Tres asombros

Hasta hace tres días nadie sabía nada de Quim Torra, nuevo presidente catalán. Muchos ni siquiera conocían de su existencia. De improviso, y de ahí mi primer asombro, los medios se han llenado de expertos en su vida.

Mi segundo asombro es comprobar que articulistas y contertulios, como puestos de acuerdo, también demuestren su vasta competencia a la hora de resumirla en los mismos términos: Torra es un xenófobo y un supremacista.

Yo, que nada sé al respecto, oigo que Torra cuestionó el Día de la Raza “però quina raça?”, pregunta redundante porque no puedo creer que ignore la respuesta; que también escribió que “España necesita un psiquiatra” lo que no comparto porque no creo que un solo psiquiatra pueda hacer gran cosa por la salud mental del Estado; y que igualmente pidió al Estado “sacar sus garras de nuestras urnas”, pedido similar al del vasco Jon Idigoras “saquen sus sucias manos de Euskal Herria” o al del catalán Rufián “saquen sus sucias manos de Catalunya”, exigencias con las que tampoco coincido porque las tres omiten las patas.

Mi tercer asombro es que sean supremacistas y xenófobos como Albiol, Arrimadas o Rivera, quienes más despotriquen contra Torra. ¿Cuál es el problema? ¿Competencia desleal?

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

“Llega tarde”

Llega tarde… llega tarde… llega tarde…”. Los que nunca se mueven reiteran su vieja letanía en los parlamentos y en las tertulias de los medios tras el anuncio de disolución de ETA la semana pasada en Kanbo. También llegó tarde la renuncia de ETA a la lucha armada, la entrega de armas, el reconocimiento del dolor causado… pero la paz no llega como si fuera la primavera, un autobús de línea, el viernes por la tarde o las doce uvas de fin de año. La paz no llega así, sin más, la paz se hace, se crea. Y la construyen quienes son capaces, porque la desean, de dar los pasos necesarios que la hagan posible, así la paz que resulte delate sus carencias o muestre sus penurias porque la paz precisa del aporte de todos y los hay que siguen negándose a aceptarla. Por ello hay quienes hoy la aplauden y encuentran en la paz una indispensable compañía en la construcción del futuro de Euskalherria que hay que seguir cuidando y atendiendo. Por ello, también, hay quienes la niegan y se empeñan en seguir provocando la violencia persiguiendo urnas, reprimiendo derechos o convirtiendo en terrorismo una bronca de bar de un pueblo en fiestas.

Llega tarde… llega tarde… llega tarde…”. ¿Hay alguna paz que llegue pronto?

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

“Soy Olimpia”

Después de unos cuantos meses en Santo Domingo, allá por 1981, yo todavía estaba muy lejos de saber cómo se pierde al dominó, como se convierte un cocido en asopao, cómo de una tormenta se hace una jarina y de un arduo dilema una maldita vaina. Trabajaba como corrector en El Nacional y también disfrutaba de un espacio de opinión en el periódico que entonces dirigía Mario Álvarez Dugan y del que era jefe de redacción Radhamés Gómez Pepín. Por lógica precaución, ya que mi condición de residente no era firme, mis artículos los firmaba como “Irene Pichardo” y se los entregaba en mano al director. Además de nosotros solo Hamlet Herman sabía de esa relación entre la Irene Pichardo que opinaba y el “españolito” nuevo que corregía. Apenas eran 5 ó 6 columnas de opinión al mes (por supuesto incluidas en mi modesto salario como corrector) pero me llenaban de satisfacción y estímulo.

Un día le entregué a Don Mario un artículo titulado “Soy Olimpia”, que así es que se llamaba la joven mulata del anuncio que con un pañuelo anudado en la cabeza fregaba el suelo o lavaba la ropa mientras nos saludaba todos los días cantando, exultante de alegría: “Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia”. No voy a decir el nombre del jabón porque no voy a hacer un anuncio de un anuncio pero cuando Olimpia cerraba su actuación en la pantalla a mi me seguía cantando, ya no tan feliz, más y más oficios y, un día, decidí agregarlos a su jornada laboral.

