Izar

Si es cierto, y lo es, que la mejor manera de medir el desarrollo de un país es ver cómo trata a sus presos, contar con el mayor número de fosas comunes tal vez no sea la única coincidencia entre Camboya y el Estado español.

Izar no ha cometido ningún delito. Nadie la ha acusado. No ha sido detenida por infringir la ley, por alterar el orden. No ha sido sometida a la Justicia. Tampoco la ha condenado ningún tribunal… Izar tiene ¡tres años! ¿Entenderán sus honorables y sus señorías lo que significan tres años?

Izar está presa por expresa decisión de un Estado inhumano, cruel hasta el aborrecimiento, hasta el odio que la retórica de ese mismo Estado asegura latente en el País Vasco y que, más que acompañar su olvido, parece empeñado en avivarlo.

La libertad de Izar y Sara Majarenas que, prácticamente, ya ha cumplido íntegramente su condena y que si el Estado aplicara sus propias leyes debió ser liberada hace años, es un clamor en la sociedad vasca. Sobreviviente de la violencia machista, Izar precisa recuperar esa infancia que se le ha negado de tan violenta manera, necesita a su madre, a su familia, a su entorno. Necesita comenzar a desandar los miedos, los espantos, esos profundos dolores que a esa edad pueden hacer estragos, y lo necesita ya.

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La Marca España

Aeropuertos sin aviones, estaciones sin trenes, autopistas sin coches, urbanizaciones sin vecinos, auditorios sin público, pabellones deportivos sin uso…

La botadura del submarino español Isaac Peral construido para la Armada española en el astillero de Navantia debió suspenderse cuando advirtieron que, además del millonario sobrecoste, pesaba cien toneladas más de las que le permitirían emerger convirtiéndose en el primer submarino de la historia que no flota.

El llamado a ser primer puente levadizo de Chile construido por una empresa española hace seis años y que nunca pudo ser inaugurado deberá ser demolido porque fue construido al revés.

Recientemente se paralizaba frente a la costa levantina el proyecto Castor, llamado a ser más grande depósito de gas natural en el Estado español, al comprobarse la relación de su millonaria instalación, muy por encima de lo presupuestado, con los más de 500 movimientos sísmicos ocurridos en la zona.

En estos días se supo que el Nuevo Hospital de la Serranía, construido por la Junta de Andalucía, no tiene ascensor. En la planta 0 no hay ascensor para camillas que la comunique con el resto del hospital. Las consecuencias del insólito olvido obligan a realizar los traslados de los enfermos en ambulancia por el exterior del hospital o por “circuito externo” que es una expresión que no provoca tanto sonrojo. “Son elementos que hay que subsanar” dice la presidenta de la Junta. Es la Marca España.

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¿Será síntoma de algo?

Sustituir los bautizos por los funerales, visitar más los tanatorios que los restaurantes, corresponder a pésames más que dar enhorabuenas, ojear en los diarios tanto las esquelas como los números de las loterías, frecuentar más las farmacias que los bares… Tener escrita en la libreta la ruta y los horarios del urbano y de todos los demás autobuses que vienen o pasan por el pueblo, y registradas la mayor parte de las fuentes y ubicados todos los bancos públicos o posibles asientos y saber si les dará el sol o estarán a la sombra a la hora en que su uso se demande… Distinguir las pastillas que en tres tandas al día debemos ingerir, y reconocerlas por su color y su tamaño; saberse de memoria a cuántos resuellos de empinada cuesta queda la siguiente cuesta y el número exacto de escalones que es preciso toser antes de llegar sofocado a la segunda puerta del tercer piso en el número cuatro… Guardar restos de comida en servilletas para después alimentar a todos los gatos indocumentados que uno vaya encontrando, echarles en los parques y plazas migas de pan a los gorriones, observar el incesante trajín de las hormigas, balar con las ovejas, asomarte a la ventana en noches de luna llena y ponerte a ladrar… ¿será síntoma de algo?

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Presas en Granada denuncian aislamiento

A la privación de libertad que impone la Justicia, se suman en el caso de la población carcelaria vasca otros muchos castigos que decide el gobierno español. Y si a esa condición se agrega la de ser mujer, nunca faltan los directores de prisiones que encuentran en ello motivos para endurecer sus condiciones de vida en las cárceles españolas. Esto ocurre, entre otras prisiones, en la de Albolote, Granada, donde el director del centro, Jáime Hernández, ha impuesto a las presas políticas vascas Ainhoa Mujika y Agurtzane Delgado el régimen de aislamiento.

El pretexto del que se sirve es que Ainhoa y Agurtzane, junto a otras mujeres presas, le manifestaron su desacuerdo por las condiciones que impone en una cárcel en la que pretende que, las mujeres, que al margen de las labores de lavandería y cocina para las que se suponen capacitadas están excluidas de trabajos remunerados y exclusivos para hombres, como albañilería, mantenimiento, carpintería, fontanería, pintura, electricidad, soldadura, economato central etc, también deban ocuparse de limpiar los servicios por el hecho de ser mujeres y, además, gratis. Igualmente, pretextando que en los espacios de actividades educativas y formativas que antes fueran mixtas se sostenían relaciones sexuales, el director ha decidido impedir el acceso a esos espacios a las mujeres.

