Canallas

El mundo está en manos de unos cuantos canallas y Trump es de los que menos se esfuerza en disimularlo. Ahora quiere comprar Groenlandia. Llamó a su asistente y le pidió que investigara el precio en el mercado de ese continente helado y quién es su propietario. El país con la mayor deuda externa del mundo quiere comprar Groenlandia con todo y sus casi sesenta mil habitantes, su lengua, su cultura… No es la primera vez. En 1959 otro presidente le compró Alaska a Rusia. Se están quedando sin hielo en los whiskys con soda… Groenlandia garantiza brindis para muchos años y, de paso, trazar alguna nueva ruta comercial, perforar unos pozos, extraer unas muestras… La aburrida Groenlandia aún puede ser Las Vegas.

Y si no se vende, se toma. Ahí está Cuba, en medio del Caribe, bloqueada a pesar de incontables y unánimes condenas de Naciones Unidas que no han servido para que se repare el crimen porque el régimen estadounidense actúa al margen de cualquier ley, acuerdo, o sentido. Y ahí sigue Venezuela bloqueada porque como se lamentara indignado un ciudadano estadounidense: “¿Por qué nuestro petróleo tiene que estar debajo de su país?” Obama era más sutil: “Tenemos el ejército más fuerte del mundo y en ocasiones tenemos que torcer el brazo a los países que no quieren hacernos caso”. En manos de canallas.