Mejor que un girasol

Hermosa esa orquestada iniciativa de llenar de girasoles, flor nacional de Ucrania, todos los grandes medios y redes sociales, campaña a la que, al margen de alguna observación relacionada con la memoria, le auguro y le deseo éxito y que ojalá se extienda para que en los escaparates y de los balcones cuelguen los girasoles, y que se abran al sol en nuestros bosques, y que en Semana Santa sean girasoles y no palmas las que bendiga Dios. Y que por tu donación en Eroski la cajera te obsequie un girasol y que en vez de sartenes los bancos nos regalen girasoles.

Los girasoles son otra manera de decir no a la guerra de Ucrania y creo, sin desmerecer los girasoles, que ahí sí se debió ser algo más ambicioso en la altura de miras y, por ejemplo, mirar a Palestina, setenta años invadida y sin ser vista, cuya flor nacional, por cierto, es el lirio. Y van para 50, contando por lo bajo, los años que el Sahara lleva ocupado y cuya flor nacional, ya que de flores hablamos, es la acacia. La cafea arábica es la flor nacional de Yemen. La de Siria es el jazmín, la rosa es la de Iraq y la del Granado es la flor nacional de Libia. Afganistán e Irán comparten el tulipán como flor nacional. La Mariposa sigue siendo, a pesar del bloqueo, la flor nacional de Cuba. ¿Mejor que un girasol… no habría sido un florero?

(Preso politikoak aske)

Resaca de carnaval

El carnaval ya dejó la calle pero no todos los disfraces han regresado al armario. Muchos han encontrado asiento en los grandes medios de comunicación donde todos los días, en sesión continua, comparsas sin estrellas claman contra el fin de la última guerra y proponen y aplauden el rearme general, donde la muerte alardea de ser humanitaria y otra surtida comparsa de pirómanos de Estado previene a la audiencia del peligro del fuego mientras negocia el riesgo de las urnas. Los demonios son siempre quienes con más convicción censuran las llamas del infierno, como son los cuchillos los primeros en lamentar el filo de sus hojas.

Decía J.Pulitzer, en cuyo nombre se otorgan los más famosos premios periodísticos, que “una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico”. En eso estamos. El carnaval tal vez haya dejado en sus pocos días de gloria su espíritu popular y festivo, pero los disfraces siguen en los medios, siempre han estado ahí, para que puedan los tahúres exigir el “fair-play”, los dementes reclamar la cordura, los impunes ponderar la justicia, los indecentes aplaudir el decoro, los ladrones ensalzar la virtud, los hipócritas proclamar la franqueza, los olvidos ponderar la memoria, los sinvergüenzas pregonar la moral, y los monarcas brindar por el futuro.

(Preso politikoak aske)

«No podemos hacer como si no pasara nada»

El mundo del deporte se manifiesta de esta manera ante la guerra en Ucrania. En consecuencia, se suspenden partidos de fútbol y otras competencias deportivas, se adoptan medidas contra equipos rusos, se expulsa a deportistas de ese país… Y es que “no podemos hacer como si no pasara nada” pero no es verdad porque sí se puede, sí se puede mirar para otro lado. ¿Quién dice que no? ¡Claro que se puede hacer como que aquí no pasa nada! De hecho, hace años que el mundo del deporte lo viene haciendo cuando consiente que el estado de Israel participe en las competencias deportivas europeas como si fuera un estado europeo más y hasta prohibiendo, incluso, que el público pueda manifestar su repudio a un régimen que sigue ocupando Palestina, asesinando gente, robando sus recursos, levantando muros y a pesar de decenas de resoluciones de condena de Naciones Unidas. Y no pasa nada. El Hapoel y los Macabeos van y vienen por Europa sin que haya muestras de rubor, sonrojos o mayores escrúpulos y declaraciones.

