Había una vez una montaña

Había una vez, hace muchos cuentos, que hombres y mujeres subían a la montaña por el placer de hacerlo, porque la montaña era otra perspectiva, el mejor mirador desde el que ver pasar las nubes, ese punto de encuentro entre el silencio y la distancia que nos ayuda a respirar, también esa paz a cuyo amparo recompones todos los urbanos cabos sueltos o, simplemente, un hermoso espacio natural en el que protegerse del ruido.

Había una vez, hace muchos cuentos, que la montaña era la montaña… y así fue hasta que alguien no se limitó a subir y disfrutarla sino que la coronó. Armado de patrocinios, cámaras y banderolas, coronó la cima. Al día siguiente otra montaña fue coronada por quien, además de no contar con sherpas, prescindió del oxígeno. ¿Aún no lo han leído en los medios? La hazaña fue superada por quien sin sherpas ni oxígeno, batió el récord de ascenso al subir en invierno y en pelotas. ¿Todavía no lo han visto en las noticias? Casi al mismo tiempo, otro coronó la cima sin sherpas ni oxígeno y en pelotas pero cargando un piano para, ya sobre la cima, interpretar: “I like the mountains in the blue morning”. ¿No han oído la canción? Ya está en las redes y Netflix está haciendo un musical.

Había una vez una montaña…

(Preso politikoak aske)

La lluvia es la música del alma

En la escuela aprendí que el agua es una fórmula compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Años más tarde supe que, además de que los seres humanos somos agua en un planeta azul, el agua tiene otro elemento: la música. Eso es lo que somos: agua y música

También aprendí, aunque esto creo que fue en un bar y más recientemente, que entre tanta hermosa música de agua la de lluvia es la expresión que más disfruto.

Cierto que el agua es música en cualquiera de las voces que pulsen sus cuerdas y tensen sus arcos, allá donde fluya el río, más allá de sus metales, allá donde el mar se encrespe o se serene, pero nada comparable a la lluvia, a las coreadas tardes blancas y negras de húmedos acordes cantando en mi memoria, tragos de contrapunto, redondas empapadas, fusas y semifusas con paraguas. La lluvia se presenta y deja saber su nombre sobre los adoquines de las calles salpicando prisas y zapatos, o redobles de aguacero a bote pronto en el sufrido tejado de uralita. La lluvia escoge el testigo que deja y se transforma en partitura y en todas las almas que vibran, que bailan y soplan de pistón en pistón, entre el juicio que disponga el pentagrama y la emoción que mueva la batuta. La lluvia es la música del alma.

(Preso politikoak aske)

Bla bla bla bla…

Tolerancia cero bla bla bla bla… venga de donde venga y lo haga quien lo haga, que el que la hace la paga bla bla bla bla… y que caiga quien caiga, dicho lo cual que pase lo que tenga que pasar y le pese a quien le pese bla bla bla bla… y no descansar nunca hasta llegar al final, ir hasta las últimas consecuencias, aunque a nadie le conste y nadie lo sepa bla bla bla bla… que hay que mirar el futuro, todos juntos remando en la misma dirección y seguir adelante y que nadie quede atrás bla bla bla bla… para entonces impulsar más gobiernos de progreso que alcancen grandes consensos y que pongan en valor, sostenido y sustentable, que España es un estado de derecho bla bla bla bla… cuya regia constitución se asienta en la independencia de sus poderes legislativo, ejecutivo y judicial bla bla bla bla… a los que solo les importa el interés general, porque todos somos iguales ante la ley y Hacienda somos todos, empezando por el rey bla bla bla bla…

No hay vuelta atrás y que vaya por delante nuestra más enérgica repulsa que es, también, nuestra condena más rotunda bla bla bla bla… no voy a dimitir, no voy a dimitir, no voy a dimitir, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla…

(Preso politikoak aske)

La regeneración

En la primera página de “Patas arriba” publicaba Galeano la siguiente cita:

“Hoy la gente ya no respeta nada. Antes, poníamos en un pedestal la virtud, el honor, la verdad y la ley… Hoy, la corrupción es la única ley. La corrupción está minando este país. La virtud, el honor y la ley se han esfumado de nuestras vidas”. Había que regenerar la sociedad.

¿De quién era la cita? No, no se moleste en hacer memoria. Yo se lo cuento. La cita tiene alrededor de un siglo y es de Alphonse Gabriel Capone, más conocido como Al Capone. Esas eran sus declaraciones a la revista Liberty en tiempos en que el famoso gánster daba conferencias en escuelas y universidades.

Allá y aquí, a pesar de Feijóo, la regeneración sigue pendiente. Hace un año Feijóo presentaba un plan de regeneración democrática con 60 infalibles medidas. Hace medio año Feijóo presentaba en su programa electoral un nuevo plan con 365 medidas para la regeneración económica, social e institucional del país y, tras el espaldarazo electoral gallego, ya que no España, tampoco el poder judicial por más que García Castellón la afine desde la Audiencia Nacional, Feijóo sopesa ahora regenerar el PSOE… pero va a ser que no, que tampoco. Para cualquier propósito regenerador, mejor Al Capone.

(Preso politikoak aske)

Moralina europea

Desde el hambre y la miseria se pueden argumentar motivos que, justifiquen o no la violencia, también la expliquen.

Desde el abandono y la soledad se pueden descargar conductas, así la justicia las condene y nos parezcan aberrantes, si también las podemos entender.

Desde cualquier desahucio, desde cualquier exilio, cabe alegar el derecho a la defensa y hacerla comprensible, la apruebes o la rechaces, porque también somos capaces de razonar la violencia.

Pero ¿y Europa? ¿Qué le duele, por qué llora Europa, qué no tiene la cuna de la cultura occidental para que se haya vuelto tan hipócrita, tan canalla? ¿Desde qué vieja sangre puede entenderse la que ahora comercia? ¿En qué viejo dolor de su memoria queda un agravio que aclare su complicidad con el crimen?¿Con qué remota tragedia dispensaría Europa el genocidio palestino y eximiría sus culpas? ¿Por qué Israel sigue siendo miembro “fantasma” de la UE, “socio preferente” y convidado estelar al deporte y la cultura?

Cínica hasta la náusea, Europa no se preocupa tanto de lo que pasa como de que se vea, de que se sepa. Palestina es el espejo contra el que se hace mierda toda la puta moralina europea. Para su fortuna, Europa logrará sobrevivir a Europa el tiempo indispensable para matarse.

(Preso politikoak aske)