Conferencia sibilina

Pero no, no me refiero a la Conferencia Internacional de Donosti sobre la paz, sino a la católica Conferencia Episcopal que, una vez congregada, compartió en rueda de prensa sus inquietudes sobre las próximas elecciones generales.

A través de su portavoz, Martínez Camino, los obispos españoles han dado a conocer un documento que sirva de guía “en el ejercicio responsable del deber de votar, sin entrar en opciones de partido ni pretender imponer a nadie ningún programa político”.

Cierto que bien podrían los obispos haber confiado en el mejor criterio de los miembros de su iglesia sin necesidad de exordios y guías extraordinarias. Al fin y al cabo, es de suponer que los numerarios católicos saben perfectamente que partidos y opciones políticas mejor los representan, pero como los católicos son tantos como distraídos, y nadie mejor que los obispos para saberlo, en lugar de no hacer público ningún documento o limitarse, como acostumbran, a andarse por las ramas y elaborar algún hermoso pronunciamiento preñado de buenos propósitos y sublimes  exhortaciones a la paz y el amor, esta vez han ido más lejos.

Para alertar sobre el “peligro que suponen determinadas opciones políticas”, la Conferencia Episcopal,  ha recordado en su comunicado que no debe votarse a aquellos partidos políticos que no defiendan “el derecho fundamental a la vida de cada ser humano desde su concepción hasta su muerte natural”, por más que “no entra en opciones de partido ni pretende imponer a nadie ningún programa político”.

Por si acaso con el matiz aportado no acababan los obispos de instruir convenientemente a su feligresía, agregaron una segunda sugerencia. Tampoco sería conveniente votar a aquellos otros partidos políticos que “no reconocen al matrimonio en su ser propio y específico en cuanto unión firme de un varón y una mujer, ordenada al bien de los esposos y de los hijos”.

Y por si no bastaran las dos advertencias, aún han querido los obispos evitar posibles equívocos y recalcar aún más la orientación del voto que se pide. Hay que votar por partidos que en el terreno económico “establezcan políticas que favorezcan la libre iniciativa social en la producción y que incentiven el trabajo”, y que en el campo de la educación “garanticen la enseñanza de la religión y de la moral católica en la escuela estatal”.

Ya sólo les falta a los obispos, para concluir el acertijo, hacer público un nuevo documento en el que luego de subrayar que no entran en “opciones de partido” ni pretenden “imponer a nadie ningún programa político”,  quede perfectamente establecido que no debe votarse a cualquier aspirante que hable catalán, excepto si sólo lo habla en la intimidad, y vasco en toda circunstancia. Y tampoco a los candidatos calvos y capullos.

Mirando al futuro

Algún día, cuando el mismo que la trajo se la lleve, Yolanda Barcina sólo será el recuerdo de un viejo chascarrillo, bueno para que se pueda ilustrar a los hijos sobre un tiempo maldito que nunca ha de volver.

-Mira chaval… Me contó tu abuelo que hubo una vez en Iruña un alcalde tan descerebrado que por no dejar ni dejó el nombre. Sólo se le recuerda por su apodo y por cierto etílico despendole que le sobreviniera al “Diez por Ciento”, estando de vacaciones en Galicia. (No confundir con Urralburu… Tres por Ciento)

Nadie creyó nunca que encontraría la muy ilustre ciudad de Pamplona otro alcalde más zafio, más patán, aún más por ciento, a quien entregar el municipio, pero como “Navarra siempre p ´alante”, NASIPA S.A. le llamaba el “Diez por Ciento”, pronto nos llegó el desmentido. Se llamaba Barcina y,  antes de darnos cuenta, pulverizó todas las marcas registradas en el museo de la estulticia navarra, incluyendo las del mentado por ciento.

La última deposición de la Barcina fue también la más sonada. La que era entonces presidenta de Navarra, sorprendida con las manos en la masa y sin turbarse ni disgusto, argumentó en su defensa: “Hay que olvidar el pasado y hay que mirar al futuro”.

