“Con su loca realidad…”

Suena el piano. Un patinador atraviesa la pantalla. Se desliza suavemente, como si disfrutara de su ejercicio. De fondo se oye el tema “Vida loca” de Pancho Céspedes. Pronto son dos, cuatro, decenas de personas que se desplazan sobre toda clase de patines y que se entrecruzan en perfecto orden trazando círculos en una relajante y hermosa coreografía. Algunos de los patinadores toman bebidas aparentemente saludables y se hacen selfis.

De improviso, la exhibición se interrumpe y con la pantalla en negro Volkswagen nos pregunta: “¿A qué estamos jugando?”

Volkswagen también nos da la respuesta. Cesa la música para que un nuevo modelo de la empresa alemana irrumpa en la pantalla con estridencia, derrapando, haciendo rugir la potencia de su motor. Vuelve el tema musical con más fuerza: “Es la vida loca, loca, loca…”. De nuevo la publicidad del automóvil relacionando el juego con la conducción. Lo hacen todas las compañías.

Honda te saca de dudas en el siguiente anuncio: “Todo lo que conocías de los híbridos cambia cuando pisas el acelerador”. “Es la vida loca, loca, loca, con su loca realidad…” “La realidad es que la vida no espera” dice Audi un anuncio más tarde. Los muertos que la publicidad provoca tampoco.

(Preso politikoak aske)