos; o cuando lee que la representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, hace un llamado a las dos partes para que pongan fin a la violencia”… ¿a la violencia de las dos partes?; o cuando lee que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denuncia que “Israel mata de forma que parece indiscriminada”… ¿Solo lo parece? ¿Se puede matar selectivamente?; o que el representante de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, afirme que Israel ha mostrado “mucha contención”; o que el ministro español anime a a Israel a observar “una violencia proporcionada”…

Y asquea hasta la náusea porque no es la primera vez que ese estado sionista que el portavoz de Ciudadanos en el Congreso español, Juan Carlos Girauta, llama “luz para las naciones” asesina con la misma saña que ISIS pero con absoluta impunidad.

Y repugna porque tampoco va a ser la última vez que ante el genocidio de la población palestina, la llamada comunidad internacional, abanderada de la moral, la tolerancia y los derechos humanos, insista en la proporcionalidad de la violencia que es mala, venga de donde venga, excepto si la practican los sionistas.

Esa recua de cínicos e hipócritas mandatarios europeos y estadounidenses harían bien en señalar la proporción debida, esa que marca la diferencia entre la contención que señala Estados Unidos y los excesos que Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, ve con “profunda preocupación”. ¿Tal vez 25 muertos y 900 heridos? ¿Tal vez solo 5 niños y 3 inválidos? ¿Es desproporcionado el uso de fósforo blanco o entraría dentro de una proporción que se respete experimentar en Gaza con nuevos y terroríficos explosivos? ¿Puede ajustarse a una correcta proporción el bombardeo de hospitales, de centros de refugiados, de establecimientos de las Naciones Unidas o sería, proporcionalmente, más aconsejable no bombardear instalaciones de la Cruz Roja o centros de comunicación?

¿Si en lugar de 50 francotiradores usara la mitad de criminales sería más humano su proceder? ¿Resultaría más ajustado a derecho para los líderes europeos que la banda criminal sionista mantuviera su proporción de espantos sólo por las mañanas, o las limitara, únicamente, a funciones nocturnas?

¿Les parecería más proporcionado a Gran Bretaña, a España, a Alemania, a todos los países europeos que suministran armas de guerra y municiones a Israel, que el estado judío no las emplease en sus matanzas y que de hacerlo eximiera de responsabilidades a sus gobiernos amigos y proveedores?

¿Qué proporción de resoluciones de Naciones Unidas puede ignorar Israel sin que ello le represente sanción alguna, incluyendo una posible y, por supuesto, proporcional invasión? ¿Cuántos kilómetros de vergonzoso muro se consideran proporcionales? ¿Qué proporción de años debe esperar Palestina para recuperar sus territorios ocupados?

¿Son los 70 años que han transcurrido desde la resolución 181 de Naciones Unidas, en 1947, conocida, curiosamente, como “resolución de la partición de Palestina” suficiente proporción de años o debe Palestina seguir esperando una fecha en el calendario para recuperar su derecho a ser?

Al cabo de tanta hipócrita complicidad, de tantas ecuánimes condenas, de tantas ponderadas repulsas, de tantas consensuadas declaraciones, y cuando ya la náusea instalada en los ojos no soporta un noticiero más, un reportaje más, un eufemismo más, casi acabas pensando y, repito, casi, que tal vez, tengan razón y todo sea cuestión de proporciones, de atinar con la proporción correcta, con la adecuada, que el holocausto, por ejemplo, también fue desproporcionado, que quizás tres millones hubieran sido suficientes.

Para mi suerte, el “casi”, sin proporción que valga, no me permite pensar semejante infamia y tanto asco reservo al holocausto judío a manos de los nazis alemanes como al holocausto palestino a manos de los nazis israelíes.

(Euskal presoak-euskal herrira) (Llibertat presos politics)

Tres asombros

Hasta hace tres días nadie sabía nada de Quim Torra, nuevo presidente catalán. Muchos ni siquiera conocían de su existencia. De improviso, y de ahí mi primer asombro, los medios se han llenado de expertos en su vida.

