¿Dónde está Aurora Wiwonska?

El 7 de diciembre del 2001 la dominicana Aurora Wiwonska Marmolejos, de 22 años y madre de una niña de año y medio, en un arranque inesperado y a las puertas de un club de la capital dominicana en el que la empresa para la que trabajaba ofrecía una fiesta navideña a sus empleados, se quitó los zapatos y echó a correr por las proximidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Momentos antes había sostenido una discusión con su marido, Pedro Polanco, que, aunque no trabajaba en esa empresa, había sido invitado por ella. A la salida del local, él se dispuso a llamar por su celular a un taxi para regresar a casa, eran más de las diez de la noche, cuando Aurora Wiwonska, según declaró el esposo, se quitó los zapatos y echó a correr. Desde entonces, y ya han pasado 22 años, nadie ha vuelto a ver a Aurora Wiwonska Marmolejos. Tal vez porque, discreta, corría descalza para no hacer ruido. Una carrera urdida de improviso, como si fuera a detenerse a los tres pasos y no tuviera intención de prolongarla todos estos años. Nada se llevó en su frenética carrera, ni un pasaporte, ni dinero, ni una maleta con ropa, ni una fotografía de su hija, nada. Tampoco se despidió de nadie, ni siquiera de su marido. Simplemente, se quitó los zapatos y echó a correr cuesta abajo, por una calle a oscuras y vistiendo una elegante falda tubo, una de esas faldas que apenas sí te permiten mover los pies. Y corriendo ha cruzado, desde entonces, su menuda figura frente a todas las comisarías de policía de la ciudad que no la vieron nunca, que nunca la han sabido; corriendo ha ido dejando atrás pesquisas inconclusas y reportes a doble espacio; siempre corriendo, Aurora Wiwonska atravesó un original y tres copias, dio la vuelta a un formulario verde, recorrió sin detenerse cuatro informes anexos, dos sellos gomígrafos y algunas presunciones, incansable al desaliento, sin que la detuvieran los indicios, ni las legítimas sospechas. Corriendo le ha pasado por el lado a tres pruebas periciales, ha dejado atrás el esperticio, ha cruzado indagatorias y testigos que sirvieron, al menos, para saber que aún corre, que Aurora Wiwonska tiene 22 años corriendo. No la ha visto la jueza que dictaminó su olímpica odisea por calles y avenidas de Santo Domingo, como si desaparecer en la República Dominicana fuera un ejercicio común e impune que no requiere más averiguaciones. No la ha visto la Policía, nadie la ha vuelto a ver, ni siquiera su hija, 22 años después. Súbitamente, sin tiempo ni para despedirse, Aurora Wiwonska decidió emprender esa carrera en la que todavía persiste y de la que nadie es responsable, como si fuera una fatal ocurrencia de medianoche, como si súbitamente le asaltaran las ganas de correr el resto de sus días y se lanzara a tumba abierta por las calles de la ciudad, hasta ella misma olvidarse de sus pasos.

(Preso politikoak aske)

Carta pública a los extraterrestres

Estimados alienígenas. Ignoro si esta enésima carta que les envío llegue finalmente a su platillo volador pero, si así fuera, les ruego ponderen mi solicitud y actúen en consecuencia. De más está decirles que nada me importa su repugnante viscosidad o sus asquerosas escamas verdes, porque conozco demasiados humanos que, aún con mejor apariencia que ustedes, son mucho más nauseabundos.

Tampoco tienen que convencerme, de animarse a invadirnos, de que sus funestos propósitos sean dignos de respeto, porque también sé de virtuosas intenciones humanas más repulsivas que las suyas. Solo quiero que sepan que si atacan nuestro planeta me pongo a su entera disposición y de manera desinteresada, sin necesidad de que tengan que justificarse en su sagrado derecho a defenderse, de que sus bombardeos sean humanitarios, de que van a matar guardando las debidas proporciones y de que su genocidio se ajuste al derecho internacional.

Les animo a proceder a la menor brevedad y que no abriguen temor alguno a los posibles daños colaterales cuando apliquen con divina precisión su profiláctica limpieza (corte de hierba le pueden llamar). Recuerden que el fin justifica los medios.

Si los abanderados de la democracia y la libertad pueden matar en nombre de la vida y hacer la guerra en nombre de la paz, también ustedes, estimados alienígenas, pueden enmascarar sus genocidios con los mismos pretextos, que no estarán haciendo nada que los dueños del mercado no estén haciendo con sobrada insistencia e impunidad.

