Manicomio “americano”

En 1999, un estudio efectuado por la Conferencia de la Casa Blanca sobre Salud Mental concluía que uno de cada cinco estadounidenses padecía trastornos mentales y que estas enfermedades eran la segunda causa de muerte en el país. O lo que es lo mismo, que 20 de sus cien senadores y 100 de sus 500 congresistas tienen trastornos mentales, a los que habría que sumar un 20% de militares lunáticos. Apunto un dato: entre el 2001 y el 2009 su ejército había sufrido en Afganistán 761 bajas en combate y 817 por suicidio, demostrando que por mucho que se esmerasen los talibanes las tropas estadounidenses se mataban más y mejor.

No parece que su salud mental haya mejorado desde entonces. En estos días, Trump sugería que el personal docente acudiera armado a los centros de enseñanza para proteger a su alumnado de los locos. Años antes, George W.Bush también había propuesto acabar con los incendios forestales talando los árboles.

Estados Unidos es un manicomio que tiene en su “american way of live” el porqué de su enajenación, la razón de su ruina moral y el patético fracaso de una sociedad que educa para que se acumule, no para que se reparta; que busca la competencia, no la participación; y que adiestra para el triunfo, no para la vida.

(Euskal presoak-euskal herrira)

Machismo diario

¿Por qué se desnuda Cristina Pedroche?” “Los mejores desnudos de las celebratis en lo que llevamos de año”. “La monumental caída en topless de Kate Upton”. “El desnudo integral de Rita Ora que incendia Instagram”. “Cristina Aguilera incendia Instagram con su desnudo”. “Las 50 fotos de Emily Ratajkowski que no dejan nada a la imaginación”. Alexa Tomas, la actriz porno española más internacional”. “A Paula Vázquez: Y qué tal si te echamos un poco de gasolina y te metemos fuego.” “Melo Imai, de los Juegos Olímpicos de Invierno a estrella del porno japonesa”. “Kim Kardashian sorprende con su cuerpazo y nueva cintura”. “El topless de una patinadora al romperse su vestido en Pyeongahang”. “Llaman patética a Cristina Pedroche tras su último desnudo”…

Hay más, muchos más titulares como estos que he recogido durante la pasada semana. Y no estoy hablando de prensa o revistas eróticas, pornográficas… Hablo del periódico que más se lee en el Estado español y que, además, es deportivo. El “Marca”, el decano de la prensa deportiva española. Ese que nunca falta bajo el brazo del presidente del gobierno, del que no separa ni en el Congreso y que, junto a estos titulares y anuncios de casinos y casas de apuestas, todavía tiene espacio para hacerse eco de informaciones deportivas.

¿A alguien puede extrañarle que haya luego españoles que salgan en manada al grito de “a por ellos” o “a por ellas”?

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Crónica de un fracaso anunciado

Otra matanza más en un centro universitario estadounidense. Solo en lo que va de año ya se han producido 18 tiroteos en centros escolares. El último, el pasado miércoles en Florida.

A pesar de lo reiterado de los casos en una sociedad que, entre otras muestras de enajenación, dispone de 90 armas por cada 100 habitantes y compra más de la mitad de las armas que se producen en el mundo, algunas de sus autoridades manifiestan no encontrar las respuestas ante el horror de esta sangrienta crónica que tiene en Estados Unidos tantos antecedentes que resultaría más fácil confeccionar la lista de ciudades que no han padecido tiroteos y matanzas en sus centros de educación que la de aquellas que ya han sido sacudidas por ellas y hasta en más de una ocasión.

Y tras cada matanza, como siempre, asistimos al estupor de una sociedad que, lejos de buscar explicaciones, improvisa pretextos que pongan a buen recaudo su responsabilidad. Se volverá a hablar de la proliferación de armas; de revistas que, además de venderte armas y explosivos, te buscan guerras en las que emplearte como mercenario; de violentos vídeo-juegos; de guerras retransmitidas como si fueran espectáculos deportivos… Lo que hay detrás, sin embargo, es mucho más grave y duro de aceptar, es el desmoronamiento moral de una sociedad enajenada que engendra y multiplica la razón de su ruina, que sepulta en el anonimato y la frustración a todos los derrotados, a quienes no pudieron comprar lo suficiente, aparentar lo debido, especular lo necesario y que nunca van a ser exaltados al salón de la fama, del dinero o del poder. Lo que hay de fondo es el fracaso de una sociedad que educa para que se acumule, no para que se reparta; que anima al recelo, no a la confianza; que busca la competencia, no la participación y que adiestra para el triunfo, no para la vida.

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Saben lo que dicen

Javier Marías Franco, miembro de la Real Academia Española de la Lengua, publicó en estos días en el periódico El País un nauseabundo artículo en el que, entre otros repulsivos dislates, afirmaba que no se puede hablar de violencia si alguien acude a una cita de trabajo y el contratante, no conforme con pagarte un salario de mierda y unas condiciones laborales del mismo color, también pretende ejercer el derecho de pernada. Hacía alusión el académico a las iniciativas que han adoptado algunas actrices denunciando la habitual práctica de muchos productores de cine de exigir a cambio del contrato “favores sexuales”. Insiste el académico en que a nadie se está violentando con semejantes propuestas porque se trata de una “transacción” a la que las candidatas al puesto de trabajo pueden negarse y que, en todo caso, se trata de “una forma de prostitución menor y pasajera”.