Ainhoa y Agurtzane denuncian que el centro “lejos de aplicar políticas de igualdad, sigue anclado en el pasado con una mentalidad retrograda y que la prisión, que ha sido construida por y para los hombres tanto en su estructura física como en la ideológica, se acentúa por la actitud machista y patriarcal y conlleva un doble estigma para la mujer: estar presa y ser una mujer”. Por ello demandan poner fin a las políticas de excepción que se aplica al colectivo de presas y presos vascos.

Si quieres denunciar el régimen de aislamiento a que están sometidas Ainhoa Mujika y Agurtzane Delgado puedes denunciar este atropello en la siguiente dirección: Jiame Hernández. Director del centro penitenciario. C.P.Albolote. Ctra comarcal 220, km 6. 18220 Albolote Granada

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España es autoritaria

Lo ha dicho Pep Guardiola y los pensamos millones de ciudadanos y ciudadanas a quienes el Estado más corrupto de Europa ha venido gobernando a base de decretos, aprobando amnistías fiscales, por ejemplo, para felicidad de delincuentes amigos y a pesar de su propia Constitución; un Estado que convierte la protesta en delito y el delito en error, que confunde la justicia con la venganza y se jacta de incumplir leyes como la Ley de la Memoria Histórica; un Estado que irrespeta los derechos y libertades de los pueblos que asegura la conforman y del que todos los grandes medios y representantes políticos que de inmediato han denunciado la ignominiosa afrenta del catalán por expresarse, bien harían en agradecerle al entrenador de fútbol haber sido tan parco.

Porque también pudo decir que España es patética con solo recordar en estos días episodios como el protagonizado por la Armada Española recuperando en pocas horas el robado bombo de Manolo el del bombo entregándoselo, el bombo, a la Policía Española para que lo trasladara a la Federación de Fútbol y esta devolviera el bombo a Manolo el del bombo… o la conga de Lourdes o el tradicional salto de la verja para cargar el paso de la Blanca Paloma. O bien decir que España ni siquiera es un país sino un Estado y, lo que es peor, ajeno.

Queda claro. España no es un país autoritario. ¡Es una orden!

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Licencia para matar

La primera licencia (The eiger sanction) la dirigió Clint Eastwood en 1975 ocupándose él mismo de protagonizarla.

La segunda licencia (Licence to kill) la dirigió John Glen en 1989 y fue el actor Timothy Dalton quien hizo el papel de James Bond.

La tercera licencia para matar la dirige el gobierno de los Estados Unidos a través de uno de sus carteles del crimen (la CIA) y se rueda en Venezuela pero no es una película. Como protagonistas cuenta, entre otros actores, con los grandes medios de comunicación y algunos cientos de bien remunerados sicarios conocidos como “jóvenes que protestan”, dedicados en las calles a levantar barricadas, saquear y quemar edificios en lo que los medios llaman “manifestaciones populares”, asesinando a venezolanos en hechos que los medios manipularán a conveniencia y cuyo fin es provocar el caos en el país para que se justifique la intervención etranjera a la que apela la llamada oposición. En el último episodio los sicarios han asesinado al juez venezolano Nelson Moncada al que, también, le robaron sus pertenencias. El magistrado, que ratificara la condena del golpista Leopoldo López, fue interceptado al tratar de eludir una barricada en Caracas y asesinado a tiros. Los grandes medios, ya que no a censurar el asesinato de este juez, ni siquiera han llegado a publicarlo. Si la oposición y sus sicarios disponen de licencia para matar, los grandes medios disfrutan de licencia para mentir.

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La Guardia Mora

Una partida de casi 8 millones de euros destina el Estado español en sus flamantes presupuestos aprobados recientemente en el Congreso con el respaldo del PNV, a la Guardia Mora de Franco. La guardia mora, selecto cuerpo de soldados marroquíes, no solo se limitó a participar en el golpe de Estado de 1936 sembrando el terror en los pueblos que ocupaba como avanzadilla del ejército fascista, sino que, consumado el crimen y establecida la dictadura, permaneció acuartelada en Madrid durante décadas en el mismo palacio de El Pardo que sirviera de residencia al tirano, como guardia personal de Franco.

Imposible borrar de mi memoria la presencia de aquellos guardias moros a caballo, cubiertos de turbantes y largas capas blancas, flanqueando el vehículo en que se desplazaba Franco.

Han pasado casi 80 años desde que terminara la guerra y repugna constatar que el mismo Estado español que se niega a cumplir con la Ley de Memoria Histórica a la que no aporta un solo euro para que, entre otras cosas, puedan ser identificados y recibir sepultura las decenas de miles de españoles que siguen tirados en las cunetas, sin embargo, si disponga cuantiosos recursos para gratificar a quienes Dolores Ibarruri (La Pasionaria) definía como “la pezuña fascista”.

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