En la cómplice compañía de otros prominentes cargos, era la Barcina parte de la “Comisión Ejecutiva de la Junta de Entidades Fundadoras”, pomposo nombre que usaban de coartada para llenar la bolsa a costa del erario público. “Siempre ha sido así” corroboró otro miembro de la junta.

Y razón tenían los dos. De hecho, siempre había sido así. Llevaban apandillados en comisión toda su vida y ejecutando patrimonios ajenos toda la nuestra.

Pero hasta aquellos ciudadanos que disculparan a la Barcina sus incontables desbarres, incluyendo el apropiarse de lo ajeno para hacer de su casa una mansión so pretexto de que ignoraba la ley,  decidieron por fin hacerle caso y, como bien proponía la presunta, mirar al futuro.

Craso error que cometiera quien siempre saliera impune. No hay que mentar la soga en casa del ahorcado, tampoco invitar al futuro a quien se niega el presente, porque puede acabar pasando que se acepte y de tanto escrutar el horizonte asome ese futuro que se invoca.

Y mira chaval… el futuro al que apelara la Barcina acabó por llevarlos a todos a la cárcel y al olvido, aunque no recuerdo el orden.  De la Barcina, al final, sólo quedó este chascarrillo.

 

 

 

 

Los puñeteros

A falta de argumentos, que insistir en ello sería por mi parte tan ingenuo como suponérselos, andan los puñeteros de puñetas, desbocados y sin frenos, reiterando bufidos y exabruptos. Son lo que son, hijos de… su tiempo.

La paz los desespera. Y es que han sido tantos los años en que la han venido negando, en los que la han venido mintiendo que, de improviso, encontrarla de nuevo, otra vez delante de su asombro, otra vez posible, los desespera.

“Esos extranjeros no tienen ni puñetera idea del tipo de conflicto que se ha vivido en el País Vasco… Esos extranjeros vienen pensando que están en Irlanda o en Sudáfrica, cuando realmente no tienen ni puñetera idea… Aquí no ha faltado la paz sino que ha faltado la libertad…Los demócratas no hemos necesitado conferencia alguna para derrotar al terrorismo… Se diga lo que se diga, la democracia ha triunfado sobre el terrorismo… Unos han puesto los terroristas y otros las víctimas… Debe haber vencedores y vencidos… No enreden con la palabra paz… Esa conferencia es un insulto a las víctimas y a la democracia… Lo que hace falta es que ETA se rinda y pida perdón…Es una aberración…”

La condenaron a la pena de olvido para que la memoria no la encontrara nunca, la mantuvieron aislada en celdas de castigo para que libre no volviera a la calle, la prostituyeron hasta la náusea de manera que nadie aprobara su virtud… por eso los desespera que, a pesar de ellos, otra vez sea posible la paz, y por eso la ira, las coces, los denuestos, porque a falta de argumentos sólo les quedan las puñetas, esas en las que son y están.

 

 

 

In fraganti

(Dedicado a Santiago Alba)

A primeras horas de la mañana, aunque todavía no se ha confirmado el día, un hombre, visiblemente enajenado, fue sorprendido en el interior de un banco cuando intentaba perpetrar un crédito hipotecario, al parecer, con intención de adquirir una vivienda.

Una brigada de Salud Mental de la Policía, que había sido alertada sobre las intenciones del individuo, consiguió reducirlo dentro de la entidad bancaria cuando ya el perturbado había logrado acceder al interior del despacho del gerente a quien amenazaba con presentar dos avales y firmar un pagaré.

Según ha trascendido, el sujeto lo había anunciado horas antes en Internet a través de una red social: “Estoy desesperado, ya no puedo más. Voy a hipotecarlo todo. ¡Quiero que me recapitalicen! ¿Por qué no me rescatan a mi?  Con un solo rescate será suficiente”.

