Descubren al terrorista

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Apenas horas han bastado a los servicios de seguridad de los Estados Unidos para identificar y detener al terrorista que enviara sendas cartas al presidente Obama y a un senador de ese país con un peligroso veneno.

Ha sido Elvis Presley.

Zorionak eta eskerrik asko

Hoy, 8 de abril, mi conciencia celebró su cumpleaños. Mi conciencia se llama Urrategi y Urrategi es también la vergüenza que uno va defendiendo y preservando, ese soplo vital por el que el día amanece y que, de vez en cuando, te lleva en bicicleta, te espera en la ventana o corona un paseo de la mano de dos ángeles delante o dos demonios detrás.

Urrategi es mi memoria, mi sensatez, mi equilibrio… y está de cumpleaños.

A su fuerza le debo mi constancia y a su constancia mi fuerza.

También es mi compañera, mi colega, mi socia, mi amante algunas noches, mi confidente otras, y si no digo que es mi esposa es, sencillamente, porque hace ocho años que Registro Civil de Madrid todavía sopesa si es legal el amor y conviene acreditarlo.

Había pensado en rosas pero, en mi condición de desempleado sin perspectivas de dejar de serlo, una floristería sé que sería un dispendio, y regalar a la enamorada rosas usadas, rosas de segunda mano, así hubieran sido de suave fragancia y le hubieran dado marco a la virgen morena… -y que me perdone la canción- es una vulgaridad.

Además, porque todo hay que decirlo, amo a una mujer que ama las rosas pero no por mujer sino por rosas, que no pacta consensos delante de un espejo ni denuncia al reloj por desacato, que en su memoria acuna su futuro y sólo a la razón guarda consejo, una mujer a la que debo ser hoy el hombre que feliz desato.

Así que mejor le dejo esta disculpa, este público y entrañable abrazo por todos los pendientes y extraviados, y este zorionak y este eskerrik asko que también hoy extiendo a mi conciencia.

 

Defensa propia

Leo en los grandes medios que “Estados Unidos advierte a Corea del Norte que está decidido a defenderse”. Siempre ha sido así. Para defenderse se anexionó Texas en 1846, invadió Chile en 1891 y ocupó Hawai dos años más tarde. Antes de dar el cierre al siglo IXX, Estados Unidos intervino en Nicaragua, China, Corea, Panamá, Filipinas, Cuba, Puerto Rico, Guam y Samoa.

En 1903 se defendió en Honduras y al año siguiente otra vez en Corea. De nuevo en Nicaragua y China en 1910, antes de defenderse en México y Haití. En 1916 le tocó el turno a la República Dominicana y tres años más tarde a Honduras y Yugoeslavia. Siguieron Turquía en 1922 y El Salvador en 1932. En 1948 Estados Unidos fue a defenderse a Filipinas, en 1950 a Puerto Rico, en 1951 a Corea y en 1953 a Irán. También en Guatemala se defendió Estados Unidos en 1954, a la que siguió Líbano en 1958. En 1961 se defendió en Cuba, cuando ya empezaba a defenderse en Vietnam y cuatro años más tarde en Indonesia. En 1965 fueron República Dominicana y Guatemala los países invadidos en defensa propia, Camboya en 1969, Omán en 1970, Laos en 1971, Angola en 1976.

En los años ochenta, Estados Unidos insistió en defenderse en Nicaragua, Líbano, Grenada y Panamá. En 1991, le tocó a Iraq, en 1994 a Haití, en 1996 a Zaire, en 1998 a Sudán, un año antes de trasladar su defensa a Yugoslavia. El siglo XX sorprendió a los Estados Unidos defendiéndose en Afganistán y, acto seguido, nuevamente Irak…

Toda una vida consagrada a defenderse y, como es habitual, siempre a domicilio.

Ahora van a Corea a ejercer su defensa.

 

La lluvia y la Semana Santa

“Este pueblo miserable -decía Valle-Inclán  por boca de Max Estrella, uno de sus más entrañables personajes- transforma todos los grandes conceptos en un cuento de beatas costureras. Su religión es una chochez de viejas que disecan al gato cuando se les muere… España, en su concepción religiosa, es una tribu del centro de África”.

Todos los años, la Semana Santa pone de manifiesto hasta qué punto Valle-Inclán se mostraba generoso en sus juicios sobre la forma en que expresan su fe los españoles.

Y tan es así que este mismo artículo lo llevo escribiendo varios años sin, practicamente, tener que corregirle nada.  Este año también volveremos a ver por televisión las “indescriptibles muestras de dolor de un pueblo”, según confirmará ante las cámaras algún atribulado capirote, que no entiende las razones que pueda tener la meteorología para negar sus favores a la Macarena, a las Siete Palabras o al Jesús del Gran Poder. Muchas de las procesiones previstas serán suspendidas.

