El problema “catalán”

Un grupo de españoles advierte en Madrid que independentistas catalanes han puesto lazos amarillos en los árboles de un barrio e, inmediatamente, los retiran. Poco después se hace público que los lazos eran cintas amarillas tóxicas colocadas por técnicos municipales del servicio antiplagas para combatir las orugas.

Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriores, es entrevistado en Alemania para la cadena de televisión DW News. Cuando el periodista aborda el conflicto del Estado español con Cataluña y pide al irritado ministro su opinión sobre una encuesta realizada por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) que depende de la presidencia española y que cifra en un 70% el porcentaje de españoles que quiere una reforma de la constitución, Borrell califica de mentira el dato aportado por el periodista, que era absolutamente cierto, y muy alterado interrumpe la entrevista.

Españolas denuncian que los supermercados en Andalucía etiquetan los productos en catalán y que les parece inaceptable que se pretenda imponer el catalán a la fuerza. El supermercado responde que por la apertura en Portugal de nuevos establecimientos, además de en castellano, también etiquetan los productos en portugués.

La Junta Electoral española prohíbe a medios catalanes usar expresiones como “presos políticos” , “exilio” y “juicio represivo”.

El problema no es catalán. El problema es España.

(Preso politikoak aske)

El problema “catalán”

Un grupo de españoles advierte en Madrid que independentistas catalanes han puesto lazos amarillos en los árboles de un barrio e, inmediatamente, los retiran. Poco después se hace público que los lazos eran cintas amarillas tóxicas colocadas por técnicos municipales del servicio antiplagas para combatir las orugas.

Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriores, es entrevistado en Alemania para la cadena de televisión DW News. Cuando el periodista aborda el conflicto del Estado español con Cataluña y pide al irritado ministro su opinión sobre una encuesta realizada por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) que depende de la presidencia española y que cifra en un 70% el porcentaje de españoles que quiere una reforma de la constitución, Borrell califica de mentira el dato aportado por el periodista, que era absolutamente cierto, y muy alterado interrumpe la entrevista.

Españolas denuncian que los supermercados en Andalucía etiquetan los productos en catalán y que les parece inaceptable que se pretenda imponer el catalán a la fuerza. El supermercado responde que por la apertura en Portugal de nuevos establecimientos, además de en castellano, también etiquetan los productos en portugués.

La Junta Electoral española prohíbe a medios catalanes usar expresiones como “presos políticos” , “exilio” y “juicio represivo”.

El problema no es catalán. El problema es España.

(Preso politikoak aske)