Mil días

España es una cárcel pero Iñaki Abad, Oihan Arnanz, Jokin Unamuno, Adur Ramírez de Alda, Jon Ander Cob, Julen Goicoetxea, Aratz Urriola… no están presos. Están secuestrados.

Una ocurrencia

Hace unos veinte años, trabajando en el periódico dominicano El Nacional, me encontré un día con una de esas noticias que explican con dolorosa precisión cómo es que se manifiesta el machismo y su criminal violencia.

El chófer de un camión cargado de varillas que iba de Santo Domingo a Barahona, detuvo el vehículo en la carretera, en medio del campo y, junto a su ayudante, secuestraron a una mujer a la que, unos kilómetros más lejos, violaron y abandonaron desnuda, herida y atada a un árbol. Horas después la campesina era rescatada con vida y los hombres arrestados cuando se disponían a hacer el trayecto de vuelta.

No habían salido con su camión a violar mujeres. Estaban trabajando. Simplemente, se les ocurrió, les pareció muy buena idea y la ejecutaron con la misma tranquilidad con la que haces un alto en cualquiera de los tantos puestos de comida que hay a lo largo de la carretera y te llevas una longaniza ahumada para el camino, un par de cervezas y, ya de paso, a la mujer que te ha servido. Y chófer y ayudante tampoco eran amigos. De hecho, era la primera vez que viajaban juntos y el ayudante apenas tenía una semana trabajando para esa empresa. Tiempo suficiente para que dos extraños en la cabina del camión compartan nombres, edades, cervezas… y la ocurrencia de secuestrar y violar a una mujer.

(Preso politikoak aske)

Xanet

Xanet tenía la sensación de que, en ese preciso momento, se había hecho mayor. Sus apenas ocho años ya eran adultos. La mayoría de edad le había llegado de improviso, en forma de propuesta, y su madre esperaba una respuesta. Sabía que estaba a punto de cruzar un umbral del que no habría retorno y, aunque estaba dispuesto a dar el paso, era consciente de la conveniencia de no precipitarse.

-A partir de hoy te vas a encargar de recoger la mesa todos los días… ¿de acuerdo? – Uno se hace adulto así, de repente, cuando menos lo esperas. Años atrás pensó que con renunciar al chupete, tras engorrosas negociaciones, quedaba satisfecha para siempre cualquier otra posible exigencia pero seguía teniendo a su madre delante, esperando su respuesta.

Si eres miembro de una familia, tengas la edad que tengas, debes contribuir a hacer algo por la misma, así sea recoger la mesa después de las comidas. Los demás lo hacían… ¿por qué no iba a hacerlo él?

Xanet, disipados temores y resabios, sonriente, aceptó la propuesta de su madre y ese mismo día recogió la mesa. Al día siguiente también recogió la mesa, y cuentan que así fue hasta que, al tercer día exactamente, antes de recoger la mesa y terminar de hacerse adulto, Xanet preguntó a su madre: ¿Y cuándo hemos decidido que yo recogiera la mesa?

(Preso politikoak aske)

Tres crueldades en una

EITB resaltaba en su informativo la crueldad de la guerra. Imágenes de Siria. Entre las tambaleantes ruinas de un edificio un hombre gritaba desesperado observando unos metros más abajo a un niño atrapado entre los escombros que agarraba por la camiseta a un bebé evitando que cayese. Cuenta el parte de guerra del canal vasco que los tres son hermanos, que el ejército sirio y sus aliados rusos bombardearon la zona y que de los tres, cuando finalmente se vino abajo el edificio, solo sobrevivió el bebé. Se lamenta EITB que la “comunidad internacional” no esté haciendo nada. La misma comunidad, por cierto, que con EEUU a la cabeza y Europa e Israel como aliadas desataron la guerra en Siria sirviéndose de un ejército de mercenarios entre los que no faltaba ISIS.

Y sigue EITB su informativo y el recuento de tragedias, ahora sin antecedentes, sin entrar en detalles, en la vecina Libia hoy convertida en un solar pasto de los mismos mercenarios de los que se valió la “comunidad internacional” tras bombardear y arruinar ese país y donde han muerto ahogados más de cien refugiados que se habían echado a la mar en busca de un rescate que también les niega Europa. La crueldad de la paz.