Ignoro porqué en vez de regalarle a la imagen de la virgen tantos mantones bordados, esculpidos en flor, como atesora en años de procesiones, a nadie se le ha ocurrido hasta el momento donarle un impermeable que evite que la lluvia afecte la pintura de los íconos a hombros y, lo que es peor, a la intemperie. Al fin y al cabo, la comitiva de nazarenos, manigueteros, pertigueros, acólitos, fariseos, palmeros, portaestandartes, flagelados, crucificados, caballería, soldados romanos y pueblo de Belén en general, turistas incluidos, bien puede aceptar la lluvia como penitencia y empaparse una vez al año de meas culpas.  Como consuelo, es fama que debajo de los pasos corre el aguardiente tanto como corre la cera por las calles, pero a falta de que alguien repare en el olvido y puedan las procesiones exhibir sus pasos cuando llueva, que a fin de cuentas también llovía en el Calvario, hora va siendo de que desistan de exponerse al ridículo invocando la divina gracia para una soleada Semana Santa tan espléndida como imposible. Los ruegos a Dios porque cese la lluvia y las procesiones salgan a la calle, reiterados ante las cámaras por un apesadumbrado centurión romano, una cofrade desolada y la propia Verónica rota en llanto, temo que Dios no va a atenderlos. Lo ha dicho la Meteorología, una suerte de ciencia que, según parece, cada vez sabe más del tema.

Tan acostumbrados como algunos están a encontrar en el buen tiempo pruebas de la voluntad divina, no entiendo porqué no se les ocurre considerar, también, como señal divina los aguaceros en estos días. Porque tantas húmedas circunstancias como han venido acompañando en los últimos años las procesiones, hasta podrían ser indicio de que Dios, finalmente, se ha cansado de que se tome su nombre en vano y  apela al sabotaje del agua como forma de expresar su indignación. Esa divina lluvia podría sugerir que ya Dios no quiere penitentes descalzos ni envenenadas saetas, que no acepta que se suban los precios de las sillas y los palcos, ni la sobreventa de balcones y terrazas, o el  llamado “Rito de los Caramelos” que promueven las hermandades en su página wep, que Dios ya está aburrido de tanta mojiganga y cofradía, de tanto capirote, de tanta hipocresía,  de tanta vela en tan ajeno entierro, que Dios, simplemente, ya está harto de que sigan perpetuando la pasión de su hijo como turístico reclamo de vulgares mercaderes.

Esta Semana Santa va a llover. Lo ha dicho la Meteorología, o lo que es lo mismo… Dios.

Por eso llueve.

«Soldadito español…»

 

“Y en el día de su cumpleaños, para María Esther que nos estará escuchando en Pamplona vamos a radiar el porompompero de Manolo Escobar”.

Antes había sonado Torrebruno, también Jaime Morey, José Guardiola, Conchita Bautista y después vendría uno de esos pasodobles que nunca faltaban en la radio de nuestra infancia: “Soldadito español”.

¿Lo recuerdan?  Pues voy a tener el mal gusto de avivar su memoria: “Soldadito español, soldadito valiente, el orgullo del sol es besarte la frente. La victoria fue tuya porque así lo esperaba, cuando muerta de pena a la Virgen rezaba tu novia morena, tu novia morena, tu novia morena”.

Lo recordé ahora que se filtran las imágenes de un grupo de valientes soldaditos españoles pateando a dos indefensos presos iraquíes en la región en la que instauraban la democracia y la libertad.

Uno de los valientes soldaditos lo grabó y ese souvenir que le llevó de vuelta a casa a su tres veces novia y morena, hoy escandaliza a los medios de comunicación que, al parecer, todavía siguen escuchando y, lo que es peor, cantando, aquel pasodoble.

Hasta el propio Ministerio de Defensa se ha decidido a investigar si esas “fechorías” son ciertas y, suponiendo que lo sean, quienes fueron los autores de esas travesuras.

No va a ser fácil después de tantos años y de tanta impunidad pero, sólo por evitarles trabajo en ese ministerio, les animo a que centren sus indagaciones entre los soldados que fueron ascendidos a oficiales, entre los condecorados por méritos de guerra, entre los que hoy sirven a ese ministerio como asesores y se ocupan de formar a las tantas policías existentes.

“Al sonar de los tambores y al compás del tararí, no hay un hombre que se precie que no sienta un algo aquí”, comenzaba diciendo el pasadoble.

Y sí, es verdad… asco.