¡Y es que son como niños!

Y hasta van de la mano, como angelitos que son, niños al fin.

El presidente Mariano, luego de reconocer que hará “cualquier cosa aunque dijera que no la iba a hacer”, en otro nuevo ejercicio de coherencia, ha embarcado a su Estado en el rescate europeo, que traducido a su peculiar lenguaje viene a ser algo así como que España se dispone a rescatar a Europa. Y para celebrarlo, nada mejor que viajar a Polonia a animar a la selección española de fútbol.

¡Y es que son como niños!

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, tras agradecer a la virgen del Rocío su capote para salir de la crisis y acabar con el desempleo, se enfrasca en una singular partida con el Bubble Shooter Adventures, acumulando la astronómica cifra de 5.390 puntos y, a través de twitter, reta a quien se atreva a superar su hazaña.

¡Y es que son como niños!

El ministro de Asuntos Exteriores, luego de sopesar el envío de la armada invencible a Argentina en desagravio porque los indios nacionalicen las empresas españolas que tanto contribuyen al desarrollo americano, en un extraordinario apunte de lucidez para sus escasos cumpleaños, denuncia la sonora pitada al himno español durante un partido de fútbol entre vascos y catalanes como la causa de que Europa haya tenido que rescatar al Estado español.

¡Y es que son como niños!

La portavoz del Partido Popular en el Congreso, Carmen Alvarez-Arenas, tal vez sobrecogida por una reciente noticia que denunciaba que el 26% de los niños y niñas del Estado español viven bajo el umbral de la pobreza, hasta el punto de que en Europa, sólo Rumania y Bulgaria observan peores registros que España, se apresuró a dejar claro que “no hace falta comer marisco y caviar para estar bien alimentado”

¿Y es que son como niños!

Los concejales del Partido Popular del Ayuntamiento de Murcia, en medio de un pleno, tal vez hartos de tanta perorata, entretenían el tedio que les producía un debate sobre la prostitución, jugando al tenis con el “Ipad”, compartiendo fotos de fiestas y paisajes y mandando mensajes.

¡Y es que son como niños!

El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Dívar, acaso abrumado por su excesivo trabajo frente a tan grandes responsabilidades, hacía “novillos” desde el jueves y se marchaba en “semana caribeña” a Marbella donde merendar y cenar con sus amiguitos y amiguitas.

¡Y es que son como niños!

El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales, Juan Rosell, junto a otros colegas, quizás aburridos de la seriedad que se le supone a una reforma laboral, antes de dar su parecer a los medios de comunicación, se reían como niños traviesos hasta el punto de que, el propio Rosell tuvo que pedir formalidad a sus amigos.

¡Y es que son como niños!

La ministra de Salud, Ana Mato, todavía no se recupera de las secuelas que le dejara su último discurso, en el que nos dio las buenas tardes y los buenos días,(se ignora porqué no nos dio también las buenas noches) anunció la universalización de la sanidad española, descubrió que hay que poner en valor lo que tiene valor, reveló que ha adoptado una medida que ya estaba adoptada, aclaró que no consume la misma cantidad de medicamentos una persona que esté enferma que otra que no esté enferma, enfatizó la importancia de las “prestaciones terope… tripe… teroperapéuticas… eh, me he equivocado en la, en el nombre” y por si no fuera suficiente tanta clarividencia como la que expresó la ministra al frente de un panel en el que podía leerse: “Las Ideas Claras del Partido Popular”, terminó su disertación de la siguiente manera: ”Los pensionistas que es no pagan nada son aquellos que ya no tienen derecho a prestación por desempleo, es decir los que ya tienen los que tienen simplemente eeehh… los.. Ah perdón, pensionistas. Pensionistas son de los pe que tienen el… hablamos de renta no de pensiones. Pues yo ya me voy a callar”.

¡Y es que son como niños!

Suerte que el rey de España, en lugar de distraerse en sus habituales ocupaciones matando elefantes por Africa, osos por los Cárpatos o venados por España, hasta América se ha ido a trabajar, muleta en mano, no obstante seguir convaleciente aún de su última caída, a defender los intereses de los grandes empresarios que también tienen en él un digno representante. Y todo ello luego de pedir perdón.

¡Y es que son como niños!

Lo que no entiendo es porqué tarda tanto Herodes.

«Spain is diferent»

Spain is diferent

 

Dice el gobierno estadounidense que, aunque tarde, sigue siendo una buena noticia que ya se haya producido el rescate de España.

En los mismos términos se resalta la satisfacción del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial por el rescate español.

En Alemania, Francia, Italia o Inglaterra se destaca el rescate de España.

Europa en su conjunto se felicita porque se haya procedido a rescatar a España.

En latinoamérica, varios jefes de Estado se han manifestado al respecto del rescate de España.

También en Africa, Asia y Oceanía ha sido el rescate de España la noticía más comentada en los informativos de televisión.

Todos los periódicos del mundo dan cabida en sus primeras páginas al rescate de España.

Sólo en España, lo ha asegurado su presidente Rajoy, el mismo que hace unas semanas, tras apuntar que “haré cualquier cosa aunque dijera que no la iba a hacer”,  desmintiera la posibilidad de un rescate, la noticia del día no ha sido el rescate de España, sino que España ha rescatado a Europa.

“Spain is diferent…ole”

 

Nos cambiaron la pregunta

¿O bombas o votos? Esa era la pública propuesta que, a través de Rubalcaba, planteara el Estado español hace alrededor de un año en relación al conflicto vasco, pero hacía ya tiempo, mucho antes de que Rubalcaba formulara su pregunta, que el Estado español conocía la respuesta.

