Adiós rebelion.org

Cronopiando

Koldo Campos Sagaseta

Adios rebelion.org

Desde hace muchos años, muchos, creo que trece o catorce, vengo colaborando con rebelion.org un medio electrónico con el que me he identificado desde antes, incluso, de que Pascual y Carlos Martínez me propusieran incorporarme al equipo de articulistas de este medio y cuando también formaba parte de rebelion.org Santiago Alba .

Obviamente no comparto todos los artículos que rebelion.org publica y entiendo que pueda dar cabida a reflexiones críticas con procesos con los que uno se identifica, o que haya firmas que cuestionen movimientos, corrientes, causas que hago mías, pero me asombra tanto como me indigna que, precisamente, en estos días y circunstancias, rebelion.orgencabece la edición de hoy, 20 de mayo, con un artículo de Carlos Carcione sobre Venezuela titulado “De relato heroico a farsa grotesca” porque apesta. Con independencia de la corrección de algunos señalamientos, apenas es media línea de un artículo denso en el que se sugiere otras posibles causas para la crisis que vive Venezuela que no sea Maduro, su gobierno y el Partido Socialista. Que se calle y se pase por encima de la orquestada campaña contra esa república, en estos precisos momentos no puede ser un error. En verdad que resulta repugnante querebelion.org se preste a encabezar su edición de hoy con semejante libelo que ni letrinas como El País se atrevería a publicar. ¿Es que también ha habido un golpe de estado en rebelion.org y ya no es referencia para la izquierda? ¿Es que hace tiempo que está ocurriendo y es ahora que yo me acabo de enterar por no estar siendo en los últimos años un asiduo lector de un medio que consideraba de los “míos”. En cualquier caso, en lo que a mi respecta, se pueden ir a la MIERDA y cierro con la presente mi colaboración con este medio.

(Euskal presoak-Euskal herrira)

El día en que Pinocho supo la verdad

Cuando Pinocho despertó ni siquiera se puso las zapatillas. Saltó de la cama y, rápidamente, fue al baño dispuesto a comprobar en el espejo hasta qué punto habían crecido las consecuencias de sus mentiras.
El Hada Azul del cuento que le diera la vida también le había advertido del riesgo que supone faltar a la verdad y, entre conforme y satisfecho, comprobó que ni su nariz había crecido, como temía, ni sus orejas eran las de un asno.
Recobrada la calma, Pinocho sintonizó los medios para asomarse al mundo antes de salir a la calle, y así fue que se enteró de la preocupación de su alcalde por el bienestar de la ciudadanía, del interés de su presidente y de su gobierno por mejorar sus deplorables condiciones de vida, de la disposición de los empresarios por crear empleo, del afán de los banqueros por repartir ganancias, de la inquietud de los jueces por administrar sabiamente la justicia, del esmero de los grandes medios de comunicación por difundir la verdad, de los desvelos de la Iglesia por procurarnos el pan nuestro de cada día… y comprobó Pinocho que a ninguno de los tantos defensores de la razón, de la equidad, de la moral, del pueblo, le había crecido la nariz o puesto en evidencia sus orejas de burro.
Sólo al Hada Azul.

(Euskal presoak-Euskal herrira)