Sí les suplico, para cuando se decidan a dejar caer sus naves sobre este planeta, que hagan bien el trabajo, que no dejen nada para el día siguiente y que, si es posible, comiencen su operación “Ratas de la Tierra” por Israel, que no dejen piedra sobre piedra, que no queden ni las lamentaciones de sus muros, que arrasen con todo, que pulvericen a ese criminal gobierno y, ya de paso, que se lleven también por delante la Casa Blanca, la Otan, la Bolsa, el BM, el FMI… Agradeciendo su atención prestada, besa sus escamas o lo que sea que tengan. Koldo Campos.

(Preso politikoak aske)

Son las dos

Koldo Campos

Ante el genocidio palestino, Sánchez, siguiendo estrictamente el protocolo, reiteró el mantra de que “Israel tiene derecho a defenderse” y apeló a Zapatero (enero del 2009) en su enternecedora, casi maternal, opinión al respecto: “Israel es amigo de España y por ello debemos decirle la verdad: su respuesta es desproporcionada”. Y para que no se le reprochara falta de contundencia en su discurso, Sánchez introdujo un nuevo e inquietante matiz, al declarar: “Tengo francas dudas de que Israel esté cumpliendo con el derecho internacional humanitario”.

Ni siquiera está seguro de que Israel asesine a mansalva a un pueblo ocupado e indefenso ante la indiferencia general. Tampoco si, como consecuencia, el Estado español va a dejar de suministrarle armas, a condenar su apartheid o a romper relaciones… Simplemente se ha atrevido a murmurar que tiene dudas… y el sionismo, tan arrogante como sanguinario, ofendido por las dudas llama a “reprimenda” al embajador del reino, ante el aplauso de la flor y nata del patriotismo español que convoca al golpe de Estado.

Hace muchos años Antonio Machado ya auguraba: “Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Pues no, no era una. Son las dos. (Preso politikoak aske)

Vida social

Cuando vives en una residencia de mayores que, como la de Azkoitia (San Jose Egoitza), es un geriátrico y, además, no está en Azkoitia, haces más vida social en el pueblo sentado en un banco frente a la biblioteca municipal esperando al urbano, que en tu habitación de la residencia. Por delante del banco siempre pasan vecinos y amigos a los que saludar, con los que hablar un rato, con tiempo, incluso, hasta para sentarse.

Siete veces al día, va y viene el urbano entre la residencia y el pueblo, así que, si se te escapa el de la vuelta, pasas hasta más de una hora en el banco.

Lo bueno de la espera es la vida social que haces, porque por el banco pasa la gente. Por la residencia no se pasa, hay que ir, allá arriba, camino de Laja.

A las 7:10 de la tarde sale el último urbano hacia la residencia y termina mi vida social. Si quieres ir al cine, al teatro, a cualquier concentración popular por una hermosa causa, las opciones son tres: recurrir a un taxi, que cuesta 35 veces más que el urbano; apelar a los amigos y arriesgarte a quedarte sin ellos; o hacer autoestop, atento a que no se te agote la batería de la mochila de oxígeno que cargas. En fin, terminas haciendo lo que los demás residentes, aceptar el destierro y no bajar al pueblo.

(Preso politikoak aske)

Lo dice su Biblia

Según las Naciones Unidas, 86 periodistas fueron asesinados el pasado año en el mundo. En lo que va del presente año, solo en Gaza, son más de 40 los periodistas asesinados por el régimen israelí en poco más de un mes, algo así como un periodista diario, lo que aún hace más incomprensible la insistencia de los medios en enviar corresponsales a Gaza y exponerlos a la muerte, cuando puedes informar desde Jerusalén y, sobre todo, aprovechar los servicios de la mayor agencia de información que hay en la zona y que, también, es la única que tiene permiso para informar: el ejército israelí.

Todos los días, esa uniformada “agencia” informa a nuestros medios para que copien y repitan que debajo de todos los hospitales bombardeados se esconde el enemigo; que también se oculta entre los pupitres de las escuelas de Gaza o en las propias oficinas y centros de la ONU; que Israel tiene derecho a defenderse de los pueblos que invade y ocupa; que sus colonos tienen la obligación de proteger las tierras y casas que roban; que la muerte de “animales humanos” cuando se les priva de agua, comida, o se les bombardea por huir o por quedarse, es un daño colateral inevitable; que esos miles de niños y niñas asesinadas, de no prevenirse ahora, podrían terminar creciendo y hasta convertirse, dentro de unos años, en una amenaza para la seguridad de su régimen. Lo dice su Biblia.

(Preso politikoak aske)