Y la mejor prueba de ello la tenemos en su proverbial sordera, cada vez más acusada y grave, en su empeño represivo ilegalizando partidos políticos, cerrando medios de comunicación, vulnerando derechos y libertades, convirtiendo cumplidas sentencias en condenas perpetuas, torturando, y todo ello sin haber renunciado a su violencia ni pedido perdón por su impune ejercicio.

Me vino a la memoria aquella pregunta del representante del Estado español, a tenor de ese infame proyecto, ya puesto en marcha, y que permitía votar en el País Vasco a cualquiera que alguna vez en su vida haya pasado por aquí.

Algo así como que los problemas de una casa no los resuelvan sólo quienes viven en ella, sus inquilinos, sino todo pariente, vecino, cobrador, vendedor, repartidor, mendigo, fontanero, testigo de Jehová o hijo de su madre, que haya ido a la casa alguna vez.

Una aberración democrática absolutamente insólita que sólo será superada cuando las cuentas de su próximo fraude sigan sin rendir el fruto apetecido y resuelvan entonces que, para poder votar en Euskalherria, ni siquiera es preciso ubicarla en el mapa, y que cada quien vote donde más le apetezca y mejor le cuadre.

Alguien escribió una vez sobre el muro de una ciudad, que podría ser cualquiera, una de esas inolvidables leyendas que nunca debiéramos olvidar: “Cuando teníamos las respuestas nos cambiaron las preguntas”.

Tal parece que, en el Estado español, se disponen de nuevo a cambiar la pregunta:

¿O bombas o pucherazo?

Y la respuesta a esta nueva pregunta sólo puede ser la misma de siempre: Votos, más votos para una Euskadi independiente y socialista.

Sólo por dar ideas

El que puedan votar en el País Vasco los incalculables cientos de miles de “exiliados”, y podrían ser cientos de miles más, que según los últimos sondeos del Partido Popular abandonaron Euskalherria por causa de un conflicto que los mismos populares tildan de inexistente, no tiene porqué ser la única reforma electoral prevista.

Otras medidas podrían adoptarse cuanto antes de manera que los próximos resultados electorales en el País Vasco respondan fielmente a las expectativas que el Estado español contemple.

Y entre ellas, ninguna más justa y comedida que implementar el voto de aquellos caídos por Dios y por España, como una manera de honrar sus cívicas trayectorias manteniendo, al mismo tiempo, vivos sus ideales. Este voto, que bien podría denominarse patriótico, sería depositado por el partido o movimiento al que esos caídos hubieran respaldado en vida y con independencia de que hubieran o no ejercido el voto alguna vez.

Otra imprescindible medida que podría instaurarse sería la de aplicar la fórmula 3 por 1, variable electoral que consistiría en facultar a los miles de ciudadanos insignes triplicar su capacidad electiva, (podría quintuplicarse si las cuentas siguieran sin cuadrar los resultados esperados) porque de ninguna manera puede aceptarse que, en aras de una pretendida representatividad democrática, puedan equipararse los votos de eméritos demócratas de intachable conducta con los de intolerantes violentos, incluso, desempleados y hasta sin estudios.

Y podría también considerarse, para ejercer el voto, la obligatoriedad de que todos los electores compulsen, vía administrativa, una declaración jurada de condena a la violencia, acompañando la misma de un certificado de pasiva conducta expedido por la administración correspondiente y avalado por siete garantes que den fe de la varacidad de esa certificada acreditación, demostrando no haber tenido nunca nexos de ningún tipo ni con entornos sospechosos ni con equívocos contornos susceptibles de ser considerados entornos, mucho menos umbrales.

Igualmente, sería recomendable la instalación de polígrafos junto a las urnas, capaces de detectar la verdad o mentira de la declaración citada que, caso de cualquier duda, siempre dejara su interpretación al libre albedrío de la Junta Electoral.

Y que todo sea por la patria.

 

Sostenida y sustentable

Sí, es posible que algunos no lo entiendan y, lo que es peor, que ni siquiera terminen de creerme pero, mientras el día sustancia su trajín habitual de ajustes, más ajustes y recortes, generalmente sostenidos y sustentables, yo sigo aquí sentado, absolutamente en blanco, sin sustento alguno como idea que sostenga la virginal cuartilla.

Y sí, lo confieso, también es verdad, estoy harto de oír hablar de la sostenibilidad del empleo, de economías sustentadas, del sostenimiento del progreso, de los retos sustentantes que habremos de sostener para sustentar las sustantivas inversiones a la espera de futuros, por supuesto, sustanciosos, que hagan posible  el desarrollo sostenido y sustentable.

¡Estoy harto, lo reconozco, no puedo sostener tanto sustento! Y como el sustentador de informaciones en la televisión persista en contarme y sostener más sustanciales noticias, mucho me temo que, en cualquier momento, va a darme un sostenido ataque al sustentable y van a tener que trasladarme a un sostén de urgencias o, incluso, internarme en un sustentáculo especializado.

¡Ya no aguanto más que todo se sostenga y se sustente…el déficit previsto, el plan de viabilidad, las reformas laborales, la retirada de Afganistán, la primavera árabe, el kilo de antxoas, el divorcio de la duquesa, el juego de Ronaldo, los buenos días y las buenas noches…

En fin, y no voy a seguir abrumándoles con más sostenidas y sustentables confidencias, que a estas alturas de la columna ya habrán notado que se trata de una muy sustanciosa reflexión, obviamente, sostenida y sustentable.