Mejor que un girasol

Hermosa esa orquestada iniciativa de llenar de girasoles, flor nacional de Ucrania, todos los grandes medios y redes sociales, campaña a la que, al margen de alguna observación relacionada con la memoria, le auguro y le deseo éxito y que ojalá se extienda para que en los escaparates y de los balcones cuelguen los girasoles, y que se abran al sol en nuestros bosques, y que en Semana Santa sean girasoles y no palmas las que bendiga Dios. Y que por tu donación en Eroski la cajera te obsequie un girasol y que en vez de sartenes los bancos nos regalen girasoles.

Los girasoles son otra manera de decir no a la guerra de Ucrania y creo, sin desmerecer los girasoles, que ahí sí se debió ser algo más ambicioso en la altura de miras y, por ejemplo, mirar a Palestina, setenta años invadida y sin ser vista, cuya flor nacional, por cierto, es el lirio. Y van para 50, contando por lo bajo, los años que el Sahara lleva ocupado y cuya flor nacional, ya que de flores hablamos, es la acacia. La cafea arábica es la flor nacional de Yemen. La de Siria es el jazmín, la rosa es la de Iraq y la del Granado es la flor nacional de Libia. Afganistán e Irán comparten el tulipán como flor nacional. La Mariposa sigue siendo, a pesar del bloqueo, la flor nacional de Cuba. ¿Mejor que un girasol… no habría sido un florero?

(Preso politikoak aske)