Tras el informativo de EITB, la publicidad, el hipócrita anuncio del canal contra la violencia que no es de su agrado. La crueldad de la información.

(Preso politikoak aske)

El libro negro

En él guardaba el multimillonario estadounidense Jeffrey Epstein nombres de socios y clientes de su repugnante negocio de prostitución infantil. A nadie debe sorprender la impunidad con que se ha manejado durante tantos años uno de los administradores más influyentes de Wall Street por el que Alex Acosta, fiscal de la Florida cuando se las ingenió para que Epstein pasara de puntillas por los tribunales, ha tenido que dimitir ahora, ya convertido en ministro de Trabajo y del que se hablaba como futuro ministro de Justicia.

“Jeffrey es un tipo estupendo y es bastante divertido andar con él. Se dice que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí y especialmente las jovencitas” decía Trump del millonario pederasta cuando frecuentaba sus “fiestas”. No es el único cliente que aparece en el libro negro. También aparecen políticos como el ex primer ministro inglés Tony Blair, el ex presidente Bill Clinton y el ex primer ministro israelí Ehud Barak; empresarios como David Kock, L.Wexner, Peter Soros y John Gutfreund “El Rey de Wall Street”; aristócratas como el príncipe Andrew de York; actores como Alec Baldwin o Ralph Fiennes; músicos como Courtney Love y Jimmy Buffett; y una amplia corte de periodistas.

En manos de esta criminal escoria estamos y no espere leer nada al respecto en los grandes medios.

(Preso politikoak aske)

Al cuidado de sus padres

Nadie en sus cabales aceptaría que un niño maltratado y violado por sus padres siguiera bajo su custodia. Nadie que no fuese un canalla permitiría que ese niño desnutrido y enfermo quedara a cargo de sus padres por más progenitores que se digan.

Pero esa general repulsa en relación a un menor violentado no se expresa, sin embargo, con la misma lógica y contundencia respecto a otros manifiestos atropellos de los que somos víctimas y testigos.

En relación al cambio climático, por ejemplo, no hay cabales que valgan, ni sensatez que hable o común que imponga su sentido.

Los mismos responsables de haber convertido la vida en un mercado, de haber precintado sueños y prostituido conciencias, de haber desatado hambrunas y matanzas, de haber llevado a la ruina a buena parte de la humanidad y tener al planeta al borde del colapso, hoy son los mismos santos principios y varones dispuestos a acompañar los pasos de ese maltratado niño al que ni siquiera se le permite la memoria.

Del relato se ocupan los grandes medios para que sigamos confiando en la bondad del venturoso progreso que se aplaude, en la buena voluntad de los gestores del caos, en la eficacia de las nuevas medidas que van a volver a implementarse, y celebremos que ese niño violado, hambriento y enfermo siga al cuidado de sus padres.

(Preso politikoak aske)


¿Residentes o residuos?

Las residencias de ancianos que, como escuelas y hospitales, nunca debieron ser un negocio, van camino de convertirse, sin embargo, en uno de los más prósperos y lucrativos. Basta ver cómo se extienden esas empresas por el País Vasco para entenderlo. Cuanto más aumenta el número de clientes, en lógica consecuencia, más se reduce el personal cada vez más exigido y peor pagado. Disminuyen las cargas y aumentan los beneficios. Se cuentan los pañales, los fideos y las patatas fritas, todo menos las pastillas. El “clientelismo” del que hablara Iñaki Anasagasti se encarga de lo demás. Estamos en familia. Negocio garantizado.

Lo que pudo haber sido una propuesta de convivencia nueva e integradora, un espacio creativo y hermoso para la tenida por tercera edad, en manos del negocio termina convertido en un desván de trastos viejos, en un invernadero de repollos a los que se les habla como si fueran bebés, se les miente como si no tuvieran memoria y se les ignora como si no existieran. Hay que repensar las residencias no como terminales o antesalas de nada, sino como la oportunidad de refundar la vida ochenta años después, como si no fueran un negocio; hay que contratar más personal y en condiciones de trabajo que puedan llamarse dignas… Las residencias no pueden ser almacenes de residuos tóxicos.

(Preso politikoak aske)