Cuando los rusos se retiren de Ucrania y esta larvada guerra que ahora nos han enseñado a mirar termine, Israel seguirá bombardeando Gaza y Siria; Francia y Reino Unido, junto a Arabía Saudita seguirán bombardeando Yemen, y nos apresuraremos a celebrar un mundial de fútbol en un vergonzoso escaparate de oriente medio en cuya construcción han muerto miles de trabajadores y en el que las mujeres siguen siendo nadie.

(Preso politikoak aske)

El «momentico» del día

Es una suerte de mágico rito o brindis al sol con el que cuatro residentes de San Jose Egoitza de Azkoitia terminamos comidas y cenas y que tuvo su origen en la costumbre de Manolo de recoger la mesa, incluyendo el mantel que doblaba primero y enrollaba después, hasta convertirlo en un inflado rollo de papel. Entonces, Manolo levantaba el puño y, solemne, en un solo y certero golpe dejaba el mantel al nivel de una hamburguesa. No tardamos Nicolás, Celestino y yo en sumarnos a la feliz iniciativa. Manolo jalaba el mantel para liberar al otro lado un espacio en el que los demás ordenáramos la poca vajilla que quedara por recoger, algo de pan, la jarra de agua, los envases de los yogures, y Manolo iniciaba entonces el doblado y enrollado del mantel. Cuando levantaba el puño, otras tres manos lo acompañaban atentas a coincidir en el golpe. Faltaba la proclama. “¡Leña al mono!” cosecha de Nicolás que, también a cuatro voces, acompaña desde entonces el golpe y, a veces, hasta al mismo tiempo.

La pandemia nos separó y lo que era una mesa pasó a convertirse en dos y a dos metros de distancia, pero Manolo en una y Nicolás en la otra se siguen ocupando del enrollado del mantel con la colaboración de los demás, atentos a que nadie se adelante y a quién lo enrolla antes y mejor. El “momentico” del día. ¡Leña al mono!

(Preso politikoak aske)

¿Por qué no?

¿Y por qué Rusia no iba a tener derecho a montar también sus guerras preventivas, en defensa propia, al más genuino estilo americano tal y como el llamado “orden internacional” consiente y aplaude a Estados Unidos y a sus socios europeos? ¿Por qué Rusia no iba a poder mandar a sus soldados en misiones humanitarias como lo hace la OTAN? ¿Por qué no iba Rusia a poder titular su operación militar como “Libertad duradera” aunque ya la usara EEUU en Afganistán, o tal vez “Odisea del amanecer” como llamó EEUU y sus socios europeos a la guerra preventiva que desapareció a Libia del mapa?

¿Es que Rusia no tiene derecho a matar en nombre de la vida y hacer la guerra en nombre de la paz?

¿Por qué Rusia no iba a poder realizar “bombardeos de rutina” como acostumbraba EEUU en Iraq cada vez que su presidente era sorprendido en relaciones impropias con una becaria y se sentía obligado a aumentar su popularidad en base al recurso más efectivo: los bombardeos de rutina sobre el enemigo?

Además… ¿Y si hubiera armas de destrucción masiva en Ucrania? ¿Le importa a alguien que desde hace años Yemen se desangre atacada por Arabia Saudita, otros países árabes y el apoyo de EEUU, Francia y Reino Unido? ¿Las sirenas que anuncian las bombas en Ucrania son diferentes a las que suenan en Gaza? ¿Es que se ignoraba que los daños colaterales tienen muñones también en Siria?

Por otra parte, ni las guerras ni los ejércitos son ya lo que eran. Y lo subrayó en su día la señora Chacón, joven ministra de Defensa española y socialista que, además de odiar los eufemismos, se declaraba pacifista y aseguraba que “actualmente los ejércitos también lo son”.

Habrá que confiar en que la respuesta de Putin a la provocación de la OTAN, al igual que los gobiernos europeos y Naciones Unidas le sugieren a Israel cada vez que bombardea Palestina, lsea “proporcionada”. Y que no lo dude, si se lo dieron a Obama por “torcer el brazo a quienes no acatan su voluntad” el próximo Nobel de la Paz será para Putin.

(Preso politikoak aske)