Otro que tal baila, también en la Academia, Arturo Pérez-Reverte, respaldaba a su colega afirmando que: “Hay que ser valiente para escribir esto. Y Javier Marías lo es”.

Los dos hablan por experiencia. Nadie como ellos conoce y paga el precio de esas “transacciones” para sentar sus nalgas en los sillones de las academias, de las redacciones y de las editoras. Saben lo que dicen.

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Cadena perpetua revisable

El régimen español no solo pretende sacar adelante la cadena perpetua revisable sino que se propone incorporar nuevos delitos susceptibles de ser condenados a esa pena. Entre ellos “ocultar el cadáver de una persona asesinada o no colaborar en su hallazgo”.

Lo anunciaban el pasado domingo el ministro de Justicia y M. Rajoy, que no solo tienen años negándose a colaborar en el hallazgo de los cadáveres de miles de “españoles” asesinados y ocultos en las cunetas de todo el Estado sino que, además, se jactan de no cumplir la Ley de Memoria Histórica que les obliga a ello, como se ríen abiertamente del dolor de las familias de las víctimas que todavía esperan recuperar los cuerpos de sus parientes, reparación y justicia.

“Ya saca a pasear al abuelo” bromeaba Martínez Pujalte, “y es que siempre están con la guerra del abuelo o las fosas de no se quién” resaltaba Pablo Casado, “porque algunos solo se acuerdan de su padre cuando hay subvenciones” apostillaba Rafael Hernando, “un revival de naftalina”.

Concluía M.Rajoy que la condena perpetua revisable solo busca “proteger a la sociedad de delincuentes”. Pues que tampoco se preocupe porque además de no ser retroactiva, según la ley, nadie está obligado a declarar contra sí mismo.

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Países de mierda

Cuando días atrás el presidente estadounidense Donald Trump se refería a ciertos “países de mierda” de los que no quiere inmigrantes, también citaba a Noruega como ejemplo de aquellas naciones de quienes sí los aceptaría encantado.

Siempre por ayudar, le propongo dos noruegos a los que dar acogida. El primero es Johan Galtung, un sociólogo y matemático noruego, profesor de la Universidad Europea de la Paz y todo un experto en temas relacionados con la paz y los conflictos sociales,

El segundo noruego que propongo como candidato a ser acogido como inmigrante en los Estados Unidos de Trump es Anders Behring Breivik. Tal vez el mejor ejemplo del tipo de inmigrantes que Trump desea ya que no profesa religiones de mierda sino la católica; no es negro ni mestizo sino blanco de ojos azules; no estudió en ninguna madraza talibana sino en una cara universidad privada; tampoco come frijoles o enchiladas sino sopa de reno; no procede de ninguna favela sino de una hermosa granja noruega; no frecuentaba galleras sino el estadio de fútbol del FK Lyn del que era aficionado; no era miembro de ninguna mara o cartel sino del Partido del Progreso noruego; y tampoco es un antisemita sino un ferviente defensor del Estado de Israel.

El único inconveniente que podría darse con estos dos candidatos a emigrar a Estados Unidos es que Johan Galtung, ni antes ni ahora (ya tiene 87 años), parece interesado en emigrar al país a cuyo gobierno acusa de ser el principal terrorista del mundo. Lo dejó claro durante un seminario sobre terrorismo celebrado en España en el 2004: “Estados Unidos, desde la segunda guerra mundial, ha realizado 70 intervenciones militares que han causado la muerte de entre 12 y 16 millones de personas, el 95% de las cuales eran civiles. Hitler ocasionó la muerte de 11 millones de personas. No hay duda de que el principal terrorista del mundo actual está en Washington”.

Y en el caso de Anders Behring, que sí podría estar decidido a obtener la ciudadanía estadounidense, el problema que tiene es que está en la cárcel por el asesinato en julio del 2011 de 8 personas en el centro de Oslo al hacer estallar una bomba y, horas más tarde, del asesinato a tiros de 69 jóvenes que participaban en un campamento de verano en la isla noruega de Utoya porque no le agradaban ni los musulmanes, ni los comunistas, ni los inmigrantes.

 

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Nada nuevo bajo el sol

Por más que los grandes medios de comunicación insistan en hablar de innovaciones, de novedades, de cambios, de nuevas tendencias, la verdad es que no hay nada nuevo bajo el sol. Tampoco esta frase. Todo vuelve, todo se recicla. Modas, costumbres, políticos, declaraciones…

Donald Trump afirmaba días atrás que “Estados Unidos no debería recibir inmigrantes de países de mierda”, pero ya mucho antes el empresario informático Bill Gates vino a decir lo mismo durante un viaje por la India en el 2002, solo que con la elegancia que se le supone a un caballero como el filántropo estadounidense: “Estados Unidos necesita leyes de inmigración que permitan la entrada al país de gente inteligente”.

En 1970, meses antes de que Salvador Allende ganara las elecciones en Chile, Henry Kissinger, aquel nazi reconvertido en secretario de Estado de los Estados Unidos declaraba que: “No podemos permitir que un país se vuelva comunista debido a la irresponsabilidad de su pueblo”, que viene a ser lo mismo que la zafia vicepresidenta española, Soraya Sáenz de Santamaría acaba de hacer público en estos días: “Respetamos totalmente a los catalanes pero es inaceptable que aprovechen unas elecciones para votar lo que les da la gana”.

No hay nada nuevo bajo el sol… tampoco la mierda.

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