Mi segundo asombro es comprobar que articulistas y contertulios, como puestos de acuerdo, también demuestren su vasta competencia a la hora de resumirla en los mismos términos: Torra es un xenófobo y un supremacista.

Yo, que nada sé al respecto, oigo que Torra cuestionó el Día de la Raza “però quina raça?”, pregunta redundante porque no puedo creer que ignore la respuesta; que también escribió que “España necesita un psiquiatra” lo que no comparto porque no creo que un solo psiquiatra pueda hacer gran cosa por la salud mental del Estado; y que igualmente pidió al Estado “sacar sus garras de nuestras urnas”, pedido similar al del vasco Jon Idigoras “saquen sus sucias manos de Euskal Herria” o al del catalán Rufián “saquen sus sucias manos de Catalunya”, exigencias con las que tampoco coincido porque las tres omiten las patas.

Mi tercer asombro es que sean supremacistas y xenófobos como Albiol, Arrimadas o Rivera, quienes más despotriquen contra Torra. ¿Cuál es el problema? ¿Competencia desleal?

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

“Llega tarde”

Llega tarde… llega tarde… llega tarde…”. Los que nunca se mueven reiteran su vieja letanía en los parlamentos y en las tertulias de los medios tras el anuncio de disolución de ETA la semana pasada en Kanbo. También llegó tarde la renuncia de ETA a la lucha armada, la entrega de armas, el reconocimiento del dolor causado… pero la paz no llega como si fuera la primavera, un autobús de línea, el viernes por la tarde o las doce uvas de fin de año. La paz no llega así, sin más, la paz se hace, se crea. Y la construyen quienes son capaces, porque la desean, de dar los pasos necesarios que la hagan posible, así la paz que resulte delate sus carencias o muestre sus penurias porque la paz precisa del aporte de todos y los hay que siguen negándose a aceptarla. Por ello hay quienes hoy la aplauden y encuentran en la paz una indispensable compañía en la construcción del futuro de Euskalherria que hay que seguir cuidando y atendiendo. Por ello, también, hay quienes la niegan y se empeñan en seguir provocando la violencia persiguiendo urnas, reprimiendo derechos o convirtiendo en terrorismo una bronca de bar de un pueblo en fiestas.

Llega tarde… llega tarde… llega tarde…”. ¿Hay alguna paz que llegue pronto?

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

“Soy Olimpia”

Después de unos cuantos meses en Santo Domingo, allá por 1981, yo todavía estaba muy lejos de saber cómo se pierde al dominó, como se convierte un cocido en asopao, cómo de una tormenta se hace una jarina y de un arduo dilema una maldita vaina. Trabajaba como corrector en El Nacional y también disfrutaba de un espacio de opinión en el periódico que entonces dirigía Mario Álvarez Dugan y del que era jefe de redacción Radhamés Gómez Pepín. Por lógica precaución, ya que mi condición de residente no era firme, mis artículos los firmaba como “Irene Pichardo” y se los entregaba en mano al director. Además de nosotros solo Hamlet Herman sabía de esa relación entre la Irene Pichardo que opinaba y el “españolito” nuevo que corregía. Apenas eran 5 ó 6 columnas de opinión al mes (por supuesto incluidas en mi modesto salario como corrector) pero me llenaban de satisfacción y estímulo.

Un día le entregué a Don Mario un artículo titulado “Soy Olimpia”, que así es que se llamaba la joven mulata del anuncio que con un pañuelo anudado en la cabeza fregaba el suelo o lavaba la ropa mientras nos saludaba todos los días cantando, exultante de alegría: “Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia”. No voy a decir el nombre del jabón porque no voy a hacer un anuncio de un anuncio pero cuando Olimpia cerraba su actuación en la pantalla a mi me seguía cantando, ya no tan feliz, más y más oficios y, un día, decidí agregarlos a su jornada laboral.

