Hasta la náusea

¿Se imaginan que el gobierno británico haga un llamado al Estado Islámico (ISIS) a la calma y a la moderación? ¿Imaginan al gobierno alemán instando a ISIS a respetar el principio de la proporcionalidad? ¿Imaginan que Naciones Unidas proponga al Estado Islámico y a sus víctimas poner fin a la violencia o que denuncie que ISIS mata de forma que parece indiscriminada? ¿Imaginan que Estados Unidos declare que ISIS está mostrando mucha contención?

Pues si les indignan semejantes supuestos estarán comprendiendo la indignación que siente uno luego de que el Estado israelí asesinara a 60 palestinos e hiriese a más de dos mil, cuando lee que la portavoz de la primera ministra británica hace un “llamado a la calma y a la moderación”, así, en abstracto; o cuando lee que el gobierno alemán demanda que se respete “el principio de la proporcionalidad”, o lo que es lo mismo, que resultaría más comprensible que Israel limitara su criminal canallada y matara un poco menos; o cuando lee que la representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, hace un llamado a las dos partes para que pongan fin a la violencia”… ¿a la violencia de las dos partes?; o cuando lee que el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos denuncia que “Israel mata de forma que parece indiscriminada”… ¿Solo lo parece? ¿Se puede matar selectivamente?; o que el representante de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, afirme que Israel ha mostrado “mucha contención”; o que el ministro español anime a a Israel a observar “una violencia proporcionada”…

Y asquea hasta la náusea porque no es la primera vez que ese estado sionista que el portavoz de Ciudadanos en el Congreso español, Juan Carlos Girauta, llama “luz para las naciones” asesina con la misma saña que ISIS pero con absoluta impunidad.

Y repugna porque tampoco va a ser la última vez que ante el genocidio de la población palestina, la llamada comunidad internacional, abanderada de la moral, la tolerancia y los derechos humanos, insista en la proporcionalidad de la violencia que es mala, venga de donde venga, excepto si la practican los sionistas.

Esa recua de cínicos e hipócritas mandatarios europeos y estadounidenses harían bien en señalar la proporción debida, esa que marca la diferencia entre la contención que señala Estados Unidos y los excesos que Guterres, Secretario General de Naciones Unidas, ve con “profunda preocupación”. ¿Tal vez 25 muertos y 900 heridos? ¿Tal vez solo 5 niños y 3 inválidos? ¿Es desproporcionado el uso de fósforo blanco o entraría dentro de una proporción que se respete experimentar en Gaza con nuevos y terroríficos explosivos? ¿Puede ajustarse a una correcta proporción el bombardeo de hospitales, de centros de refugiados, de establecimientos de las Naciones Unidas o sería, proporcionalmente, más aconsejable no bombardear instalaciones de la Cruz Roja o centros de comunicación?

¿Si en lugar de 50 francotiradores usara la mitad de criminales sería más humano su proceder? ¿Resultaría más ajustado a derecho para los líderes europeos que la banda criminal sionista mantuviera su proporción de espantos sólo por las mañanas, o las limitara, únicamente, a funciones nocturnas?

¿Les parecería más proporcionado a Gran Bretaña, a España, a Alemania, a todos los países europeos que suministran armas de guerra y municiones a Israel, que el estado judío no las emplease en sus matanzas y que de hacerlo eximiera de responsabilidades a sus gobiernos amigos y proveedores?

¿Qué proporción de resoluciones de Naciones Unidas puede ignorar Israel sin que ello le represente sanción alguna, incluyendo una posible y, por supuesto, proporcional invasión? ¿Cuántos kilómetros de vergonzoso muro se consideran proporcionales? ¿Qué proporción de años debe esperar Palestina para recuperar sus territorios ocupados?

¿Son los 70 años que han transcurrido desde la resolución 181 de Naciones Unidas, en 1947, conocida, curiosamente, como “resolución de la partición de Palestina” suficiente proporción de años o debe Palestina seguir esperando una fecha en el calendario para recuperar su derecho a ser?

Al cabo de tanta hipócrita complicidad, de tantas ecuánimes condenas, de tantas ponderadas repulsas, de tantas consensuadas declaraciones, y cuando ya la náusea instalada en los ojos no soporta un noticiero más, un reportaje más, un eufemismo más, casi acabas pensando y, repito, casi, que tal vez, tengan razón y todo sea cuestión de proporciones, de atinar con la proporción correcta, con la adecuada, que el holocausto, por ejemplo, también fue desproporcionado, que quizás tres millones hubieran sido suficientes.

Para mi suerte, el “casi”, sin proporción que valga, no me permite pensar semejante infamia y tanto asco reservo al holocausto judío a manos de los nazis alemanes como al holocausto palestino a manos de los nazis israelíes.

(Euskal presoak-euskal herrira) (Llibertat presos politics)