Dudas y certezas

Entre tantas dudas como en los grandes medios se ponen de manifiesto con respecto a Catalunya y tras oír cientos de conjeturas, presunciones, cábalas y demás augurios, hay dos certezas que no debiéramos perder de vista.

La primera es que Catalunya acabará siendo una república independiente porque así se declare y porque así se construya. Y lo es ya, o lo será mañana o el día en que la cordura y el derecho lo determinen, pero Catalunya será independiente y republicana. Además del registro de la fecha, (una anécdota en la historia de un país) lo único que queda por resolver es si la futura relación de esa República de Catalunya con sus vecinos será cordial, tal vez llevadera, o será penosa.

La segunda certeza que no conviene olvidar es que el Estado español está gobernado por una organizada camarilla de delincuentes que amparándose en la misma Constitución que incumple y en los tribunales que controla, ha convertido la Justicia en un escarnio y el Estado en una cárcel, con el aval de la banca, de la Iglesia y del monarca.

Lamentablemente, entre la España que sale a los caminos a jalear a los Tercios de Flandes rumbo a Catalunya y la España que sigue en las cunetas demandando memoria, hay un metro de tierra y ochenta años de impunidad.

(euskal presoak-euskal herrira)

Españolizar Catalunya

De “españolizar a los niños catalanes” de que hablara el ministro español Wert hemos pasado a españolizar a Catalunya. Y no, no van a desembarcar en Catalunya los Machado, Lorca, Picasso o Miguel Hernández… no. No van a ser ellos.

En primer lugar porque serían los primeros en negarse, y en segundo lugar porque los Tercios de Flandes que se aprestan a invadir la república catalana son los mismos de siempre, los tricornios, las monteras, la corona bajo palio, sotanas, escapularios, mantillas y peinetas. Son cachulis, campeadores, nazarenos, macarenas, pizarros, poceros y pantojas, y duquesas del alba y borbones de copas.

Mientras las cunetas del Estado español siguen escondiendo sus vergüenzas y el propio Estado se jacta de incumplir la ley de la Memoria, la historia que nos cuentan, y lo subraya el diccionario español, se nos va llenando de ecuánimes dictadores de objetivos procedimientos que nos legaron equitativos cadáveres de neutrales responsos.

¡Visca la República de Catalunya!

(Euskal presoak-euskal herrira)

“No inviertas en sufrimiento”

Ese es el lema de la campaña del gobierno español para prevenir el tráfico de mujeres y niñas y la explotación sexual.

No inviertas en sufrimiento”. Hermoso mensaje, sublime. Casi me dan ganas de aplaudir. Lo que no entiendo es porqué el Estado español no aplica también el lema al tráfico de armas del que el Estado español es el séptimo exportador del mundo.

Aviones, vehículos blindados, bombas, misiles, granadas de mortero, cohetes, explosivos, munición y otras armas y pertrechos de guerra que el Estado español vende al régimen saudí y a los Emiratos Árabes Unidos, sus mejores clientes.

El Estado español, el mismo que invoca constantemente la ley en Catalunya, quebranta, entre otras muchas leyes, la ley española sobre comercio de armas que prohíbe la venta de armas cuando perturben la paz, sirvan a la represión o vulneren los derechos humanos.

La catástrofe humanitaria en Oriente Medio que sigue cobrándose miles de vidas en Yemen, en Siria, en Libia… y empujando al mar a quienes huyen de la guerra, tiene a esos dos regímenes entre sus principales responsables, pero los votos del PP, del PSOE y Ciudadanos han impedido el veto de ese tráfico de armas.

Al margen del cinismo expuesto, el lema me sigue pareciendo bueno y aplicable a los desahucios, a las pensiones, a la siniestralidad laboral, a los presos políticos… “No inviertas en sufrimiento”. O lo que es lo mismo: No votes por los inversionistas.

(Euskal presoak-euskal herrira)

La fractura

Lamento recordarles que en el mundo siguen muriendo millones de personas de hambre, que buena parte de la humanidad no tiene acceso a agua potable, a la salud, a la educación, a la vivienda, a la vida, mientras inauguramos restaurantes para perros, construimos más campos de golf y aprendemos a invertir en Bolsa.