El portavoz de la Policía ha declarado que fue, precisamente, la colaboración ciudadana la que les ha permitido evitar el pretendido hipotecacidio ya que otro usuario de la red, alarmado por los reiterados mensajes del individuo, todos en el mismo intimidatorio tono, les había llamado poniéndolos al corriente de sus propósitos.

La ciudad, de la que no se ha facilitado la identidad por estar el caso bajo secreto de sumario, ha amanecido consternada por el trágico suceso. Algunos vecinos del desequilibrado sujeto se han manifestado sorprendidos por la noticia ya que nunca habían advertido en el mismo ninguna conducta extraña y a quien consideraban una persona normal, algo reservada en todo caso, pero en absoluto capaz de pretender semejante acción.

Un empleado del banco ha declarado que el individuo pretendía avalar el préstamo hipotecario con su salario, aunque se ignora si disponía de empleo y si, teniendo trabajo, también disfrutaba de remuneración.

Es el primer caso en lo que va de año en el que una persona es detenida intentando gestionar un préstamo hipotecario.

Caso de que la justicia pruebe la premeditación y alevosía del atentado a la salud pública, el detenido podría ser confinado hasta veinte años en un centro de salud mental.

 

 

…cristianos muertos

“Salieron de palos con nombres de putas, la Niña, la Pinta y la… otra”. De esta breve y genial manera  plasmaba el poeta dominicano Apolinar Núñez, cuando aún ejercía como tal, la fiesta que hoy celebra el Estado español y que Latinoamérica aborrece.

El problema, en cualquier caso, no es que quinientos años atrás les llegara Colón, lo peor es que todavía sigue llegando. Y el último episodio de tan larga y funesta conquista nos lo servían los medios de comunicación en estos días.

Hace seis años, las autoridades sanitarias panameñas encargaron a la empresa española Rasfer Internacional la compra de nueve mil kilos de glicerina con los que elaborar jarabes para la tos. La empresa española aceptó satisfacer el pedido y compró en China la glicerina pero, por aquello de que el negocio aún fuera más redondo y suculentas las ganancias, en vez de la solicitada,  la empresa adquirió otra glicerina más barata que contenía un alto porcentaje de dietilenglicol, un alcohol de uso industrial utilizado como refrigerante y líquido para frenos, tóxico para el consumo humano

Una vez elaborado, el jarabe se distribuyó gratuitamente entre los sectores más pobres de Panamá.

Se cifra en quinientos, número que empieza a ser maldito, los panameños que han muerto desde entonces como consecuencia de ingerir ese jarabe y en miles los afectados. El último, el panameño Delfín Mújica, de 76 años, moría en julio en un hospital de Panamá al ya no tolerar la diálisis.

La Audiencia Nacional española ha archivado el caso. Panamá no. Su Caja de Seguro Social denuncia en el afán de lucro de la empresa española las consecuencias, que todavía no cesan, de lo que califica como “una estafa y un delito contra la vida”.

También censura el archivo de la causa en la Audiencia Nacional y asegura que ese tribunal ha enmascarado «las evidentes responsabilidades de los directivos de Rasfer convirtiendo lo importante (que Rasfer sabía que lo enviado por China era glicerina industrial) en nimio, y lo nimio (que Rasfer no estaba obligada a analizar los bidones de glicerina) en importante, negándose, además, a esclarecer los hechos».

Frente a la embajada española en Panamá cientos de panameños manifestaban recientemente su repudio a la sentencia.

Pablo Neruda, en su Versainograma a Santo Domingo en honor a los dominicanos a raíz de la ocupación norteamericana del 1965, lo dejó escrito.
”Unos conquistadores españoles que llegaron de España con lo puesto, buscaban oro y lo buscaban tanto, como si les sirviera de alimento. Enarbolando a Cristo con su cruz, los garrotazos fueron argumentos tan poderosos que los indios vivos se convirtieron en cristianos muertos.”