Las preocupaciones de Pérez-Reverte

Anda preocupado Pérez-Reverte “por un tonto que está a punto de ser ministro”. Eso es al menos lo que reconocía el académico español en referencia a un nuevo ministro al que, obviamente, tiene por tonto.

No es la primera vez que Pérez-Reverte hace públicas sus preocupaciones. Ya antes mostró su inquietud por un “perfecto idiota”, en referencia a Julian Assange y las simpatías del fundador de WikiLeaks por la causa catalana, como se ha sentido preocupado por el paso de Gabriel Rufián por el colegio donde, sospecha, le pegaban los otros niños, única explicación que se le ocurre para entender al portavoz de ERC en el Congreso.

Y la verdad es que no sé cómo ayudar a serenar esa inquietud que vuelve a afectar ahora a un escritor de tanta experiencia por causa de un presunto tonto a punto de ser ministro porque, a su edad, ya debiera saber que en el amplio catálogo de ministros españoles antes y después de Franco abundan los cretinos, miserables, sinvergüenzas, cagalindes, bocachanclas, farsantes, mentirosos, chorizos, canallas, prevaricadores, torturadores y delincuentes en general. Tantos como los gilipollas y comemierdas que se han sucedido en la Real Academia de la Lengüa Española, esa que limpia, fija y da esplendor y de la que Pérez-Reverte es uno de sus mejores desagües.

(Preso politikoak aske)