Como unas semanas después el artículo seguía sin publicarse me pareció oportuno preguntarle al director por su destino.

Muy buen artículo -me respondió Don Mario- pero va a ser mejor que pase la Navidad antes de publicarlo”.

¡Ah, la Navidad! Todo el mundo se anuncia y los periódicos viven de la publicidad. Mi artículo rechinaba cierto malestar con ella y de ahí la conveniencia de esperar.

Yo seguí trajinando artículos que casi nunca resultaban ilesos una vez pasaban por manos del director. Podía ser una palabra, una frase, un párrafo… siempre había algo que se quedaba en el camino pero yo seguía escribiendo, feliz y agradecido de contar con un espacio que, años más tarde volvería a disfrutar durante casi veinte años.

Un día, recordé que el artículo sobre Olimpia se mantenía en cuarentena y le volví a preguntar al director por el mismo.

Muy buen artículo -me sonrió Don Mario mientras rebuscaba sin éxito por entre algunos papeles- creo que lo tengo por aquí… pero va a ser mejor que pasen los carnavales”.

Semanas más tarde lo conveniente era que pasara El Casandra, la Semana Santa, la Feria del Libro… y algo después el verano, la tormenta, los Juegos Panamericanos, la convención del PRD…

Olimpia acabó viendo la luz unas semanas después en el periódico “Hablan los comunistas” y fue el primero de los que durante algunos años firmé como Nepomuceno Concepción.

Soy Olimpia

Nepomuceno Concepción

Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia y quita el polvo y barre y encera y guisa y hace la compra y plancha y trapea y arregla las camas y bota la basura y enjabona y baldea y restriega y emparrilla y estofa y alisa y bruñe y arregla y sacude y recoge y merca y regatea y cría y alimenta y educa y amamanta y ceba y pare y pinta y decora y borda y engalana y tiñe y retoca y acomoda y agrada y atiende y halaga y compone y confecciona y se harta y se fastidia y se hastía y se fatiga y se enoja y se agota y se disgusta y es forzada y es atropellada y es embaucada y es ofendida y es agraviada y es difamada y es marginada y es discriminada y es violada y se aguanta y soporta y tolera y resiste y padece y disimula y se resigna y se rebela y transige y se conforma y es engañada y es sermoneada y es bendecida y es condenada y es amonestada y se calla y grita y se aburre… Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia.

(Nota: Si ha sido usted capaz de llegar hasta el final espero que me lo perdone. Olimpia, sin embargo, me censuró la brevedad.)

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

Justicia y jueces

 

Se necesitan leyes que encaren con rigor y contundencia la discriminación de la mujer y la violencia machista, pero también jueces que no desestimen denuncias porque llamar “zorra” a una mujer no sea un insulto, porque la víctima no cerró lo debido las piernas o no fue convincente cuando dijo no.

Rafaela Rueda Contreras acusaba a su marido de insultos, agresiones y amenazas. Ignoro si Rafaela también había sido adiestrada en el silencio, si ya había aprendido a tolerar abusos, si aquellos hematomas habían sido los primeros, pero el juez Carlos Manzano, titular del Juzgado de lo penal 6 de Granada, absolvió al acusado porque los hematomas de la mujer “no estaban suficientemente esclarecidos” y porque no le pareció creíble la “excesiva parquedad de la denunciante y su escasísima pasión y grado de convicción.”

Días más tarde Rafaela Rueda era asesinada a golpes de azada por su marido, otra vez detenido y acusado pero ya no por amenazas contra una mujer parca y poco apasionada y convincente sino por el asesinato de un cadáver elocuente.

Este caso ocurrió hace 8 años en Pinos Puente, Granada, pero sigue teniendo impune y dolorosa vigencia.

“Esta justicia es una mierda” coreaban en Iruña… los jueces también.