A quienes de improviso han descubierto ahora, precisamente ahora, la fractura catalana me gustaría preguntarles… ¿es esa la única que advierten? ¿Es Catalunya la única fracturada?

Todas las sociedades, al margen de la lengua que hablen y en qué costura del mundo vivan, están fracturadas. Y lo están en lo social, en lo racial, en lo religioso… Sociedades rotas en las que ser mujer sigue siendo una de las principales causas de muerte para la mitad de sus habitantes, en las que las grandes avenidas separan las villas de los villorrios, los jardines de los vertederos y el ruido del silencio. Sociedades rotas, fracturadas por el color de la piel, por su origen, por su destino, por cultivar la razón o por confiar las dudas a la fe. Sí, es verdad, son tan viejas esas fracturas que de tanto no mirarlas hemos llegado a no saberlas… pero existen, están ahí.

La sociedad catalana también está fracturada. Se ha sabido ahora, coincidiendo con la manifiesta voluntad de Catalunya de decidir su futuro. El Estado y los grandes medios de comunicación lamentan a coro la fractura y exigen al compás: “volver a la normalidad” dejando todo como estaba cuando no había fractura o, lo que es lo mismo, cuando los fracturados éramos nosotros, los mismos, los de siempre, esa gran mayoría de la sociedad catalana que tiene derecho a decidir, que tiene años, décadas, siglos “fracturada”, recibiendo portazos, insultos, desprecios y golpes y que, curiosamente, ahora que hasta el traumatólogo monarca que rige el hospital descubre la fractura, es cuando más cohesionada se muestra haciendo posible las urnas, los votos y el 1 de Octubre.

(Euskal presoak-euskal herrira)

Memoria

Entre la España que sale a los caminos a jalear a los tercios de Flandes y la España que sigue en las cunetas demandando memoria… hay un metro de tierra y ochenta años de impunidad.

“… pero no convenceréis”

Era el 12 de octubre de 1936 y, en el abarrotado paraninfo de la Universidad de Salamanca, se celebraba el Día de la Raza. No faltaba nadie. Tampoco el obispo y la legión española. El rector, Miguel de Unamuno, no iba a intervenir pero, tras las primeras diatribas y soflamas de algunos oradores, se levanta: “…Se ha hablado también de catalanes y vascos llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, y llevo toda mi vida enseñándoos la lengua española que no sabéis…”

Millán Astray, que también es rector, aunque en lugar de un claustro dirija la legión, vocifera indignado su mejor argumento: ¡Viva la muerte! y desarrolla su tesis: “Cataluña y el País Vasco son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!”

Dos meses más tarde, apartado de la universidad y en arresto domiciliario, moriría Unamuno, pero en la que sería su última intervención pública no dejó sin respuesta al “novio de la muerte”: “Venceréis pero no convenceréis. Venceréis porque tenéis suficiente fuerza bruta pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España.”

(Euskal presoak-euskal herrira)

“Solo un chin chin!

Cuando mi hija Irene tenía 2 años, un día, sorprendió en el suelo de la cocina a una solitaria hormiga. Fascinada la fue acompañando, a cuatro patas, a lo largo de algunas baldosas hasta que me preguntó:

-¡Papá mira, una hormiguita! ¿La mato?

Solidario con la hormiga intercedí por ella pero Irene, que no aceptaba mis alegaciones, me propuso a cambio:

-Sólo un “chin-chin”.

Un “chin-chin” en buen dominicano viene a ser un poco. Irene sólo pretendía matarla un poquito, un algo, un diez por ciento quizás.

Irene estaba entonces muy lejos de saber que las decisiones que se adoptan en la vida no suelen admitir paliativos.

Y lo cuento porque me asquea oír a ciertos periodistas y políticos lamentar la falta de proporción en la salvaje represión desatada por las policías españolas contra un pueblo pacífico y desarmado. ¿Hubiera sido más proporcionado solo 200 heridos? ¿Quizás 50 patadas menos? ¿Sólo 10 cabezas rotas?

Irene ha crecido. Ya no persigue hormigas por la casa a las que aplastar moderadamente para que el pisotón resulte proporcionado y termine cuanto antes. Ahora ya sabe que para el Estado español todo principio jurídico, ético, constitucional, derecho humano… cabe en un chín-chín.

(Euskal presoak-euskal herrira)