Era un hombre normal

Era un hombre normal, dicen quienes fueran sus vecinos. Nunca dio motivos de queja ni hubo con él problema alguno. Solía asistir a las reuniones de vecinos y también frecuentaba la iglesia. Amable, muy gentil, era un vecino normal. Se le veía a veces por el barrio, paseando con su familia, en el cine o en el parque con sus hijos. Muy correcto y educado. Era un padre normal. Sus amigos lo consideraban una excelente persona, tranquila, de buen humor. Amigo de sus amigos, era de esa clase de gente dispuesta a echar una mano a cualquiera. Era un amigo normal. Y como trabajador cumplía con sus obligaciones y hacía bien su labor. Siempre puntual, a su hora, y muy apreciado por sus compañeros. Se llevaba bien con todo el mundo. Era un trabajador normal. De hecho, era un hombre tan normal que en cualquier cordial saludo de mujer suponía un cálido interés en su persona, que en cualquier intrascendente comentario de mujer advertía un insinuado y sensual deseo, y que detrás de cualquier sonrisa amable de mujer solo cabía un buen polvo. Era un hombre tan normal que quienes pasaron por el amargo trance de observar el cadáver de la joven mujer violada, asesinada y arrojada a un contenedor de basura, no podían imaginar la razón de ser de tanta saña, de tanta brutalidad en aquel hombre tan normal.

(Preso politikoak aske)

Puntos suspensivos

Cualquier cosa que piense, antes de que pueda expresarla, comienza a segregar puntos suspensivos hasta que, enredado en ellos, termino por rendirme a la evidencia y me niego a articular siquiera una tímida voz, una simple palabra, un maldito respingo.

Cada vez que estoy a punto de arribar a alguna inobjetable conjetura, y no es todos los días, los puntos suspensivos la dejan en el aire y, ante el cuestionamiento general que impaciente espera que concluya, me voy de punto en punto, muy despacio, sin nada que alegar en mi defensa que no sean los puntos suspensivos.

No es nada personal ni ganas de joder, es solo que los puntos nunca están a solas por más que se enfatice su final o se imponga su uso en la cuartilla, ese punto y seguido o aparte tan comunes en el relato. La vida en la que andamos, sin embargo, es otra historia que no siempre coincide con el informe de los desinformados y en la que no hay certeza que se precie que no cargue su duda. Supongo que es a ello que se debe mi obsesión con los puntos suspensivos, tan insólitos como funestos para las verdades que revela la fe .

La noche bendice el sueño de los puntos negándose a aceptar por descreídos mis siempre suspensivos titubeos y yo me vuelvo a ir de punto en punto, muy despacio, con Dios a la intemperie y la duda por sombrero.

Canallas

El mundo está en manos de unos cuantos canallas y Trump es de los que menos se esfuerza en disimularlo. Ahora quiere comprar Groenlandia. Llamó a su asistente y le pidió que investigara el precio en el mercado de ese continente helado y quién es su propietario. El país con la mayor deuda externa del mundo quiere comprar Groenlandia con todo y sus casi sesenta mil habitantes, su lengua, su cultura… No es la primera vez. En 1959 otro presidente le compró Alaska a Rusia. Se están quedando sin hielo en los whiskys con soda… Groenlandia garantiza brindis para muchos años y, de paso, trazar alguna nueva ruta comercial, perforar unos pozos, extraer unas muestras… La aburrida Groenlandia aún puede ser Las Vegas.

Y si no se vende, se toma. Ahí está Cuba, en medio del Caribe, bloqueada a pesar de incontables y unánimes condenas de Naciones Unidas que no han servido para que se repare el crimen porque el régimen estadounidense actúa al margen de cualquier ley, acuerdo, o sentido. Y ahí sigue Venezuela bloqueada porque como se lamentara indignado un ciudadano estadounidense: “¿Por qué nuestro petróleo tiene que estar debajo de su país?” Obama era más sutil: “Tenemos el ejército más fuerte del mundo y en ocasiones tenemos que torcer el brazo a los países que no quieren hacernos caso”. En manos de canallas.

