Temores

Estoy temiendo que, tal vez, algunos de esos siniestros personajes que se mueven por detrás de las cortinas, esos que nunca pasan por las urnas y que con frecuencia nos pasan por las armas, además de urdir un nuevo infierno, también han descubierto la manera de arrastrarnos a él y, lo que es peor, de que se lo agradezcamos.

El fin no es solo el lucro así se eleve a sus más obscenos dígitos y establezca las más ignominiosas diferencias que hayamos conocido. El fin es consagrarlo, darle rango divino y asegurar su multiplicación en lo que el planeta reconsidera la posibilidad de anticipar su desplome.

No es por casualidad que la industria de las armas hoy celebre y proclame la millonaria alza de sus activos en la Bolsa de la Paz y de la Guerra.

El cómo no es solo el miedo así se vuelva pánico o nos parezca histeria. El cómo es la estupidez con que lo disimulamos aceptando los inagotables partes de guerra que los grandes medios nos sirvan para, como borregos, agradecer la barbarie en nuestro nombre.

Sin seguridad no hay libertad… amén.

(Euskal presoak-Euskal herrira)