Festival Internacional de Poesía de Madrid

Que la poesía es un oficio en vías de extinción ya no lo duda nadie. Unos lo achacan a la falta de lectores, otros a la escasez de poetas, y algunos más a la combinación de esas dos carencias. Al margen de lo que de cierto pueda haber en estas tres proposiciones, soy de la opinión de que sí hay buenos poetas y lectores. Lo que en verdad falta son espacios en los que los lectores y los poetas perdidos se conozcan y se encuentren. De ello, se supone, se ocupan las instituciones culturales y las editoriales.

De ahí, también, mi júbilo, cuando leí que “la ciudad de Madrid, con el coauspicio de varias instituciones de esta urbe literaria, entre las que destacan la Universidad Complutense de Madrid, la Casa de América, la Casa Árabe, el Ayuntamiento de Madrid, librerías de Madrid, el Ayuntamiento de Arganda del Rey y la editorial Verbum” invitaba a todos los poetas interesados, a participar en el IV Festival Internacional de Poesía de Madrid a celebrarse a finales de octubre.

Los poetas invitados y el público asistente -agregaba la nota- podrán asistir a recitales, lecturas, charlas y conferencias.”

Inmediatamente les escribí haciéndoles saber mi interés en participar y, un día más tarde, ya tenía la respuesta. Debía enviarles mi “currículo y una selección de 5 poemas para confirmarme que podría acompañarles en el evento”, una vez abonase la cuota de participación de 270 euros y, obviamente, me hiciera cargo, además, de mi viaje (ida y vuelta desde Azkoitia a Madrid), de mi hospedaje durante los tres días que dura el festival y de los desayunos, comidas y cenas que tenga por costumbre hacer, así como el transporte por los “diferentes espacios culturales y educativos de Madrid”, de lectura en lectura.

A cambio de mi labor y desembolso, que no todo lo va a aportar el Ayuntamiento de Madrid, la Universidad Complutense, la Casa de América, la Casa Árabe, el ayuntamiento de Arganda, las librerías y la editorial Verbum, mis poemas podrían formar parte de la antología del festival de la que se me obsequiaría un (1) libro así como el derecho de asistir a la comida de clausura cuya gratuidad no solo afectaría a mi asistencia sino, incluso, a la propia comida.

El 20 de julio termina el plazo para hacerles llegar mi satisfacción, los 5 poemas y los 270 euros como cuota de inscripción pero me temo que no voy a llegar a tiempo… ya me gasté la pensión.

(euskal presoak/euskal herrira-Llibertat presos politics)