Zurutuza

Los hay que hacen un gol y salen corriendo hacia una esquina del campo, quitándose de encima a sus compañeros, incluso a guantazos, para que nadie ose discutirles la gloria de haber sido el autor del gol, como si jugasen solos; los hay que corren despendolados, más de lo que, a veces, corren durante el partido, hasta encaramarse en las vallas que los separan de los aficionados para que nadie ignore que ha sido él quien hizo el gol, no el equipo del que forman parte; los hay que, en cuanto marcan, corren al encuentro de la cámara de la televisión mientras se besan el escudo o señalan con los pulgares de sus manos su número a la espalda para que todos sepan que ha sido él quien ha marcado…

La servidumbre que implica la fama y estimulan los grandes medios multiplica en todas partes, también en los campos de fútbol, el número de imbéciles.

Cada vez son menos los que cuando se encuentran con el gol no corren a una esquina para aislarse del resto de los compañeros y que el público no tenga duda alguna duda sobre el autor del gol, como tampoco buscan las cámaras de la televisión o la euforia de los aficionados. Zurutuza es uno de ellos. Ayer marcó y, simplemente, se volvió hacia sus compañeros para fundirse en un abrazo colectivo y celebrar el gol que había hecho su equipo.

(euskal presoak-euskal herrira)

Urkuyu es un pero

Iñigo Urkuyu es un hombre de futuro. Su proyecto también. De hecho, ya hace 4 años vino a decir lo mismo que hoy declara: que Euskadi es una nación pero que… “hay que ser conscientes del momento político, económico y jurídico actual”; que Euskadi es una nación pero que… “el concepto independencia hay que trabajarlo, plantearlo y modularlo”; que Euskadi es una nación pero que… “solo aspira a un ejercicio mayor de soberanía”; que Euskadi es una nación pero que… “hay que esperar a que haya una voluntad mayoritaria”; que Euskadi es una nación pero que… es muy consciente del siglo en que vive”.

O lo que es lo mismo, que la independencia del País Vasco debe seguir esperando a otros momentos políticos, económicos y jurídicos; a que su concepto se trabaje, se plantee y se module algunos años más; a que se consigan mayores ejercicios de soberanía; a que se alcancen nuevas mayorías; debe seguir esperando, en definitiva, a un próximo siglo.

Total, sólo faltan 88 años para que entremos en el XXII, caso de que entonces, que podría ocurrir, no haya que seguir esperando a nuevas y favorables coyunturas, mayorías y cuotas de soberanía, y eso si para el nuevo siglo ya se ha trabajado, planteado y modulado lo suficiente el concepto independencia.

Yo, por mi parte, ya he pasado el aviso a mis hijas para que les cuenten a mis nietas cuando vengan que corran la voz: Euskadi es una nación… pero. El pero es Urkuyu.

Alguien dijo una vez, y no se equivocaba, que la independencia del País Vasco sin el Partido Nacionalista Vasco sería muy difícil, pero con el Partido Nacionalista Vasco resultará imposible.

(Euskal presoak-Euskal herrira)

 

Los inhabilitados

Se atribuye a Voltaire, filósofo y político francés, una frase que, dedicada a otro político, quedó para la historia: “No estoy en absoluto de acuerdo con lo que dices pero daría la vida por defender tu derecho a expresarlo”.

Ahora que los tribunales españoles han inhabilitado el derecho de decenas de miles de vascas y vascos a elegir a Arnaldo Otegi como su candidato a la presidencia del Gobierno Vasco, me he quedado a la espera de que algún otro aspirante a la Lehendakaritza, ya que no la vida, que no se les pide tanto, comprometiera al menos su repudio por tan insostenible condena, su absoluto rechazo por otro atropello más que añadir a la arbitraria pena de cárcel a que fuera condenado Otegi. Me hubiera conformado con que algún candidato expresara siquiera una palabra, un simple gesto solidario, pero ahí andan los habilitados por el Estado español, mirando para otro lado y frotándose las manos.

Más de 200 años después de que Voltaire pronunciara aquella frase, el tiempo, además de a su autor, parece que también se ha llevado una de las más hermosas defensas de la ética en el ejercicio de la política. Los tribunales españoles son expertos en vulnerar derechos pero aún son más diestros, verdaderos maestros, homologando chorizos.

(Euskal presoak-Euskal herrira)

Una buena y otra mala

Pilar es euskaldun, católica hasta la médula y, sobre todo, clasista. Odia todo lo que se mueva a su alrededor y tenga vida. No soporta a los perros, pero aún menos tolera a los niños. Cada vez más cerca del centenar de años, desprecia hasta el aborrecimiento a esa masa de brutos ignorantes incapaces de emocionarse con Chaikovski. Y nada le repugna tanto como ver que los mismos que se aburren con Tosca celebran alborozados dos huevos fritos. Y aún más si se acompañan de patatas. Aunque es consciente de que atenta contra los más humanos principios cristianos que hace suyos, no soporta tener que compartir sus días y sus noches con quienes no valoran la importancia de colocar el cuchillo y la cuchara a la derecha del comensal y que además ignoran las razones por las que el tenedor debe estar a la izquierda.

Por circunstancias de la vida Pilar vive en una residencia de ancianos rodeada de todos esos patanes que desdeña y con los que, encima, debe compartir mesa y pasillos.

Tal vez porque me piense diferente, más parecido a ella, soy el único a quien confía sus congojas buscando mi consuelo, pero ayer, cuando insistió en despotricar contra tantos compañeros de infortunio, me encontró en horas bajas y no quise acompañarla.

-Pilar, te tengo dos noticias, una mala y otra buena. La mala es que en el cielo, cuando te llegue la hora, vas a tener que seguir compartiendo mesa y pasillo con todos esos ordinarios colegas que desprecias.

-¿Y la buena? -quiso saber Pilar.

-La buena es que no hay cielo.

No es solo Otegi

En relación a la pretensión de inhabilitar a Ornaldo Otegi como candidato a la presidencia del gobierno vasco por EHBildu hay una cuestión de la que no se habla y que me parece capital. Y es que no es solo el derecho de Otegi de ser elegido lehendakari lo que se está vulnerando sino el derecho de cientos de miles de vascos y vascas a elegirlo.

Es ejercer mi derecho como elector lo que se me niega, derecho que comparto con miles de ciudadanos y ciudadanas vascas. Esto es algo que debiera tener en cuenta el actual lehendakari antes de lavarse las manos o quienes busquen capitalizar a su favor por activa o por pasiva el voto que se pretende negarnos.

Estamos frente a un fraude, otro más. PNV, PODEMOS, PSOE pueden “lamentar” la decisión “política” que adopte la “justicia” como hicieron antes cuando nuestras voces y derechos fueron vetados por los mismos tribunales y “argumentos”, pero que tengan claro para que luego no vayan a sorprenderse, que si a los cientos de miles de vascos que conformamos la izquierda abertzale no se nos deja elegir, no va a haber razón alguna para que respetemos a los “elegidos”, a los ganadores del fraude.

(euskal presoak-euskal herrira)