Ben Bradlee

Benjamín Bradlee encontraba excitante el periodismo porque según decía “nunca sabes de qué vas a escribir.” Muerto hace dos años, pasa por ser una de las más sobresalientes figuras del periodismo en Estados Unidos. Fue director del Washington Post del 68 al 91 y llevó a ese medio a duplicar su tirada y también la credibilidad de sus lectores, especialmente, tras destapar el que seria conocido como caso Watergate que acabaría sacando a Richard Nixon de la presidencia de los Estados Unidos así fuera por el menor de sus muchos delitos.

Un año antes de su muerte recibió de manos del presidente Obama la Medalla de la Libertad, el premio considerado más prestigioso de ese país, por “su pasión por la veracidad y su incansable búsqueda de la verdad”.

La misma pasión por la verdad que le ha supuesto una condena de 35 años de cárcel a Chelsea Manning ex analista de inteligencia de Estados Unidos por no aceptar que la verdad tenga que ser secreta; que tiene refugiado a Julian Assange en la embajada ecuatoriana de Londres por no creer que la verdad deba estar proscrita; y que mantiene en paradero desconocido al ex agente de la CIA Edward Snowden por no creer que la verdad haya de seguir oculta.

Decía Bradlee que “el fundamento del periodismo es buscar la verdad y contarla”. Y sí, es verdad, ¿pero dónde?

(Euskal presoak-Euskal herrira)