Como unas semanas después el artículo seguía sin publicarse me pareció oportuno preguntarle al director por su destino.

Muy buen artículo -me respondió Don Mario- pero va a ser mejor que pase la Navidad antes de publicarlo”.

¡Ah, la Navidad! Todo el mundo se anuncia y los periódicos viven de la publicidad. Mi artículo rechinaba cierto malestar con ella y de ahí la conveniencia de esperar.

Yo seguí trajinando artículos que casi nunca resultaban ilesos una vez pasaban por manos del director. Podía ser una palabra, una frase, un párrafo… siempre había algo que se quedaba en el camino pero yo seguía escribiendo, feliz y agradecido de contar con un espacio que, años más tarde volvería a disfrutar durante casi veinte años.

Un día, recordé que el artículo sobre Olimpia se mantenía en cuarentena y le volví a preguntar al director por el mismo.

Muy buen artículo -me sonrió Don Mario mientras rebuscaba sin éxito por entre algunos papeles- creo que lo tengo por aquí… pero va a ser mejor que pasen los carnavales”.

Semanas más tarde lo conveniente era que pasara El Casandra, la Semana Santa, la Feria del Libro… y algo después el verano, la tormenta, los Juegos Panamericanos, la convención del PRD…

Olimpia acabó viendo la luz unas semanas después en el periódico “Hablan los comunistas” y fue el primero de los que durante algunos años firmé como Nepomuceno Concepción.

Soy Olimpia

Nepomuceno Concepción

Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia y quita el polvo y barre y encera y guisa y hace la compra y plancha y trapea y arregla las camas y bota la basura y enjabona y baldea y restriega y emparrilla y estofa y alisa y bruñe y arregla y sacude y recoge y merca y regatea y cría y alimenta y educa y amamanta y ceba y pare y pinta y decora y borda y engalana y tiñe y retoca y acomoda y agrada y atiende y halaga y compone y confecciona y se harta y se fastidia y se hastía y se fatiga y se enoja y se agota y se disgusta y es forzada y es atropellada y es embaucada y es ofendida y es agraviada y es difamada y es marginada y es discriminada y es violada y se aguanta y soporta y tolera y resiste y padece y disimula y se resigna y se rebela y transige y se conforma y es engañada y es sermoneada y es bendecida y es condenada y es amonestada y se calla y grita y se aburre… Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia.

(Nota: Si ha sido usted capaz de llegar hasta el final espero que me lo perdone. Olimpia, sin embargo, me censuró la brevedad.)

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

Justicia y jueces

 

Se necesitan leyes que encaren con rigor y contundencia la discriminación de la mujer y la violencia machista, pero también jueces que no desestimen denuncias porque llamar “zorra” a una mujer no sea un insulto, porque la víctima no cerró lo debido las piernas o no fue convincente cuando dijo no.

Rafaela Rueda Contreras acusaba a su marido de insultos, agresiones y amenazas. Ignoro si Rafaela también había sido adiestrada en el silencio, si ya había aprendido a tolerar abusos, si aquellos hematomas habían sido los primeros, pero el juez Carlos Manzano, titular del Juzgado de lo penal 6 de Granada, absolvió al acusado porque los hematomas de la mujer “no estaban suficientemente esclarecidos” y porque no le pareció creíble la “excesiva parquedad de la denunciante y su escasísima pasión y grado de convicción.”

Días más tarde Rafaela Rueda era asesinada a golpes de azada por su marido, otra vez detenido y acusado pero ya no por amenazas contra una mujer parca y poco apasionada y convincente sino por el asesinato de un cadáver elocuente.

Este caso ocurrió hace 8 años en Pinos Puente, Granada, pero sigue teniendo impune y dolorosa vigencia.

“Esta justicia es una mierda” coreaban en Iruña… los jueces también.

(Euskal presoak-euskal herrira/ Llibertat presos politics)