(Euskal presoak-euskal herrira/ Llibertat presos politics)

 

 

Objetos perdidos

Antiguamente era habitual encontrarte en la prensa la sección de “objetos perdidos”. También la radio dedicaba minutos a esos paraguas, abrigos, llaves… que olvidábamos. Hace mucho tiempo que los medios prescindieron de la sección y no es mi intención proponer que se retome. Lo que si me encantaría es que periódicos como Gara incluyan en sus páginas una sección de “noticias perdidas” en los grandes medios. Por ejemplo, la de los 50 mil navarros denunciando la farsa del juicio por terrorismo a los jóvenes de Alsasua; la del asesinato en Brasil de Carlos Pereira, único testigo del asesinato de la diputada Marielle Franco y que, por cierto, tampoco fue noticia; la manifestación de veteranos de guerra ingleses en Downing Street tirando sus medallas al suelo en repudio por el ataque a Siria; la denuncia de The Wall Street Journal de que el Estado israelí paga 5 mil dólares al mes a terroristas en Siria; la noticia de los tres bomberos sevillanos juzgados por salvar vidas en Grecia o la del bombero vasco acusado de evitar muertes en Bilbao por negarse a embarcar armas para el régimen saudí; el incesante asesinato de palestinos a manos de Israel… esas noticias que los grandes medios pierden todos los días.

(Euskal presoak-euskal herrira/Llibertat presos politics)

Yo también renuncio

 

Siguiendo el ejemplo de Cristina Cifuentes y en solidaridad con la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid, que acaba de renunciar a su máster de la Universidad Rey Juan Carlos, por este medio declaro solemnemente renunciar a mi máster en Harvard University, máster semejante al de Pablo Casado; renuncio a mi Jaguar, similar al que tenía, sin saberlo, Ana Matos en su garaje; renuncio al ático de lujo que poseo en Marbella colindante con el del también presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, así como al millón de euros que tenía guardados en casa de mis suegros y al “volquete de putas” con los guardias civiles Talamino y Caro Vinagre; renuncio a mi vitalicia plaza de registrador en Santa Pola (Alicante) para que pueda seguir manteniéndola M.Rajoy, y también a los sobres en blanco y en negro; renuncio a mis títulos de Conde y Grande de España para que no vaya a quedarse sin ninguno Esperanza Aguirre; renuncio a mi tarjeta black; renuncio a mis safaris y a seguir matando elefantes en Botswana y osos en los Cárpatos; renuncio a mi mansión en Jbila (Tánger) vecina a la que disfruta Felipe González; renuncio a vender más viviendas públicas a fondos buitres para no interferir en los negocios de Ana Botella; renuncio a traficar con armas para que no sienta el rey de España que se le hace la competencia; renuncio a financiarme irregularmente; renuncio a desviar fondos públicos, a prevaricar, a nombrar a dedo, a cobrar comisiones, a destruir pruebas a martillazos, renuncio a seguir esquilmando la caja de pensiones; renuncio a los trajes de la Gürtel, renuncio a seguir mangoneando la justicia… renuncio.

(Euskal presoak-euskal herrira/ Llibertat presos politics)

¡Ay, si la hubiera abierto!

 

En tierras de conejos los campeadores siempre son montaraces y, lo que es peor, frecuentes. Basta que se mueva en el aire una brizna de juicio, un soplo de cordura, basta media neurona suelta para que vuelva a echarse a la mar la armada invencible y los tercios de Flandes a galope tendido hagan temblar de nuevo al mundo… “a por ellos oé… a por ellos oé”.

En el mercado de divisas nacional español solo el coraje está al alza y no hay página en su historia capaz de conmoverse ante otra virtud que no sea el valor. Pero no el valor de la palabra sino el del exabrupto, no el valor de la verdad sino el de la infamia, no el valor de la justicia sino el de “mis cojones”, sacrosanto argumento de quien nunca tuvo nada que aportar que no fueran sus mentados atributos. La bragueta convertida en estandarte, en enseña patria… “yo soy español, español, español… yo soy español, español, español”.

Los novios de la muerte, a mayor gloria de Dios y de España, sacuden sus mantillas y se arrancan por bulerías, que a “donde no llega un español con la punta de los dedos, llega con la punta de su acero… y Santiago y cierra España.”

¿Y si la hubiera abierto? ¡Ay, si la hubiera abierto! España no sería España.

(Euskal presoak-euskal herrira/ Llibertat presos politics)