Gané yo

 

Ignoraba donde se encontraba pero me era vital hallarlo cuanto antes.

 

-Y va a formar España con Casillas en la portería…la Diputación Permanente del Consejo de la Grandeza en la defensa…Xabi Alonso, Iniesta y la Orden del Toisón de Oro en el centro del campo; Felipe González, Aznar y Zapatero en las bandas; y adelante el rey Felipe VI con su uniforme de Gran Etiqueta del Ejército de Tierra “ya que disimula algo más su imagen militar y socialmente es más normal”, quedando Letizia I de media punta…

 

Yo estaba recostado en el sofá, sin fuerzas ni para levantarme y convaleciente aunque no recuerdo de qué…

 

-Solo hay que reseñar la baja, por doble abdicación amarilla, del veterano Juan Carlos I

que va a quedar en la reserva porque “los capitanes generales no se jubilan nunca”, así tenga que pedir permiso a Felipe VI para seguir metiendo goles…

 

Por más que lo había buscado alrededor de mi abatimiento no estaba detrás de los cojines, ni debajo del sofá…

 

-Y ya rueda la corona sobre el terreno de juego en un trascendental partido para el que sólo vale la victoria y que cuenta con la presencia de 160 invitados, como Ana Botella, alcaldesa de Madrid, y el hijo de la duquesa de Alba Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, duque de Híjar, arremolinados en torno al bombo de Manolo… ¡Yo soy español, español, español..!

 

…ni tampoco sobre la mesa, ni junto al televisor, ni…

 

-Va a lanzar el saque de esquina Carlos Espinosa de los Monteros y Bernaldo de Quirós, Duque de Valtierra y Alto Comisionado del Gobierno para la Marca España… ya la pone sobre el área y…  ¡Penalty! ¡Penalty! ¡El Congreso ha señalado penalty! ¡Penalty a favor de España por una nueva caída del rey dentro del área, que ya se dispone a lanzar Paco el Caudillo…¡Puede marcar España!

 

¿Dónde estaba? ¿Dónde diablos lo había puesto? De que diera con él a tiempo dependía mi salud.

 

-¡Y se abrazan Felipe VI y Letizia I, y Aznar y Ana Botella, y Juan Carlos I y… y todas las cheerleaders celebran entusiastas, con Corinna Zu Sayn-Wittgenstein a la cabeza, el gol que podría llevar a España a coronar un mundial excepcional!

 

Tan abatido estaba que me sentía incapaz de reaccionar, de levantarme del sofá y poner fin a aquella pesadilla… Y entonces ocurrió. Si no fuera porque estaba a punto de echarme a llorar hubiera reído hasta las lágrimas… ¡Yo lo tenía en la mano! Todo el tiempo había estado conmigo, acompañándome en su búsqueda, del cojín al suelo, de la mesa al televisor…  ¡El mando a distancia lo tenía yo! ¡Gol… Gol… Gol… Goooooooooooooooooooooooooooool… del interruptor! ¡Se acabó el partido!

Gané yo.