“Inutillan Eguna”

Todos tenemos un día en el calendario, un día hecho a la medida, y el mio es el que titula esta columna y que, recientemente, se ha celebrado en Etxarri Aranatz. Desde hace muchos años la juventud de ese pueblo navarro honra en el “Día de los Inútiles” la fortuna de quienes escapamos de la mili. Yo fui uno de ellos. A la tercera prórroga de estudios me dicen que nones, que no hay más. Me sortean y en la rifa me gano una división acorazada en Madrid. Me llaman a filas, ya debo incorporarme y, en el último minuto del partido… ¡Úlcera duodenaaaaaal!

¿Alguien tiene algo que alegar? – Me mandan a Burgos. Pasó revisión militar médica y me declaran inútil temporal. Un año más tarde se repite el viaje, la revisión y la sentencia. Ya soy un inútil absoluto. La confirmación me llega por carta once días después y todavía, yo que nada guardo, la conservo: “Alcaldía de la… CIUDAD DE PAMPLONA. Quintas. La Junta de Clasificación y Revisión de Navarra en sesión del día 17 de Julio acordó clasificar a V. como NO APTO PARA EL SERVICIO MILITAR. Contra este fallo puede V. interponer recurso ante el Capitán General, por conducto de la Junta de Clasificación dentro de QUINCE DIAS hábiles a partir de la notificación… lo que traslado a V… Dios guarde a V… Pamplona 28 de julio de 1978…”.

En qué estaría yo pensando…

(Preso politikoak aske)

G-7

Se reúnen en Biarritz los representantes, dice Wikipedia, “de los siete principales poderes económicos avanzados”. Eso que llaman G-7: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón, y que cuando asiste Rusia se convierte en G-8.

Curiosamente, esos siete países que son dueños del 64% de la riqueza del planeta, son también los países que encabezan la lista de morosos, la lista de países que no pagan deuda externa: Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania son, en ese orden, los cuatro primeros de la lista. El resto de “poderes económicos avanzados” no queda muy lejos: séptima posición para Japón; octava para Italia, décima para Canadá. Los “principales poderes” sostenedores del orden mundial, garantes de la democracia, valedores del imperio de la ley, los mismos que trazan las pautas económicas de los demás, las obligaciones a que se comprometen… no pagan. Y no pagan, y es cada vez mayor la deuda que acumulan y no saldan, sin que nadie les amenace con un embargo, un desalojo o un desahucio. Son okupas de terciopelo porque hacen lo que se les tercia y nunca les ves el pelo. Han blindado Biarritz. ¡Cuánto glamour y elegancia en los salones! Hampones de chaqué y frac, cruces de manos y pies, citas en las escaleras, bandejas de canapés y vinos de la región… y no pagan. En la calle pega la policía. ¡Cuántos canallas dentro y fuera! En unas horas más vuelven a sus negocios. Yo debiera estudiar economía porque con la ética no alcanza.

(Preso politikoak aske)

Mil días

España es una cárcel pero Iñaki Abad, Oihan Arnanz, Jokin Unamuno, Adur Ramírez de Alda, Jon Ander Cob, Julen Goicoetxea, Aratz Urriola… no están presos. Están secuestrados.

Una ocurrencia

Hace unos veinte años, trabajando en el periódico dominicano El Nacional, me encontré un día con una de esas noticias que explican con dolorosa precisión cómo es que se manifiesta el machismo y su criminal violencia.

El chófer de un camión cargado de varillas que iba de Santo Domingo a Barahona, detuvo el vehículo en la carretera, en medio del campo y, junto a su ayudante, secuestraron a una mujer a la que, unos kilómetros más lejos, violaron y abandonaron desnuda, herida y atada a un árbol. Horas después la campesina era rescatada con vida y los hombres arrestados cuando se disponían a hacer el trayecto de vuelta.

No habían salido con su camión a violar mujeres. Estaban trabajando. Simplemente, se les ocurrió, les pareció muy buena idea y la ejecutaron con la misma tranquilidad con la que haces un alto en cualquiera de los tantos puestos de comida que hay a lo largo de la carretera y te llevas una longaniza ahumada para el camino, un par de cervezas y, ya de paso, a la mujer que te ha servido. Y chófer y ayudante tampoco eran amigos. De hecho, era la primera vez que viajaban juntos y el ayudante apenas tenía una semana trabajando para esa empresa. Tiempo suficiente para que dos extraños en la cabina del camión compartan nombres, edades, cervezas… y la ocurrencia de secuestrar y violar a una mujer.

(Preso politikoak aske)