Desde la residencia

De improviso, de un día para otro, las sonrisas hay que suponerlas detrás de las mascarillas, las rutinas cambian, se alteran los espacios… Hay que estar a dos metros, hay que lavarse las manos todos los días y con agua y jabón, cuando sales al jardín y cuando vuelves, antes y después de comer, cuando te levantas y antes de acostarte… y ya no hay visitas. No se sabe por cuánto tiempo, no se sabe lo que está pasando. Queda claro que hay que guardar la distancia y lavarse las manos porque hay un virus y está muriendo mucha gente, sobre todo ancianos y, especialmente, en las residencias.

Y se corre la voz de silla en silla, cada dos metros mal contados, de canal en canal, de habitación en habitación. Y la voz gana matices conforme va corriendo, añadiendo ingredientes, desmintiendo rumores que, un día más tarde, se contarán como certezas antes de volver a desmentirse.

Vas a ver que para el lunes… es cosa de unos días… tal vez una semana…”

Ya saben que no, que se va a salir del virus pero no todavía, que esto va para largo y hay que ser pacientes.

El urbano sigue pasando pero ya no deja ni lleva pasajeros y cuánta falta hacen las visitas. Aunque el humor es un bálsamo y sigue siendo bueno el ánimo, cada día que pasa agrega un punto de incertidumbre y de inseguridad en quienes, con más de 80 años en su mayoría, nunca habían pasado por algo así. Encontrarte en la televisión a militares dando el parte facultativo del país tampoco resulta muy tranquilizador cuando los militares siempre andan en guerras y cuando, además, el paciente puedes ser tú. No se trata de una guerra sino de una pandemia. Los tanques no son muy efectivos contra los virus.

En el comedor, el simple carraspeo que hace un mes pasara inadvertido ahora concentra los ojos de la sospecha. Las toses podrán ser menos pero ya no son las mismas, o eso es lo que parece a quienes buscan su origen. Se acumula el cansancio, aparece el miedo.

Cómo explicar lo que está pasando. José lo definió mejor que nadie: “Han apagao el mundo”.

(Preso politikoak aske)